La expulsión injusta del francés, aplicada con rigor por retrasar la reanudación de una jugada, arruinó la gran labor de los blancos, quienes demandaron esfuerzo máximo hasta el último instante frente a los germanos.
Camavinga recordará mucho tiempo Múnich. Probablemente sea una mancha imborrable para su memoria. El francés dejó ridículamente al Real Madrid con un jugador menos en un momento clave de la eliminatoria contra el Bayern y los alemanes lo aprovecharon. [Bayern de Múnich 4 – 3 Real Madrid: crónica y estadísticas del partido de Champions]
La expulsión, extremadamente rigurosa por demorar el reinicio del juego, condicionó un encuentro que se encaminaba hacia la prórroga. Pero en cuanto el Real Madrid se quedó con diez, el Bayern detectó la oportunidad y atacó con furia.
Cuatro minutos le bastaron al Bayern, desde el minuto 86 hasta el 90, para castigar la imprudencia de Camavinga y destruir el excepcional esfuerzo de los dirigidos por Arbeloa durante tanto tiempo. Un desenlace brutal para una temporada que, salvo milagros, concluye aquí para el Real Madrid.
Sin descanso
Existen cosas que solo se observan en las eliminatorias de la Champions League. Lo que caracteriza esta competición, y más con el Real Madrid involucrado, es algo singular que permanece fresco a pesar del paso de los años.
Bayern y Real Madrid desplegaron en Múnich un espectáculo vibrante. Era esperable algo así, cierto, pero el encuentro se sumergió en una locura frenética desde el pitido inicial.
En el primer minuto, Arda Güler igualó la eliminatoria aprovechando el fallo de Neuer. El portero del Bayern, uno de los mejores en el Bernabéu, volvió a cometer errores en Alemania. Con un fallo grosero fuera del área entregó el balón a Güler, quien con un disparo preciso marcó a puerta vacía desde lejos.
En pocos segundos, el Real Madrid logró algo que muchos consideraban imposible: igualar la eliminatoria. Aunque había algo de pesimismo respecto a la remontada del Madrid, pronto se percibió que en Alemania no confiaban plenamente, a pesar de ser favoritos.
El Bayern, fiel a su estilo, aceptó el choque directo y sin concesiones. Por eso, en solo cinco minutos empató y asestó el primer golpe al Real Madrid.
Kimmich envió un centro desde la banda izquierda, Lunin fue obstaculizado en el área pequeña, y Pavlovic remató de cabeza en la línea de gol sin despegar los pies. Empate otra vez.
Poco a poco, el partido se amoldó al guion esperado. El Bayern dominó la posesión mientras el Real Madrid optó por replegarse y aprovechar los espacios con contraataques, su estilo preferido.
Los alemanes empezaron a presionar con mayor intensidad, pero Mbappé dejó claro que no permitiría una celebración local en el Allianz Arena. Quedó cara a cara con Neuer, pero Laimer intervino para incomodarlo y provocar su fallo.
El Bayern aceptó que tendría que soportar estos sustos y siguió atacando, como con un disparo de Olise que rozó en Mendy y terminó en córner. Olise, el héroe bávaro de la ida, pasó casi desapercibido en el partido de vuelta.
Kimmich estuvo cerca de marcar con una gran maniobra y disparo con la zurda dentro del área, pero Lunin realizó una parada que levantó la moral del arquero, que hasta entonces mostraba dudas.
El Madrid salía menos, pero interiormente confiaba en su espíritu de remontadas. Brahim fue derribado en la frontal y Güler, en una noche poco lúcida, se encargó de ejecutar la falta.
Su expresión anticipaba lo que vendría. Disparó con la zurda hacia la escuadra y contó con la ayuda de Neuer, que falló en la ecuación para conceder el 1-2. Lento y torpe, el portero fue una debilidad del Bayern esta vez.
El Bayern mostraba falta de confianza. Con temor o exceso de respeto hacia el Madrid, los jugadores de Kompany no estuvieron finos. Intentaron con Gnabry y Stanisic, quien obligó a intervenir a Lunin, pero este respondió con seguridad.
Era Harry Kane quien debía aparecer. Upamecano filtró un pase interior, el inglés controló en el área y con buena definición firmó el empate. En un momento crucial, cuando faltaban apenas siete minutos para el descanso.
El Real Madrid reaccionó de manera ejemplar. La garra del equipo blanco fue encomiable, pues nunca se rindió a pesar de tomar ventaja varias veces en el marcador.
Vinicius, apagado hasta ese momento, se topó con el palo. Justo antes del descanso, Mbappé anotó de manera decisiva. Bellingham robó el balón, Vinicius lanzó el contraataque y encontró al francés en el momento preciso. Kylian controló, remató y definió por bajo ante Neuer. Locura completa en Alemania al descanso.
La expulsión de Camavinga
No hubo calma sin sobresaltos para el Real Madrid, pues tras el descanso llegó la primera advertencia seria del Bayern. Luis Díaz penetró en el área, amagó varias veces y su disparo tocó en Bellingham. La suerte sonrió a Arbeloa, porque el balón pasó muy cerca con Lunin derrotado.
La segunda mitad no fue tan loca como la primera, ni en llegadas ni en goles. Neuer se redimió de sus errores previos con una espectacular parada ante Mbappé, y luego Trent salvó en línea de gol un remate claro de Luis Díaz dentro del área.
El intercambio de golpes continuó. Primero fue Valverde quien obligó a Neuer a intervenir con un buen disparo desde la frontal con la zurda, y luego Lunin respondió con otra gran parada a un disparo de Olise.
Olise se fue animando con el desgaste de Mendy y empezó a dominar, pero el Madrid fue quien perdonó realmente. Mbappé superó a Tah primero en velocidad y luego con un regate, pero su centro no encontró rematador por escasos centímetros.
Con todo por decidir, el juego ingresó en sus minutos finales. Upamecano falló el empate con un remate en el área pequeña que se fue rozando el poste, y Olise exigió a Lunin con un disparo con efecto.
El Madrid resistió en gran parte gracias a la actuación destacada de Militao en la defensa. La recuperación del brasileño representa una gran ventaja para los blancos.
Parecía que el partido se encaminaba hacia la prórroga, con el marcador bloqueado. Sin embargo, Camavinga irrumpió en escena. Arbeloa decidió modificar lo que funcionaba en el centro del campo; si dejó al francés en el banquillo de inicio fue por algún motivo.
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