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Información del artículo
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- Autor, Caryn James
- Título del autor, BBC Culture
- 1 hora
- Tiempo de lectura: 4 min
Entre los giros que la tercera y supuesta última temporada de Euphoria podría presentar, convertir la vida de Rue (Zendaya) en un neowestern —trasladarse por un desierto, andar junto a una planta rodadora verdadera, trabajar para un jefe con sombrero de vaquero y pistola dorada— es probablemente el menos esperado. Este es solo uno de los muchos cambios que invitan a preguntarse: «¿En serio? ¿Por qué?»
Desde su estreno en 2019, la serie se destacó por su provocación y por reflejar la cultura actual, asumiendo con naturalidad que el sexo, las drogas y la fluidez de género entre estudiantes se habían convertido en aspectos cotidianos.
Después de la conclusión de la segunda temporada hace cuatro años, Zendaya, Jacob Elordi y Sydney Sweeney se han consolidado como figuras destacadas del cine. Aunque retoman sus roles con soltura tras esta extensa pausa, la energía original de la producción se ha diluido.
Actualmente, Euphoria se percibe como una serie que ofrece poco contenido significativo, careciendo de audacia o interés especial.
Basándonos en los primeros tres episodios de los ocho disponibles anticipadamente en HBO, esta entrega parece un esfuerzo forzado por mantener al pequeño grupo de amigos que ya crecieron en sus veinte años, parecido pero distinto.

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El mérito de Zendaya por sus dos premios Emmy como Rue es comprensible. Su interpretación gana mayor fuerza hoy, ya que, con la creciente fama, se ha visto impecable y elegante en cada aparición, distante de su personaje desordenado y en crisis.
Rue navega a la deriva, intentando mantener la sobriedad en México y pagando una deuda con Laurie (Martha Kelly), una narcotraficante de la temporada anterior.
Zendaya hace que un personaje con giros absurdos resulte verosímil.
Su traslado a Texas implica trabajar para un hombre llamado Alamo (Adewale Akinnuoye-Agbaje, que muestra un tono sombríamente divertido), propietario de una cadena de clubes de striptease de bajo costo que se anuncian como «desnudos completos, siempre obscenos».
Lo que cambia, lo que sigue igual
En su rol de gerente de club, Rue cumple eficazmente: distribuye drogas a las bailarinas y supervisa las ganancias. Zendaya brinda un matiz irónico y creíble a frases absurdas como «Y así fue como me convertí en mula».
En ocasiones, la serie remite a los westerns clásicos mediante diálogos y tiroteos, con un tono casi, pero no del todo, irónico.
Sam Levinson, creador, guionista y director, ha indicado que la referencia surge de que para los jóvenes adultos encontrar su camino «se siente como el Salvaje Oeste».
Sin embargo, esa idea no debería interpretarse de forma tan literal.

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Aunque la serie se esfuerza en presentar la historia de Rue con un enfoque distinto, los arcos de Cassie (Sweeney) y Nate (Elordi) resultan demasiado similares, desaprovechando la oportunidad que ofrece el salto temporal.
Ambos están comprometidos y habitan una mansión ostentosa. Nate se muestra más manipulador que nunca, lidiando con el negocio de construcción de su padre, aunque su desarrollo de personaje es, hasta ahora, el menos logrado de esta temporada.
Cassie es aún más consentida y superficial que antes, insistiendo en gastar US$50.000 en flores para su boda.
Su objetivo, que puede parecer irracional, es balancear el rol de ama de casa tradicional junto con el de influencer sexy, dedicándose a crear contenido para internet.
Para mantenerse culturalmente vigente, la temporada aborda la popularidad en aumento de plataformas para adultos como OnlyFans. Cassie le dice a Nate: «No es porno, es erotismo», refiriéndose a sus videos.
No obstante, esta no es la única serie que trata esta temática. «Margot’s Got Money Troubles», con Elle Fanning, lanzada pocos días después de Euphoria, lo hace con mayor estilo y profundidad.

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Los seguidores de la serie disfrutarán reencontrarse con sus personajes habituales, lo que resulta bastante gratificante.
Lexi (Maude Apatow) trabaja como asistente de la showrunner, interpretada brevemente por Sharon Stone en el primer episodio.
También regresa Colman Domingo como Ali, padrino de Alcohólicos Anónimos de Rue. De forma emotiva, Eric Dane, fallecido en febrero tras un diagnóstico de ELA, aparece como el padre caído en desgracia de Nate.
Jules (Hunter Schafer), clave en las primeras temporadas, estudió arte y lleva un estilo de vida lujoso al relacionarse con hombres adinerados.
Aunque su intensa relación con Rue terminó, sus caminos vuelven a cruzarse, dejando abierta la posibilidad de un reencuentro.
Sea cual sea la dirección de próximos episodios, lo positivo es que sus talentosos actores tienen a su disposición proyectos mucho más prometedores.

