Algunos familiares de las víctimas del descarrilamiento en Adamuz, como Liliana y Fidel Sáenz, están considerando crear una nueva entidad llamada «46 rosas y mil espinas».
Estos allegados no comparten las críticas dirigidas a la gestión del Sistema de Emergencias 112 de Andalucía tras el siniestro.
Fidel Sáenz subraya que, a pesar de algunos problemas en la coordinación, la respuesta fue adecuada y recibieron un trato correcto después del accidente.
Los Sáenz rechazan que se utilice políticamente la tragedia y piden que se enfoque en la verdad y en apoyar a las víctimas.
Las críticas realizadas por la Asociación Víctimas del Descarrilamiento de Adamuz respecto a la actuación sanitaria de la Junta de Andalucía el día de la tragedia han generado división entre los familiares afectados.
Tanto es así que Liliana y Fidel Sáenz, cuya madre perdió la vida, estudian la posibilidad de formar otra organización que los represente. Incluso tienen un nombre pensado: «46 rosas y mil espinas«.
El nombre refleja sus sentimientos casi tres meses después del fallecimiento de Nati, su madre. Sus hijos, sobrinos y otro hermano continúan en proceso de recuperación.
No coinciden con las críticas realizadas hacia el Sistema de Emergencias 112 en Andalucía ni con el uso político que algunos buscan hacer con respecto a las víctimas.
«No coincidimos con las afirmaciones que indican que el Sistema de Emergencias 112 falló«, manifestó Fidel Sáenz este martes en Herrera en Cope, en entrevista junto a su hermana, quien pronunció el emotivo discurso durante el funeral celebrado en Huelva.
«Durante los cinco días posteriores, nadie nos dejó de acompañar. Mi experiencia fue positiva. La primera llamada la recibimos de personas que estaban en el tren, que fueron nuestro ángel», recordó Fidel.
Admite que, «a pesar de la descoordinación causada por el incidente, se actuó de la mejor manera posible«. Es decir, «no todo fue perfecto», pero prefiere enfocarse en lo sucedido para impedir que se repita.
En todo caso, asegura que criticará a la Junta cuando resulte necesario. Sin embargo, insiste en que «cuando se hacen bien las cosas, hay que reconocerlo. Nos han tratado muy bien. Fue una ruleta rusa y la bala impactó en la sien de 46 personas».
Por eso, Fidel Sáenz considera que no es momento para ello. «Nos duele mucho que el tema político se imponga. No se acuerdan de quienes estaban sufriendo».
Al mismo tiempo, afirma no alinearse con ninguna postura, sino «con la verdad que mi madre nos enseñó», señaló entre lágrimas, recomendando a los políticos que no utilicen la tragedia para dividir.
«Defiendo la verdad cuando no se dice, aunque eso me cueste ataques. No quiero política. Vivo tranquilo con mi negocio que me permite sacar adelante a mis hijos, como mi madre hizo conmigo, pero no se puede mentir ni polarizar más, fomentando enfrentamientos sociales y criticándome por decir la verdad», lamentó Fidel Sáenz.

