A bordo de la nave Orión, cuatro astronautas han emprendido un viaje que les permitirá orbitar alrededor de la Luna por primera vez en más de cincuenta años

La misión Artemis II de la NASA despegó esta madrugada (00:35 hora española) con éxito desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, estableciendo un nuevo logro en la exploración espacial con tripulación. Dentro de la nave Orión, cuatro astronautas han iniciado un recorrido que les permitirá orbitar la Luna tras más de cincuenta años. El lanzamiento incorporó un sistema avanzado de cámaras y sensores solares suministrados por Redwire Corporation, tecnología esencial para la supervisión y transmisión en tiempo real de la misión.
Aunque la misión tiene un enfoque en la investigación astronómica, la NASA también busca avanzar en la comprensión de “los efectos de los vuelos espaciales en los seres humanos”. Algunos especialistas, como el divulgador y optometrista Alberto, conocido en redes sociales como @enfoquevisual_byalberto, describieron “cuatro de las alteraciones más inusuales que experimentarán los astronautas durante su viaje hacia la Luna”.

“Puede provocar modificaciones en la forma de los ojos”
Entre las manifestaciones oculares mencionadas, se destaca que “las lágrimas no caen, sino que permanecen adheridas al ojo”. En condiciones de ingravidez, las lágrimas no descienden por la mejilla, sino que forman una burbuja pegada al globo ocular”, añade el optometrista. Además, “verán destellos de luz con los ojos cerrados, producidos por rayos cósmicos que atraviesan el ojo y estimulan directamente la retina”.
De esta forma, los astronautas podrían desarrollar una ligera hipermetropía durante su estancia en el espacio. Según explica Alberto, “en microgravedad, los líquidos corporales se desplazan hacia la cabeza, lo que puede alterar la forma de los ojos”. Esto causaría “desorientación visual”, ya que “al no existir arriba ni abajo, el cerebro pierde referencias claras como el techo o el suelo”, añade. En resumen, xx subraya que “deberán reaprender a percibir”, enfrentándose a una percepción totalmente distinta.
Hasta la fecha, la NASA cuenta con dos testimonios claves que marcaron un punto de inflexión, tras haber pasado cerca de un año en la Estación Espacial Internacional. Scott Kelly y Christina Koch duplicaron el promedio previo de permanencia en el espacio. Además de ellos, otros seis astronautas han superado los 200 días en una sola misión, proporcionando datos fundamentales para futuras expediciones.

Desarrollo de las primeras horas a bordo de la nave Orion
La NASA informó que en los primeros minutos del vuelo, la nave Orión experimentó una pérdida parcial de comunicación, que fue solucionada poco tiempo después. Según las declaraciones de Jared Isaacman, administrador de la agencia, “aproximadamente a los 51 minutos de vuelo, durante una transferencia programada entre satélites, la nave espacial tuvo un problema que originó una interrupción temporal parcial en las comunicaciones”. La tripulación pudo recibir mensajes desde Tierra, aunque no logró responder durante ese intervalo.
Este incidente, junto con la reparación de una avería en el inodoro de la nave, constituyeron los primeros retos superados por el equipo. En los siguientes diez días, la tripulación permanecerá y operará en el módulo de la nave, equipada para suministrar agua potable, nitrógeno y oxígeno, elementos imprescindibles para la vida en el espacio. La nave recorrerá cerca de 1,1 millones de kilómetros durante su misión, consolidando un avance tecnológico y operativo para futuras exploraciones lunares y más allá.

