Las claves
Virginia Martínez, antigua vicesecretaria nacional de Afiliación de Vox, abandona el grupo parlamentario en Murcia debido a discrepancias con la dirección nacional.
La diputada acusa a la cúpula de Vox de nepotismo, purgas internas y ausencia de autocrítica, subrayando un deterioro del proyecto político en la Región de Murcia.
Martínez advierte que las decisiones tomadas por Abascal están encaminando a Vox hacia un «fracaso electoral» y exige un congreso interno para restaurar la democracia interna.
A pesar de abandonar el grupo, Martínez conserva su escaño y afirma que sigue defendiendo los principios fundacionales del partido.
La diputada Virginia Martínez ha dejado a Santiago Abascal sin control en la Asamblea Regional de Murcia y ha evidenciado una realidad clara: la crisis interna de Vox continúa intensificándose.
Este jueves, la parlamentaria autonómica ofreció una rueda de prensa para explicar que su paso del Grupo Parlamentario Vox al Grupo Mixto responde a la “deriva” del partido liderado por Abascal, motivado por una “profunda decepción” con la dirección nacional.
Esta «decepción», como expuso la exvicesecretaria Nacional de Afiliación de Vox, obedece a lo que ella considera como decisiones erróneas, falta de autocrítica y una conducta que contradice los principios con los que el partido se presentó ante la ciudadanía.
“Nepotismo, purgas y una carencia total de autocrítica”, criticó Virginia Martínez, en clara alusión a la decisión unilateral de Santiago Abascal de expulsar a quienes mantienen opiniones propias o que puedan disputarle protagonismo: Iván Espinosa de los Monteros; Javier Ortega Smith; José Ángel Antelo…
La diputada autonómica, exvicesecretaria Nacional de Afiliación de Vox, arremetió con dureza contra la cúpula del partido de ultraderecha, acusándola de haber priorizado el amiguismo sobre el mérito y de apartar a personas con aportaciones valiosas.
“Se expulsa a personas competentes mientras se incorporan allegados y familiares de cargos públicos. Este no es el proyecto que prometimos a los españoles”.
“¿Cómo va a gobernar Vox España si ni siquiera puede gobernarse a sí mismo?”, preguntó retóricamente, con un tono que condensó el espíritu de su discurso, en un momento clave de precampaña para la Junta de Andalucía y con el partido estancado en las encuestas.
Otro aspecto clave de su mensaje fue la falta de respuesta de la dirección nacional a sus intentos de diálogo y petición de cambios internos y autocrítica, encontrándose con un completo silencio. “Mandé mensajes al secretario general y al presidente. No recibí ni una sola respuesta«.
«El mutismo ha sido la única contestación”, lamentó, refiriéndose a decisiones tomadas desde Madrid como la destitución de José Ángel Antelo como presidente provincial de Vox en Murcia.
En su declaración, Virginia Martínez enfatizó la Región de Murcia como el territorio donde la crisis interna de Vox ha resultado «especialmente evidente» en comparación con otras zonas. También calificó como “impensable” y un «error» la destitución de Antelo, a quien reconoce como una «figura clave» en el crecimiento electoral del partido en la comunidad.
«Esta decisión, lejos de fundamentarse en causas políticas racionales, ha desatado una cascada de renuncias y ha deteriorado claramente el proyecto en Murcia». Ante una crisis de esa magnitud, se debería exigir la asunción de responsabilidades inmediatas en la cúpula, incluyendo la destitución de quienes han cometido errores tan graves.
Como consecuencia, el Grupo Parlamentario Vox ha perdido la llave para las votaciones en la Asamblea Regional, algo que hasta ahora controlaba, forzando al PP a negociar con Vox. Actualmente, los 21 diputados del PP liderados por Fernando López Miras pueden aprobar cualquier propuesta, incluso los próximos presupuestos, gracias al apoyo de los dos parlamentarios del Grupo Mixto: Virginia Martínez y José Ángel Antelo.
La exdiputada interpreta esta situación como una demostración más de que la dirección nacional ha puesto por delante el control interno antes que una estrategia política sólida. Para ella, el resultado es un desgaste visible del proyecto político y un malestar que va más allá de una sola voz, reflejando una fractura amplia dentro de Vox en Murcia.
Según su punto de vista, si la dirección nacional no corrige el rumbo, Vox está “condenado al desastre electoral”. Por ello, Virginia Martínez se une a quienes piden un congreso interno para restaurar la transparencia, la democracia interna y una dirección coherente con las promesas realizadas a los electores.
«Venimos a cerrar chiringuitos y estamos haciendo justo lo contrario”, lamentó.
«Sigo siendo Vox»
Virginia Martínez conservará su escaño hasta concluir la legislatura y, aunque abandona el grupo parlamentario de Abascal, la exvicesecretaria Nacional de Afiliación asegura no renunciar a sus convicciones; “Yo sigo siendo Vox. Nadie puede expulsarme de unas ideas que son mías”.
Con esta afirmación, deja patente que mantiene su defensa de las mismas políticas que la impulsaron en la política: reducción fiscal, control de la inmigración ilegal y eliminación de estructuras públicas que considera prescindibles.
“La pregunta que queda es clara: ¿Realmente algunos dirigentes desean que Vox gobierne España o prefieren mantener el control, aunque eso suponga destruir el proyecto?”

