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- Autor, Redacción*
- Título del autor, BBC News Mundo
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- Tiempo de lectura: 5 min
A los 95 años, Jane Asher desafía el estereotipo de la abuela común.
Además de ocuparse de sus cuatro hijos y once nietos, y de practicar taichí, pilates y pintura, esta británica sigue sumando medallas y reconocimientos en natación.
“Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable”, expresó a la BBC.
Luego de obtener en marzo su quinto récord mundial en piscina, Asher no planea retirarse.
Ni siquiera sus operaciones recientes, que involucraron la sustitución de ambas caderas, han disminuido su determinación de continuar su carrera deportiva.
“Seguiré nadando mientras pueda”, contó a Marathon Swims, la página web del maratón de natación que se organiza anualmente en Londres.
“Después de nadar, sales del agua con la sensación de poder ir a cualquier lugar”, destacó la atleta, que es miembro del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su compromiso con este deporte.
Actualmente, esta nadadora en sus noventa años tiene la meta de imponer otro récord mundial en el próximo torneo en Budapest (Hungría) y mantiene una rutina de entrenamiento con cuatro sesiones semanales de natación.
Una trayectoria poco común
La carrera deportiva de Asher resulta sorprendente, pues nada auguraba que la natación llegaría a ocupar un lugar central en su vida.
“Nací en Rodesia del Norte (actual Zambia) y los ríos estaban plagados de cocodrilos e hipopótamos, por lo que no nadé hasta los siete años”, confesó a TNT Sports, un canal deportivo, hace unos años.
Su primer contacto con una piscina fue cuando su familia se mudó a Johannesburgo (Sudáfrica), después de que ella sufriera malaria.

La familia materna de Asher mantenía un vínculo especial con el agua, dado que sus raíces provienen de Cornualles, la conocida región costera de Inglaterra.
“A mi madre le fascinaba nadar. Su propia madre le enseñó en Cornualles, en el mar. Ese amor por el agua fría lo llevo en la sangre”, relató.
A los 22 años, se trasladó al Reino Unido, donde comenzó a explorar el deporte gradualmente.
Durante su etapa universitaria en Manchester integró el equipo de natación, pero tras graduarse y casarse, dejó las competencias, aunque continuó vinculada a las piscinas.
“Comencé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y algunos mostraban talento, por lo que pensé: ‘deberíamos hacer unas competencias’, aunque algunos tenían miedo”, contó a BBC Sports en 2015.
“Les dije: ‘Vengan, vamos a competir’, para vencer su temor y fortalecer su confianza.
Y resultó que me fue muy bien, a pesar de tener 40 años y ellos ser niños. Una persona que me observó me comentó: ‘¿Sabes que existen competencias para adultos?’”, recordó.

Fuente de la imagen, Mondadori Portfolio via Getty Images
“No lo hago por las medallas”
No obstante, Asher no comenzó a competir a nivel profesional hasta los años 90, tras la muerte de su esposo.
“Cuando enseñas natación, en realidad no puedes entrenar intensamente”, señaló.
“Pero antes de fallecer, mi esposo me dijo: ‘Ahora podrás hacer lo que te gusta’”, añadió.
Poco tiempo después, viajó a Estados Unidos y estableció su primer récord máster —para nadadores mayores de 25 años— en estilo libre dentro de su categoría.
Desde entonces, no ha dejado de conseguir reconocimientos, dando la impresión de querer recuperar el tiempo que no compitió.
Aun así, Asher aseguró que su motivación no proviene de los podios ni de los premios.
“No es por las medallas, ya no las colecciono porque no tengo espacio para guardarlas”, confesó al canal TNT Sports hace cuatro años.

Fuente de la imagen, Mondadori Portfolio via Getty Images
En la revista Swimming World se informa que ha ganado medallas de oro en campeonatos nacionales de Reino Unido, Francia y Países Bajos, además de haber establecido 52 récords mundiales en cuatro categorías de edad distintas.
“La natación es un mundo maravilloso. Los nadadores formamos una gran familia: tengas 18 o 90 años, en poco más de un minuto ya compartes el mismo lenguaje”, explicó.
Aunque confesó sentirse incómoda con que la perciban como una inspiración, Asher prefiere ser considerada una “motivadora”.
“Espero que otros piensen: ‘Si ella puede, yo también intentaré hacerlo’”, concluyó.
* Con información de Gem O’Reilly.

