El interés de los minicréditos alcanza un récord histórico del 4.963% TAE antes de que la nueva ley reduzca el tope al 4%

Son unos de los productos más costosos del mercado para obtener financiación, con un precio casi 49 veces superior al de disponer la misma cantidad mediante tarjeta

En 2025 se formalizaron 3.840.864 contratos de microcréditos, por un volumen total que alcanzó los 1.236 millones de euros.

El tipo de interés que aplican las entidades financieras a los minicréditos se ha elevado hasta el 4.963% TAE (tasa anual equivalente) en el producto estándar que entrega 300 euros con devolución a un mes, representando un aumento significativo en comparación con el 3,417% registrado el año anterior. Según datos de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), es el interés más alto documentado hasta ahora.

Con esta reciente subida, las entidades buscan maximizar la rentabilidad de estos productos antes de que se apruebe la ley de crédito al consumo que se tramita en el Congreso, la cual pretende establecer una TAE lineal del 4% para los minicréditos que ofrecen liquidez inmediata.

El Consejo de Ministros dio luz verde en enero de este año a un anteproyecto de ley que regula los créditos al consumo, incluyendo microcréditos, tarjetas ‘revolving’ y préstamos rápidos en plataformas digitales. La normativa fija que los créditos de alto coste, identificados como ‘microcréditos’ —caracterizados por importar montos pequeños, plazos cortos y tipos altos— no superen un interés del 4% y una comisión máxima del 5%, con un tope de 30 euros.

Asimismo, establece que el coste máximo de estos créditos no podrá exceder el de un crédito a doce meses por la misma cantidad bajo el régimen general, y que el plazo mínimo de devolución sea de al menos tres cuotas mensuales.

El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha planteado implementar dos regímenes de costes para los préstamos al consumo, limitando los tipos de interés aplicados y eliminando los microcréditos con plazos inferiores a tres meses. (Europa Press/La Moncloa)

Desde el Ministerio de Economía aportan un ejemplo de cómo reducirían los intereses si finalmente se aprueba la ley: “Un microcrédito por 300 euros y 30 días de plazo implica actualmente para el consumidor un coste promedio de 103 euros. Tras la entrada en vigor de la regulación, el crédito de alto coste deberá ser abonado en un mínimo de tres meses con un coste máximo de 40 euros. Si el consumidor opta por pagar a los 30 días, el coste será de 20 euros”.

Incremento de precios “sin precedentes”

Hasta la aprobación de esta ley, las entidades han decidido continuar aumentando el precio de los minicréditos, cuya principal ventaja es que proporcionan liquidez inmediata, aunque a un coste elevado. Desde Asufín señalan que este mercado experimenta un “incremento de precios sin precedentes”. Subrayan que esta es “la mayor subida en cinco años desde que inició la serie histórica en 2021”.

Según el VII Barómetro de Asufin, el mercado aprovecha para ofrecer productos con mayor coste y plazos menores. En comparación con años previos, las entidades incrementan las cantidades ofrecidas: la media mínima se sitúa en 102 euros, frente a 92 euros el año pasado, el valor más elevado registrado. El importe máximo asciende de 990 a 1.017 euros, también el máximo alcanzado.

En cuanto a los plazos de devolución, disminuyen notablemente, llegando a un promedio de 12,3 días, en contraste con los 17,2 días en 2025, el valor más bajo de toda la serie. “Se observa una oferta cada vez más centrada en operaciones de devolución rápida, lo que incrementa la presión sobre los clientes que recurren a estos productos”, explican desde Asufín.

Financiarse con un minicrédito puede costar hasta 49 veces más que con una tarjeta de crédito.

Solo contratar en situaciones estrictamente necesarias

Esta presión lleva a que la asociación de consumidores Facua recomiende no contratar minicréditos salvo que sea estrictamente imprescindible.

“Quienes consideren solicitar un microcrédito deben evaluar si realmente necesitan asumir deuda con estos préstamos”. Asimismo, sugieren “asegurarse de las condiciones para evitar intereses abusivos o cláusulas injustas, como gastos y comisiones no informados previamente”.

El incremento de su interés convierte a los minicréditos en uno de los productos financieros más caros. Según Asufín, una operación de 300 euros a 30 días implica un coste de 111,42 euros, con una TAE media de 4.963,02%, comparado con los 18,12 euros de una tarjeta de crédito para disposición de efectivo (101,89% TAE) y los 4,62 euros de una tarjeta para compra aplazada (19,97% TAE).

“Esto implica que un minicrédito resulta casi 49 veces más costoso que disponer de la misma cantidad con tarjeta y hasta 249 veces más caro que financiar una compra equivalente con tarjeta”, afirman desde la asociación de usuarios financieros.

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Alto riesgo de impagos y sanciones significativas por retrasos

Otra consecuencia de su alto coste es que los minicréditos implican un riesgo elevado de impago. Facua advierte que “la concesión irresponsable de préstamos con intereses muy altos favorece el sobreendeudamiento, incrementando la vulnerabilidad y desprotección de los consumidores”.

En este contexto, las penalizaciones por demora resultan considerablemente elevadas. “En lugar de reducirse, muchas entidades mantienen recargos diarios elevados y comisiones fijas que, aunque limitadas, pueden multiplicar notablemente la deuda inicial”, observan en Asufin.

La asociación destaca que además de tasas de demora como el 0,80% diario en Vivus, 1,20% en Wandoo, 1,40% en Dineocrédito y Dinevo, o 1,49% en Loaney, existen cargos fijos importantes, tales como los 30 euros en Moneyman, hasta 60 euros acumulados en Cashper, o los 200 euros para nuevos clientes en Quebueno.

3.840.864 contratos de microcréditos

El elevado interés no disuade a los consumidores, pues en 2025, las entidades integrantes de la Asociación Española de Micropréstamos (Aemip) formalizaron 3.840.864 contratos de microcréditos, alcanzando un volumen total de 1.236 millones de euros.

El importe medio por préstamo ha disminuido en los últimos dos años, pasando de 371 euros en 2023, a 346 euros en 2024, y a 322 euros en 2025. Fuentes de Aemip indican que “esta evolución confirma que los microcréditos se emplean mayoritariamente para satisfacer necesidades de liquidez de importe reducido, en consonancia con su naturaleza de producto de importe bajo y corto plazo”.

Respecto al uso efectivo de los préstamos, el sector reporta un plazo medio de 22,57 días sin extensiones y 31,65 días incluyendo extensiones, reforzando la idea de que los microcréditos funcionan como solución temporal de liquidez y no como una fuente estructural de financiamiento a largo plazo.

En cuanto al ratio de aprobación de nuevos clientes, se ubicó en el 16,30% el año pasado, indicando que menos de dos de cada diez solicitudes son finalmente aceptadas, lo cual, según Aemip, “demuestra la existencia de estrictos procesos de evaluación de solvencia”.

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