El delantero del Real Madrid dedicaba sus tardes infantiles a partituras, ejercicios rítmicos y ensayos con la flauta.
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En el conservatorio de Bondy, al norte de París, aún recuerdan al niño de grandes ojos que un día entró tímidamente en una clase de solfeo y se presentó: «Me llamo Kylian«.
Antes de llenar estadios y convertirse en una figura destacada del Real Madrid, Mbappé pasaba sus tardes entre partituras, dictados rítmicos y prácticas con la flauta, bajo la atenta supervisión de su profesora de música, Céline Bognini.
«Había algo fuera de lo común en él, en el sentido más literal de ‘extra’ y ‘ordinario’: poseía cualidades poco convencionales», resumió la docente en varias entrevistas, asegurando que ese primer día quedó grabado para siempre en su memoria.
Bognini ha tenido cientos de alumnos, pero insiste en que el recuerdo de Mbappé es especialmente claro: «No recuerdo qué dijo o hizo, pero aquel primer día se me quedó marcado; me miraba con esos ojos inquisitivos, como si quisiera captar cada detalle».
El pequeño Kylian llegó al conservatorio porque sus padres deseaban que recibiera educación musical, y durante años combinó las clases de solfeo con el aprendizaje de la flauta con otra profesora, Françoise Ducos.
Kylian Mbappé, en la rueda de prensa de la selección francesa. Reuters
Según quienes lo conocieron, era un estudiante dedicado, sin un talento musical excepcional, pero con una determinación que anticipaba al competidor intenso que luego sería en el campo: «No sobresalía por sus habilidades musicales, sino por su ansia de aprender y su constante búsqueda de superación, y eso fue lo que lo distinguió», explica Céline.
La profesora ilustra esa concentración con una escena específica: una foto grupal tomada durante la Fiesta de la Música, el 21 de junio, en el patio del conservatorio.
Mientras la mayoría de los niños miran distraídos hacia otras direcciones, Kylian aparece con la mirada fija en la profesora. «En esa imagen se distingue claramente quién era: el único que me observaba atentamente, como si quisiera asimilar cada palabra que pronunciaba», recuerda.
Bognini describe a su ex alumno como un joven atento, respetuoso y sumamente curioso, que disfrutaba tanto las clases como los ensayos de coro y las pequeñas presentaciones frente a los vecinos.
Con el paso del tiempo, el fútbol fue ganando protagonismo hasta dominar su vida, pero para su profesora la etapa en el conservatorio es clave para entender una parte esencial de Mbappé. «Ha encendido la ilusión en los ojos de muchos niños del barrio, que ahora saben que para ellos también es posible lograrlo», sostiene.
Ese chico, que creció en un barrio obrero de la banlieue parisina y se sentaba frente a un atril, se ha convertido, según Céline, en un emblema para Bondy: «Ha situado a Bondy en el mapa nacional, internacional y global; un día, incluso los marcianos sabrán quién es Kylian».
Y concluye con una frase que también sirve como cierre perfecto para su faceta musical: «Es como el sol, brillando para toda la humanidad».

