El BCE destaca a España en la UE por su impulso a las renovables que reduce el coste de la electricidad y refuerza la economía

El giro hacia energías limpias ha reducido un 40% el precio mayorista de la electricidad y protege a hogares y empresas frente a crisis internacionales

España, entre los países con la electricidad más barata de Europa gracias a las energías renovables, fotovoltaica y la eólica. (Canva)

La dependencia energética de Europa se ha transformado en una de sus principales debilidades, complicando cada vez más la tarea de preservar la estabilidad de precios, que es la función esencial del Banco Central Europeo (BCE). En este contexto, el progreso de España en la transición hacia fuentes renovables destaca como un modelo en el ámbito europeo, según Frank Elderson, miembro del Comité Ejecutivo y vicepresidente del Consejo de Supervisión del BCE.

El directivo expone en un artículo publicado en Financial Times y difundido por Europa Press que las recientes fluctuaciones en los precios energéticos han obligado a los gobiernos a implementar medidas urgentes, con impactos directos sobre las finanzas públicas y la economía continental.

El BCE advierte que las abruptas variaciones en los costes de la energía repercuten directamente en la capacidad para alcanzar su objetivo de controlar la inflación. “Nuestro mandato principal es la estabilidad de precios. Sin embargo, las persistentes perturbaciones en los precios de la energía dificultan progresivamente lograr este fin”, afirma Elderson.

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Contener la inflación o fomentar el crecimiento

De acuerdo con las previsiones macroeconómicas del eurobanco, este tipo de choques externos puede elevar la inflación y frenar el crecimiento en la eurozona, generando un escenario complejo para la política monetaria.

Las recientes crisis energéticas han ocasionado la salida de recursos significativos fuera de Europa y han añadido presión a los presupuestos nacionales. Elderson advierte que las decisiones del BCE se ven sometidas al dilema de endurecer la política monetaria para controlar la inflación o flexibilizarla para impulsar el crecimiento, lo que puede conllevar efectos contrapuestos en la economía.

España como ejemplo en energías limpias

Elderson resalta que, aunque la política energética depende de los gobiernos nacionales, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados es el método más eficaz para minimizar la exposición a riesgos geopolíticos. “Si Europa alcanzara sus metas en energía sostenible, la conexión entre los precios internos y la volatilidad de los mercados energéticos globales disminuiría notablemente”, asegura el directivo del BCE.

La transición de España hacia las energías renovables “evidencia los beneficios de invertir en energías limpias”, sostiene Elderson. Según estimaciones del Banco de España, los precios mayoristas de electricidad a comienzos de 2024 resultaron cerca de un 40% menores en comparación con lo que habrían sido si la generación eólica y solar se hubiera mantenido en los niveles de 2019.

Este progreso ha generado una menor vulnerabilidad ante la volatilidad internacional y una mayor protección para hogares, empresas y las finanzas públicas.

Placas solares. REUTERS/Louisa Off

El costo de la transición y sus ventajas económicas

El debate sobre los costes de la transición energética continúa vigente. Elderson reconoce que la transformación exige inversiones significativas, estimadas en alrededor de 660.000 millones de euros anuales hasta 2023. No obstante, destaca que este esfuerzo sustituye el gasto en combustibles fósiles, actualmente cercano a 400.000 millones de euros al año. Una vez instalada la infraestructura renovable, subraya el directivo del BCE, la energía en sí es prácticamente gratuita.

Según el análisis del BCE, la incorporación de fuentes renovables no solo aporta beneficios climáticos, sino que además fortalece la estabilidad macroeconómica, disminuye los costes a largo plazo, estimula el crecimiento, mejora la salud pública y refuerza la autonomía estratégica europea.

Elderson insiste en que “la cuestión no es ya si Europa puede permitirse realizar la transición energética, sino si puede permitirse no hacerla. Desde la perspectiva de los bancos centrales, la respuesta es inequívoca”.

Movilización de capital y el desafío de la financiación

El progreso en la transición energética requiere movilizar volúmenes elevados de capital. Elderson destaca la relevancia de una unión sólida entre ahorros e inversiones, capaz de canalizar los recursos necesarios mediante mercados de capital líquidos y eficientes. Además, un entorno político estable y previsible resulta fundamental para atraer inversiones y asegurar el éxito de la transformación energética en Europa.

El directivo del BCE concluye que los beneficios de la energía producida internamente superan considerablemente los costos iniciales, siempre que exista una coordinación eficaz entre los sectores público y privado.

Resalta que la experiencia española demuestra que el liderazgo en energías limpias proporciona ventajas tanto en el ámbito económico como en la seguridad energética, una realidad que el BCE sigue atentamente para orientar sus políticas futuras.

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