::: La Plataforma :::

Gustavo Roig, el maestro frustrado

Mariano Pujadas 16>11>2006

Es para mi una honorable sorpresa que Gustavo Roig me haya dedicado 3 páginas, encima de tan alto nivel. He de reconocer que me inicié en la militancia leyendo Nodo50 y me llena de orgullo, años después, ser motivo de su producción intelectual (se dice pronto). Lo que me entristece, también es cierto, es ver a mi maestro perder los papeles.

Estoy seguro de que no se ofenderá por lo que voy a decir, no es nada personal, es política (los negocios los dejamos para los especuladores y narcotraficantes).

Sin duda se acabó la equidistancia de Nodo50. Durante años se mantuvo de manera asombrosa en el trato respetuoso hacia unos y hacia otros, hasta el punto de alojar en su servidor al PCE y a IU, flanco izquierdo del sistema.

Ahora Gustavo Roig ha lanzado en una semana dos baterías de descalificaciones contra la Coordinadora Antifascista de Madrid. Y lo que no sé es si mi maestro calculó que rompiendo esa equidistancia repentinamente, ha colocado a su asamblea en una situación embarazosa: en la de haber mostrado más agresividad hacia los que luchan en la calle que hacia los que se sientan en el parlamento. ¿Es casualidad o es una opción política?

Quizá es simplemente que Roig ha perdido los papeles. Tal es así, que de la noche a la mañana se ha convertido en el comunista ( republicano y defensor de la autodeterminación) que se dedica a tirarle los tejos al movimiento anarquista e incluso a erigirse alegremente en su portavoz, para después usarlo de arma arrojadiza contra sus nuevos adversarios.

Pero a mi maestro no le importan especialmente los anarquistas, lo que le importa es tener la hegemonía ideológica del movimiento anticapitalista. Por eso, primero les tira los tejos y a continuación se los intenta llevar a un bloque «de carácter no-violento y festivo» (y cuyo comunicado ni una sola vez usa la palabra «anarquista» ni «libertario»).

Cada uno que cargue con sus principios, pero me temo que si de verdad piensa Roig hacer frente a las agresiones callejeras, en algún momento tendrá que recurrir a algo más que la no-violencia y la fiesta.

Ahora bien, obviando esto su texto me gustó en líneas generales, salvo una cosa: que me compare con la ACP es una broma de mal gusto. Debe odiarme mucho mi maestro para dedicarme semejante improperio. Más bien debe estar preocupado porque el proceso de recomposición de la izquierda revolucionaria no se presta a estar bajo su control. Desgraciadamente, opta por convertirse en un maestro frustrado.

Bien sabe Roig que cuando uno descalifica es porque se le han acabado los argumentos. También sabe que cuando a uno se le ha acabado la lucha en la calle, recurre al pataleo por Internet. Y cuando uno se ve asustado y arrinconado como los gatos, entonces muerde y mete el dedo en el ojo… a la desesperada.

Vaya y haga su bloque (eso sí, para el futuro disimule más a la hora de impulsar este tipo de maniobras, con el paso de los años ha perdido elegancia), ojalá le salga todo bien y al menos pueda quitarse el cabreo. No me gusta verlo así, maestro.

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