La Rioja alberga cuevas medievales excavadas en roca, distintas de bodegas y monasterios tradicionales

Este conjunto rupestre destaca por sus más de 75 metros excavados en la roca, un entramado de pasillos interconectados y decenas de hornacinas talladas en sus paredes

Foto: Interior de las cuevas excavadas en la roca en La Rioja, con hornacinas talladas en las paredes. (Extraída de X/@lariojaorg)
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Las cuevas medievales de La Rioja vuelven a captar la atención de viajeros interesados en algo más que vino y patrimonio monumental. En pleno Valle del Iregua, un sitio excavado en la roca sorprende tanto por su historia como por una función que durante largos años propició diversas interpretaciones.

A primera vista, nada indica que detrás de una ladera discreta se oculte uno de los conjuntos rupestres más singulares de la zona. Solo al penetrar en su interior se revela un laberinto de pasillos, niveles y pequeñas cavidades que evocan épocas pasadas. Es el Conjunto Rupestre de los Palomares, en Nalda, una estructura que condensa siglos de historia, ingenio y adaptación al entorno.

Un laberinto de roca con siglos de historia

El conjunto se extiende a lo largo de unos 75 metros de frente excavado en la roca, en el que se alternan galerías, estancias y diversos niveles comunicados mediante escaleras talladas. En su interior, los pasillos unen los espacios de manera continua, permitiendo recorrer gran parte del conjunto y observar claramente su ordenada estructura.

Uno de sus rasgos más destacados son las hornacinas semicirculares talladas en las paredes. Estas pequeñas cavidades, algunas inconclusas, se encuentran a lo largo de todo el conjunto y son clave para comprender su evolución histórica y su uso más reciente.

Del posible eremitorio a la cría de palomas

Durante muchos años, el origen de estas cuevas generó diversas interpretaciones. Algunos estudios sugerían que podían ser un eremitorio medieval o un espacio de retiro vinculado a rituales religiosos. No obstante, investigaciones más recientes, derivadas de la intervención municipal, han permitido determinar con mayor exactitud su uso en etapas posteriores.

Según los estudios promovidos tras la intervención municipal de 2022 —publicados en larioja.com—, el conjunto se empleó principalmente como palomar entre los siglos XIV y XV. Las hornacinas cumplían la función de nidos para la reproducción de palomas, actividad ligada a la economía agrícola del valle, donde estos animales representaban una fuente de alimento y recursos.

Valle del Iregua, lo que reafirma tanto su funcionalidad como su atractivo paisajístico.

Considerado como el mayor conjunto rupestre de este tipo en el Valle del Iregua, el espacio ha sido acondicionado para facilitar su visita. El Ayuntamiento de Nalda organiza visitas guiadas gratuitas. Las próximas fechas son el 21 de junio y el 13 de septiembre, con salida a las 11:00 horas desde la plaza de la Tela, frente al Consistorio, en un recorrido a pie de aproximadamente 45 minutos hasta las cuevas.

El acceso se realiza desde la carretera LR-255, en el tramo entre Nalda y Albelda de Iregua, donde un desvío señalizado conduce por un camino de cerca de dos kilómetros hasta el conjunto. En la actualidad, las cuevas de los Palomares no solo permiten comprender cómo se adaptó este espacio a diferentes modos de vida, sino que se han consolidado como uno de los lugares más singulares de La Rioja para quienes buscan una experiencia diferente.

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