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Información del artículo
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- Autor, Kate Grimshaw
- Título del autor, The Conversation*
- 53 minutos
- Tiempo de lectura: 5 min
Viajar fuera del país es una experiencia que muchos anticipan con entusiasmo. Ofrece la posibilidad de salir de la rutina diaria, explorar sitios desconocidos, degustar platos diferentes y realizar actividades poco habituales.
Sin embargo, en ocasiones, el cuerpo reacciona de manera inesperada, y esos días tan aguardados se ven opacados por alteraciones en el tránsito intestinal.
Desde la sensación de hinchazón y malestar hasta problemas como estreñimiento o diarrea: las molestias estomacales durante los viajes son bastante comunes.
A continuación, se explica por qué suceden y qué medidas pueden tomar para evitar que estropeen sus vacaciones.
El intestino se adapta a la alimentación y bebida habituales, mostrando resistencia a cambios drásticos en estas rutinas. Cualquier alteración significativa impacta en su funcionamiento normal.
Por ello, el estreñimiento —definido como menos de tres evacuaciones semanales, acompañadas de esfuerzo, con heces duras, secas o compactas— suele darse con frecuencia en viajeros.
Estreñimiento
El estreñimiento que se prolonga unos días durante el viaje generalmente está relacionado con la deshidratación. Es habitual cuando se viaja a climas cálidos debido a la mayor pérdida de líquidos por sudoración.
El consumo elevado de alcohol, en comparación con la rutina habitual, también contribuye a aumentar la deshidratación.
Si a esto se suma un cambio en los hábitos alimenticios, como horarios irregulares y menor ingesta de frutas y verduras, el tránsito intestinal se vuelve más lento y el estreñimiento puede agravarse.

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Además, durante las vacaciones generalmente se realiza menos actividad física. Caminar o andar en bicicleta ayuda a estimular el movimiento intestinal, por lo que la falta de ejercicio también incide en el estreñimiento.
Factores como el estrés y posiblemente el jet lag afectan igualmente el tránsito intestinal en los períodos de descanso. Investigaciones recientes indican que algunas personas son más vulnerables al estreñimiento cuando viajan.
Diarrea
En contraste, hay personas que presentan episodios de diarrea mientras están de vacaciones.
Una de las causas principales de la diarrea del viajero es la gastroenteritis, ocasionada por ingerir alimentos contaminados o en mal estado.
Los cambios en la alimentación también constituyen un factor frecuente. Consumir comidas con alto contenido graso o beber más alcohol de lo habitual pueden provocar diarrea.
Consumir muchos zumos de frutas puede causar el mismo efecto debido a su elevado nivel de fructosa. Asimismo, el té y el café fuertes pueden desencadenar síntomas similares por su contenido en cafeína.

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Finalmente, la exposición intensa al sol puede también desencadenar diarrea, ya que el organismo enfrenta dificultades para mantener su temperatura interna estable.
Es posible experimentar tanto diarrea como estreñimiento en vacaciones. En general, la diarrea aparece primero y puede ocasionar deshidratación si no se compensan las pérdidas de líquido; esta situación a su vez puede derivar en estreñimiento.
Cómo prevenir el malestar estomacal del viajero
¿Qué acciones se pueden tomar para minimizar la probabilidad de sufrir molestias intestinales durante un viaje?
En primer lugar, es importante conocer la región que se visitará, ya que algunas áreas presentan mayor riesgo de contaminación en alimentos y agua.
Se recomienda revisar las indicaciones sobre vacunaciones y consejos específicos relacionados con seguridad alimentaria e hídrica para los destinos planificados.

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Entre otras recomendaciones para cuidar la salud intestinal durante las vacaciones se incluyen:
- Mantener una hidratación adecuada, preferentemente con agua o bebidas endulzadas de forma natural
- Consumir abundante fruta y verdura, especialmente aquellas similares a las de la dieta habitual
- Restringir el consumo de zumo de frutas a una única porción diaria
- Caminar tras cada comida para favorecer el correcto funcionamiento digestivo, siempre que sea posible
- Mantener horarios regulares de comida para conservar la rutina intestinal
- Evitar platos excesivamente copiosos, sobre todo los con alto contenido en grasas
- Controlar el consumo de alcohol para prevenir excesos
Qué hacer si te ves afectado
Si durante las vacaciones persisten síntomas de estreñimiento o diarrea, existen varias medidas que se pueden adoptar.
En caso de estreñimiento, lo primordial es incrementar la ingesta de líquidos y consumir zumos a lo largo del día. El agua suaviza las heces y el zumo facilita su evacuación.
También conviene aumentar la fibra en la dieta, optando por frutas deshidratadas como snack o añadiendo semillas de lino o chía en las comidas.
Es fundamental acompañar un mayor consumo de fibra con suficiente hidratación, pues un exceso de fibra sin líquidos puede provocar el efecto contrario.
Otra opción es recurrir a productos de venta libre, como suplementos de fibra o laxantes.

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En casos de diarrea, fármacos de venta libre (como la loperamida) pueden ayudar a controlar los síntomas si se toman desde el inicio. La diarrea puede causar pérdida de líquidos, por lo que para evitar la deshidratación conviene ingerir soluciones de rehidratación oral y beber suficiente agua.
Si la diarrea va acompañada de fiebre alta o heces con sangre o mucosidad, no se deben usar estos medicamentos y se debe buscar atención médica inmediata. Podría tratarse de una infección más grave que requiere tratamiento específico.
Al regresar a casa, puede que los hábitos intestinales necesiten algunos días para normalizarse. Si los síntomas continúan más de unos días, se recomienda consultar al médico de cabecera.
*Kate Grimshaw es investigadora clínica asociada en Dietética en la Universidad Metropolitana de Manchester, Reino Unido.
*Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y se reproduce aquí bajo licencia creative commons. Haz clic aquí para acceder a la versión original en inglés.

