Ferland Mendy: de sus raíces en Senegal y Guinea hasta un pueblo francés de 4.000 habitantes

Ferland Mendy, antes de un partido con el Real Madrid El lateral del Real Madrid proviene de orígenes modestos. A sus 11 años perdió a su padre y a los 14 enfrentó una artritis grave en la cadera.

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Ferland Mendy ingresó al terreno de juego en el minuto 79 frente al Girona el pasado viernes. Doce minutos. Suficientes para confirmar que el físico del lateral del Real Madrid resiste por ahora. También bastantes para que Álvaro Arbeloa considere ponerlo desde el inicio en el Allianz Arena frente al Bayern Múnich.

Pero comprender la relevancia de ese cuarto de hora requiere viajar lejos. Primero a Guinea-Bisáu y Senegal, y luego a un bloque de pisos en las afueras de París.

Los padres de Ferland Mendy —él de origen senegalés, ella guineana— se establecieron en Ecquevilly, un municipio con poco más de 4.000 habitantes ubicado en el departamento de Yvelines, a unos cuarenta kilómetros al oeste de París. Una de esas localidades satélite que el mapa francés repite alrededor de la capital y que la mayoría de europeos difícilmente podría ubicar.

Allí nació Ferland el 8 de junio de 1995 y creció allí mismo, practicando fútbol en los pasillos entre edificios, con un control del balón izquierdo que ya desde niño asombraba a quienes lo veían jugar.

A los 8 años, Hassan Gizoul, educador del centro social de la zona, lo animó a participar en un torneo entre municipios cercanos. Un año después, un ojeador del PSG identificó su talento y lo incorporó a la academia del club parisino.

En esa misma camada estaban también un joven Presnel Kimpembe y Moussa Dembélé. El pequeño Ferland —apodado ‘Babal’ desde entonces, un sobrenombre que sigue usando en el vestuario del Bernabéu— siempre jugaba por diversión, con una sonrisa permanente.

Sin embargo, la adversidad llegó pronto. Su primer golpe ocurrió a los once años: la pérdida repentina de su padre, quien lo llevaba diariamente a los entrenamientos y cuya memoria honra en cada partido que disputa.

Ferland Mendy, en un partido con el Real Madrid

Ferland Mendy, en un partido con el Real Madrid

El segundo obstáculo apareció a los catorce años: una artritis grave en la cadera que evolucionó a una infección seria. Pasó siete meses en el hospital Necker de París, con yeso, silla de ruedas y muletas. El médico incluso le habló de la posibilidad de amputación y le advirtió que su carrera futbolística había terminado.

Mendy se esforzó por volver a caminar. Continuó jugando a pesar del dolor durante casi un año y medio. Más tarde, llegó al Real Madrid.

Tras una veintena de lesiones musculares, el lateral de 30 años permanece en pie. Esta temporada ha disputado solo cinco encuentros. Este miércoles, Arbeloa podría alinearlo desde el inicio en Múnich para detener a Michael Olise, su compatriota, en el duelo más crucial que queda para el equipo blanco en la campaña.

Desde el barrio de Ecquevilly hasta un enfrentamiento en cuartos de Champions. Doce minutos frente al Girona para evidenciar que su cuerpo resiste. Toda una vida dedicada a demostrar que Ferland no se rinde jamás.

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