El auge de Veterinaria se une al crecimiento de Medicina: el incremento en el número de mascotas y la mayor sensibilidad hacia los animales impulsan la demanda de veterinarios. Apenas el 14% de los titulados presenta sobrecualificación.

Al momento de escoger una carrera universitaria, la empleabilidad se convierte en un elemento clave. Que Medicina y Enfermería lideren las posiciones de mayor empleabilidad no sorprende. Los datos del Gobierno indican que el tercer puesto en menor nivel de sobrecualificación corresponde a Veterinaria: el 85% de los veterinarios accede a un empleo acorde a su formación universitaria cuatro años después de titularse. La creciente cantidad de animales domésticos, junto con la demanda profesional y la firma de un convenio para mejorar las condiciones laborales, justifican estos resultados.
EL MUNDO ha revisado las estadísticas del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, combinando la tasa de inserción laboral acorde al nivel formativo con los datos medios de cotización anual, para descubrir cuáles son las carreras con mejor desempeño en términos de empleabilidad a cuatro años tras finalizar la universidad.
Óscar Gutiérrez y Miguel Guillén, docentes del departamento de empresa de la Escuela Universitaria Mediterrani de Barcelona (Universidad de Girona) y autores del Informe socioeconómico y laboral del sector veterinario en España, señalan varias causas. «¿Quién puede reemplazar a un veterinario? Nadie», destaca Guillén. «Para ejercer como veterinario es imprescindible contar con el título correspondiente; sin esta titulación no se puede practicar», agrega Gutiérrez, explicando que en España sucede igual que con enfermeros y médicos: son insustituibles. Un cargo de veterinario sólo puede ser ocupado por un profesional con la misma calificación.
Guillén también comenta que «los jóvenes, nada más obtener la titulación en Veterinaria, ya están insertándose en el mercado laboral; incluso varios comienzan durante las prácticas, ya que clínicas y hospitales demandan mano de obra económica y los incorporan desde el primer momento». A esto añade que «la experiencia cuenta más que la formación académica. Mientras otros graduados continúan con másteres u otros cursos, el veterinario puede acumular dos o tres años de experiencia laboral para cuando ellos ingresan al mercado», subraya. Además, «el aumento constante de animales domésticos y la creciente conciencia sobre su cuidado incrementan la necesidad de especialistas.»
Otra razón que menciona Gutiérrez es que, en 2012, el IVA para servicios veterinarios se incrementó del 8% al 21%. Para evitar un impacto negativo en sus ventas, los veterinarios ajustaron sus sueldos, lo que ocasionó un deterioro en el sector. Con el paso del tiempo y la recuperación económica en España, los salarios se recuperaron hasta la firma de un nuevo convenio colectivo en 2020, que estableció sueldos mínimos en centros veterinarios, mejorando las condiciones laborales y facilitando a numerosos jóvenes el acceso a empleos dignos.
Por su parte, las Ciencias de la Salud continúan situándose en los primeros puestos de los rankings universitarios. Estas carreras presentan las mayores tasas de inserción laboral, mejores remuneraciones y niveles menores de sobrecualificación: apenas un 2,3% de los titulados en Enfermería desempeñan funciones para las que no requieren su grado; en Medicina, la cifra es inferior al 1% (0,16%).
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