
El pasado sábado 11 de abril concluyó exitosamente la misión Artemis II de la NASA tras el retorno de su tripulación a la Tierra, quienes amerizaron en el océano Pacífico frente a la costa de California (Estados Unidos) después de completar un histórico recorrido alrededor de la Luna.
La nave Orion, con los cuatro astronautas a bordo, descendió atravesando la atmósfera terrestre y logró un amerizaje asistido por paracaídas a las 17:07 horas (hora local) frente a San Diego, finalizando así una misión que duró diez días.
La NASA confirmó que los cuatro miembros de la tripulación se encuentran en óptimas condiciones después de esta travesía histórica, que marca el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de cinco décadas y representa uno de los hitos fundamentales dentro del programa Artemis.
Sin embargo, y para sorpresa de muchos, Artemis II consistió en un vuelo de tránsito lunar, sin incluir un alunizaje donde un humano pisara nuevamente el suelo lunar tras casi 50 años. Aunque pueda parecer extraño, en la actualidad no se dispone de la tecnología ni de los recursos necesarios para realizar con seguridad una misión de este tipo, que incluya tanto el aterrizaje en la Luna como el regreso seguro a la Tierra.
NASA ha planteado llevar a cabo un alunizaje tripulado a partir de 2028, con la intención de establecer una base humana en la Luna, si bien esto no será factible hasta que se desarrollen los módulos de aterrizaje requeridos. Para ello, tanto SpaceX, la empresa de Elon Musk, como Blue Origin, de Jeff Bezos, han recibido el encargo de construir estos módulos, aunque ambos proyectos presentan retrasos considerables.
Esto se debe a que dichos módulos deberán transportar una gran cantidad de infraestructura: equipos, vehículos rovers presurizados y los primeros elementos de una base lunar. A su vez, el traslado de semejante masa exige un volumen de combustible muy superior al que puede lanzarse con un solo cohete.
La razón por la que fue posible alunizar hace más de 50 años radica en que la nave solo necesitaba llevar a dos astronautas que regresaban con algunas muestras de rocas lunares, lo que permitió que la misión fuera mucho más compacta. Si NASA o cualquier otra agencia espacial quisieran simplemente regresar para pisar la Luna, podrían hacerlo, pero resultaría económicamente inviable y carecería de valor científico o de investigación significativo.
Como se mencionó, la meta es establecer una base lunar para efectuar investigaciones profundas y prolongadas, con las herramientas adecuadas. Aun así, la competencia espacial persiste, ya que NASA no es la única que planea pisar la Luna próximamente, destacando a China como un rival importante que declara su intención de lograrlo para 2030.

