Pedro Sánchez colaboró con quien también fue embajador en Washington durante su etapa como alto representante de la ONU para Bosnia-Herzegovina.

El exministro de Asuntos Exteriores bajo Felipe González, Carlos Westendorp, quien también fue embajador en Washington y representante ante la ONU, falleció este lunes a los 89 años.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, lo definió en redes sociales como una «figura fundamental en la política exterior y un servidor público ejemplar».
Su dedicación al proyecto europeo, al diálogo y a la paz «encarna los valores más destacados de nuestra diplomacia. Mi condolencia a sus familiares», añadió Albares.
Durante 1997 y 1998, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, trabajó en el equipo de Westendorp cuando este ejercía como Alto Representante de la ONU para Bosnia-Herzegovina tras la firma de los Acuerdos de Dayton.
Con formación en Derecho y carrera diplomática, Westendorp formó parte del equipo negociador para la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea (CEE) y, tras la adhesión del país el 12 de junio de 1985, fue designado embajador permanente ante lo que hoy se conoce como la Unión Europea.
En 1995 reemplazó a Javier Solana como ministro de Asuntos Exteriores durante un corto periodo (de diciembre de 1995 a mayo de 1996), hasta la llegada al poder del PP y la toma de posesión del cargo por Abel Matutes.
Entre las labores más destacadas de su trayectoria estuvo su función como mediador internacional en el conflicto de la antigua Yugoslavia, desempeñándose como Alto Representante de la Comunidad Internacional para Bosnia desde 1997, cuando sustituyó al ex primer ministro sueco Carl Bild.
Ante la falta de consenso entre las tres comunidades de Bosnia (musulmanes, croatas y serbios), Westendorp autorizó en procedimiento de urgencia leyes clave como la de Ciudadanía bosnia, la de Aduanas, y estableció una Comisión independiente para definir la futura bandera, el escudo común y las matrículas de vehículos.
Westendorp también fue eurodiputado socialista entre 1999 y 2003, y diputado en la Asamblea de Madrid en 2003. Regresó a la diplomacia en 2004 al ser nombrado embajador de España en Washington, un cargo que desempeñó durante cuatro años.
Posteriormente, ejerció como secretario general del Club de Madrid, una entidad independiente y sin fines de lucro que agrupa a exjefes de Estado y Gobierno de países democráticos, dedicada a fortalecer el liderazgo democrático a nivel global.

