El primer ministro eslovaco califica a la UE como un «barco suicida» y demanda eliminar las sanciones «absurdas» contra el petróleo y gas rusos

Robert Fico intentó frenar el vigésimo paquete de sanciones de la UE contra Rusia por este motivo y amenazó con vetar el préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea a Ucrania si no se reabría el oleoducto Druzhba

El primer ministro eslovaco, Robert Fico. (REUTERS/Radovan Stoklasa)

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, ha pedido a la Unión Europea que se levanten las sanciones sobre el petróleo y el gas rusos, y que se reactive el diálogo energético con Moscú para enfrentar la crisis actual originada por la guerra en Oriente Medio.

La posibilidad de contar con el apoyo de Fico dentro del bloque comunitario ya era limitada, dado que ha compartido vetos con el primer ministro húngaro, Viktor Obán. Ahora, las tensiones causadas por el bloqueo de Irán al estrecho de Ormuz en el suministro petrolero han generado alarma en el líder eslovaco, quien ha declarado que la Unión Europea “comienza a parecer un barco suicida en términos de seguridad energética”.

El político eslovaco destacó que la Unión Europea importaba solo un 1% de petróleo ruso en el último trimestre de 2025, cifra que refleja la fuerte caída del suministro procedente de Rusia tras la invasión de Ucrania por parte de Moscú en 2022. Por esta razón, Fico considera que las sanciones son “irracionales” y apuesta por la reanudación de compras energéticas de todas las fuentes, incluida Rusia, como método para asegurar la estabilidad del abastecimiento.

Durante el último Consejo Europeo ya se evidenció la tensión entre los países miembros en relación con el oleoducto Druzhba. Hasta hace poco, tanto Eslovaquia como Hungría continuaban recibiendo petróleo ruso a través de esta infraestructura.

Esto era posible gracias a una excepción al embargo que la UE acordó con Budapest y Bratislava para superar sus vetos al vigésimo paquete de sanciones de la UE. Ambas capitales defendían su rechazo debido a su alta dependencia de la energía rusa, alegando la necesidad de salvaguardar la seguridad y el costo de sus propios sistemas de suministro nacionales.

El alineamiento de Hungría y Eslovaquia con Moscú

Actualmente, este oleoducto permanece cerrado y ambos países acusan a Ucrania de bloquear su reapertura. Kiev, por su parte, sostiene que el oleoducto sigue inutilizado a causa de los daños provocados por bombardeos rusos. Las autoridades eslovacas sostienen lo contrario y afirman que la infraestructura ya está reparada, pero que Ucrania mantiene el cierre para presionar a Hungría y Eslovaquia, rivalidades manifiestas contra la adhesión ucraniana a la UE, con las que aún negocian al respecto. En marzo pasado, tanto Bratislava como Budapest amenazaron con impedir el préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania si no se restablecía el tránsito.

El apoyo de Hungría y Eslovaquia a Moscú representa una excepción clara dentro de la Unión Europea, donde la práctica totalidad de los socios han adoptado desde 2022, año de la invasión a gran escala de Ucrania, una postura de distanciamiento con respecto a Rusia.

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