El Rey emérito regresa a la Maestranza tras una década, dejando atrás la discreción que Zarzuela le había solicitado.

Juan Carlos I ha protagonizado una reaparición en España muy distinta a la forma en que su hijo le ha pedido comportarse desde hace seis años. El padre de Felipe VI, quien se estableció en Abu Dhabi hace casi seis años con la promesa de vivir alejado del foco público, reapareció este Domingo de Resurrección con una gran acogida popular, evocando tiempos pasados y una monarquía no modernizada. Esta vez, su presencia tuvo lugar en la Maestranza de Sevilla, durante la corrida de toros protagonizada por Morante de la Puebla, Andrés Roca Rey y David de Miranda.
Unos 25 minutos después de las 12 del mediodía, un jet privado de la empresa Vistajet aterrizó en Sevilla con el antiguo Jefe del Estado a bordo. El Emérito regresaba desde la ciudad suiza de Ginebra, donde había pasado la mayor parte de la Semana Santa. José María Garzón, director de la Maestranza, le había extendido una invitación para asistir a la corrida del Domingo de Resurrección, una cita destacada en el calendario taurino que reúne en Sevilla a la aristocracia andaluza. Un evento clave para ‘ver y ser vistos’.
Juan Carlos I aceptó participar pese a que persiste el conflicto en Oriente Próximo. Este conflicto motivó que semanas atrás cancelara su asistencia en Sanxenxo, alegando que no permanecería en el país debido a la gravedad de la situación. La guerra sigue activa, pero él decidió viajar a España. El maestro de la Puebla, quien sorprendió hace unos meses al cortar su coleta en Las Ventas, expresó su satisfacción por el regreso al ruedo de Juan Carlos I: «Para mí es un orgullo, y para todos los aficionados, es muy necesario que nos respalden en la fiesta nacional. Nosotros le brindaremos todo nuestro cariño», confesó ante el micrófono de Canal Sur.

El padre de Felipe VI se desplazó desde el aeropuerto hasta el Vincci la Rábida, un hotel de cuatro estrellas ubicado en el centro de la ciudad, punto de encuentro habitual de toreros y aficionados. Fue también el alojamiento del maestro Andrés Roca Rey, quien compartía cartel con Morante de la Puebla en una función que agotó las entradas. En la entrada del hotel le aguardaban sus nietos Marichalar, Felipe y Victoria, acompaña esta última por su pareja, Jorge Navalpotro. Juntos se dirigieron luego al Club Pineda para almorzar, donde se unió a ellos la Infanta Elena.
Discreción necesaria
Los cuatro llegaron a la Maestranza minutos antes de las seis y media de la tarde, marcando la primera visita del emérito a la plaza tras diez años. Debido a sus dificultades de movilidad, Don Juan Carlos utilizó una silla especial en la plaza y tomó asiento en el tendido sombra junto a la Infanta Elena, quien lucía el lazo de dama de la Real Maestranza. Su llegada fue recibida con una cálida ovación de los aficionados. Sonó el himno nacional y el protocolo se modificó para dedicarle un Viva a Don Juan Carlos, causando una sonrisa en su hija Elena.
Todo ha cambiado en estos diez años. Juan Carlos I es ahora un rey autoexiliado que no vive el dilema de querer regresar a España sin aceptar la única condición de Zarzuela: «Debería restablecer su residencia fiscal».
Para preservar su legado —38 años de reinado y protagonista junto a Adolfo Suárez y Torcuato Fernández-Miranda de la Transición—, el Rey Felipe le ha solicitado en varias ocasiones a su padre discreción y moderación. Sin embargo, Juan Carlos I no consigue cumplir esas pautas. El Emérito regresó a España por primera vez a través de Sanxenxo en «Olor de Multitudes». Después de una «larga conversación» con Don Felipe en Zarzuela, volvió a Abu Dhabi. Intentó normalizar sus viajes a Galicia, pero la publicación de Reconciliación, sus memorias, a finales de 2025, ha ralentizado nuevamente su regreso a España.
Vínculo de décadas con la tauromaquia
Juan Carlos I es un aficionado declarado que heredó su devoción por la tauromaquia de su madre, María de las Mercedes. Esta pasión también la transmitió a la Infanta Elena. Su amor por los toros fue tal que su último acto antes de apartarse de la vida pública en 2019 tuvo lugar en la plaza de toros de Aranjuez, donde presidió una corrida dedicada a la condesa de Barcelona.
Don Juan Carlos también estaba acompañado por Manolo Piñera, uno de los empresarios más acaudalados de España, con quien mantiene una amistad desde hace años. Piñera siempre le invitaba a sus localidades en el Tendido Preferente de Las Ventas.

