Begoña Gómez acompañará a Sánchez en una visita oficial a China, invitada personalmente por Xi Jinping, centrada en tecnología

Pedro Sánchez y Begoña Gómez, durante un acto oficial.

Begoña Gómez acompañará a Pedro Sánchez en su desplazamiento oficial a China, después de recibir una invitación expresa de Xi Jinping.

La visita ocurre en un escenario internacional delicado, caracterizado por la confrontación tecnológica entre Estados Unidos y China, y los reproches de Donald Trump hacia España.

El propósito del viaje es reforzar la colaboración tecnológica bilateral y atraer inversiones chinas en áreas como software, inteligencia artificial y robótica.

Sánchez sostendrá encuentros importantes con Xi Jinping, el primer ministro Li Qiang y con inversores chinos, además de recorrer la Academia China de las Ciencias y la sede de Xiaomi.

Entre los cuatro viajes que Pedro Sánchez ha realizado a China, el próximo, que tendrá lugar la siguiente semana, será probablemente el más cargado de tensión internacional.

Esto no solo se debe a la guerra en Oriente Medio —donde Pekín ha adoptado una posición pasiva a pesar de vetar junto a Rusia una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el estrecho de Ormuz— sino también porque el presidente del Gobierno inicia esta gira del 13 al 15 de abril en medio de las críticas de Donald Trump, quien califica a España como «un socio terrible», y en el contexto de la guerra tecnológica entre Washington y el coloso asiático.

Sánchez viajará acompañado. Por primera vez, el régimen chino ha extendido una invitación formal a su esposa, Begoña Gómez, justo cuando ella atraviesa un momento de fragilidad política, a la espera de la decisión del juez Juan Carlos Peinado sobre si archiva el caso, lo prorroga o la envía a juicio.

Gómez acompañará a Sánchez en instantes clave, tales como el banquete ofrecido por Xi Jinping y la cena con el primer ministro, Li Qiang, en el Gran Palacio del Pueblo, aunque no está previsto que tenga una agenda independiente.

Previamente, en Tiananmen, Sánchez se reunirá con interlocutores de alto nivel para discutir temas como Ucrania, Gaza e Irán, conflictos en los que Pekín ha tomado un rol discreto mientras Estados Unidos se muestra inestable.

La imagen que quiere proyectar La Moncloa no es solo la de estrechar la mano del líder asiático, sino también la de un presidente que visita la sede de Xiaomi o recibe un título honorario en la Academia China de las Ciencias, un enorme centro de investigación con capacidades a nivel global donde España, a través del CSIC, pretende colaborar en diversas áreas científicas.

El Gobierno busca consolidar una alianza tecnológica con China, potencia en software, inteligencia artificial y robótica, así como atraer inversiones que aporten valor agregado en España, generen empleo local y fomenten el desarrollo industrial, en un escenario donde las autorizaciones finales de inversiones dependen del Ejecutivo chino.

Por ello, se llevarán a cabo hasta dos encuentros en el hotel Regent con inversores chinos con interés en el mercado español, junto a una reunión con el presidente de la Cámara de Comercio UE-China.

El Ejecutivo procura disminuir el déficit comercial con China y destaca que, desde el primer viaje de Sánchez a ese país, las exportaciones españolas han aumentado aproximadamente un 7%.

El objetivo no solo es incrementar las ventas agrícolas e industriales, sino también asegurar el precedente que permitió mantener las exportaciones de carne de cerdo durante la peste porcina —excepto en Cataluña— y abrir nuevos mercados para el sector agroalimentario.

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