El Consejo de Ministros aprobará mañana un real decreto para otorgarle la carta de naturaleza, una vía excepcional concedida en situaciones especiales.

Leopoldo López lleva tatuado literalmente en la piel el mapa de Venezuela, aunque no posee pasaporte ni se le reconoce la nacionalidad en su propio país. Esta es una de las numerosas trabas impuestas por la dictadura bolivariana a lo largo de los años: sumirlo en una especie de limbo apátrida que anule su estatus ciudadano. En 2014, el coronel Humberto José Calle le rompió el pasaporte en la celda del penal militar de Ramo Verde, y a finales del año pasado, Nicolás Maduro anunció un procedimiento para retirar su nacionalidad, lo cual contraviene la Constitución venezolana.
Que López permaneciera sin ser ni venezolano ni español formaba parte del plan del régimen chavista, que le negó la documentación para obtener la nacionalidad española, además de mantener contra él antecedentes penales derivados de su condición de preso político y su fuga. Sin embargo, ahora el opositor venezolano exiliado en Madrid y líder de Voluntad Popular finalmente tendrá un pasaporte, no de Venezuela, sino europeo.
Porque esta misma semana, según confirmaron a EL MUNDO fuentes cercanas a la operación, el Gobierno de Pedro Sánchez le concederá la nacionalidad española mediante un proceso acelerado, dada su situación especial. Mañana, el Consejo de Ministros aprobará un real decreto por el que López adquirirá la nacionalidad española “por carta de naturaleza”.
Esta solicitud fue realizada por el propio López a finales de 2025, tras encontrarse con obstáculo al intentarlo por la vía ordinaria. ¿Por qué? Porque para la nacionalización se exige la documentación que la dictadura le niega y no poseer antecedentes penales, requisito imposible para él tras haber sido encarcelado por sus ideas, fugarse y escapar de Venezuela.
El Ejecutivo respondió con rapidez y discreción a esta petición, y este martes le otorgará la nacionalidad “al ser una persona de relevancia extraordinaria y por motivos de política exterior”, según señalaron las fuentes consultadas. Han intervenido los ministerios de Exteriores y Justicia, con la aprobación expresa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
«Los perseguidos quedan en un limbo jurídico, sin derechos»
La carta de naturaleza es un procedimiento extraordinario para la obtención de la nacionalidad, concedido por el Gobierno en casos excepcionales. Se desarrolla de manera discrecional y mediante real decreto. No cuenta con requisitos fijos ni se ajusta a las normativas administrativas generales. Es habitual su uso para naturalizar a deportistas que representarán a España, por ejemplo.
Leopoldo López es una de las figuras más relevantes de la oposición al régimen bolivariano que actualmente dirige Delcy Rodríguez, tras la intervención del Ejército estadounidense en Caracas hace tres meses para sacar por la fuerza a Maduro. En 2014, cuando era la voz principal del antichavismo, fue preso por liderar las protestas contra el sucesor de Chávez.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU calificó su detención en Venezuela como arbitraria y exigió su liberación inmediata. La Corte Interamericana de Derechos Humanos también falló a su favor de forma unánime. En 2017 pasó a arresto domiciliario y fue liberado en 2019 gracias al apoyo de Juan Guaidó y un grupo militar.
Desde 2020, Leopoldo López reside en Madrid con su esposa, Lilian Tintori, y sus tres hijos. Sus padres —el ex eurodiputado del PP Leopoldo López y Antonieta Mendoza— también poseen la nacionalidad española. Sin embargo, él no podía obtenerla, motivo por el que solicitó al Gobierno esta medida excepcional, especialmente después de que el régimen bolivariano lo declarara apátrida hace menos de medio año.
«Seré siempre venezolano, pero dejo de ser apátrida»
Para López y su familia, la represión no cesó tras su exilio en Madrid. A principios de este marzo, el régimen vandalizó y destrozó su vivienda en las afueras de Caracas. «La persecución contra mí y mi familia ha continuado. En noviembre me notificaron la retirada de mi nacionalidad, y ahora irrumpieron en mi casa en Venezuela, muy cerca de donde vive Delcy, mataron a los perros, robaron todo, derribaron paredes, habitaciones, escaleras… Esta persecución persiste. Me censuraron, persiguieron, encarcelaron y robaron», relata López a este diario.
«Soy y siempre seré venezolano, pero dejo de ser apátrida y obtengo una nacionalidad. España nos ha acogido y me siento muy agradecido», asegura. «Valoro mucho el respaldo que nos ha brindado el Gobierno», añade, consciente de que su caso representa una prerrogativa del Ejecutivo bajo Sánchez.
«En ese contexto, conseguir la nacionalidad española supone abrir una nueva etapa», comenta. ¿Cuál? Para López, su historia de persecución confirma la urgencia de iniciar cuanto antes una «transición democrática» en Venezuela, que acabe con la arbitrariedad de la dictadura.
Además, su caso podría ser un precedente para futuras nacionalizaciones de opositores venezolanos exiliados. «Esto refleja la realidad de los perseguidos por la dictadura: carecen de derechos». «Existe una realidad de personas atrapadas en limbos legales porque no pueden reunir los requisitos debido a razones evidentes», explica.
«Les exigen documentos notariales con antecedentes penales y eso, en mi caso, fue imposible. Mi tiempo de residencia para solicitar la nacionalidad está cumplido, pero no tengo dichos documentos notariados, porque para la dictadura de Maduro soy un fugitivo, ya que escapé de la cárcel», subraya el opositor caraqueño.
«Toca hacer la transición y eso pasa por elecciones»
Leopoldo López (Caracas, 1971) finalmente recibe una buena noticia, tras numerosas dificultades e injusticias. La semana pasada, un representante del Gobierno le llamó para comunicarle que se le concederá la nacionalidad por «carta de naturaleza», y lo hará tan pronto como el 31 de marzo.
Tras confirmar su naturalización acelerada, EL MUNDO contactó con López, quien confesó haber sentido «alivio» cuando los ministerios de Exteriores y Justicia le informaron que su caso se resolvería favorablemente en el próximo Consejo de Ministros.
«Llevo tatuado un mapa de Venezuela en la pierna», añade, pero «la realidad es que España nos recibe como compatriotas a los venezolanos perseguidos por la dictadura. Resido en España desde finales de 2020, estoy casado con Lilian, que es europea, y mis hijos y mis padres también». «Cuando se habla de los vínculos de la hispanidad y tú has cruzado el Atlántico, te das cuenta de que compartimos la misma corriente histórica, los mismos nombres y ese mismo legado de la hispanidad», reflexiona.
¿Y ahora qué? ¿Está cerca el final de la dictadura? «Soy muy optimista. Estamos en mejor situación que bajo Maduro, pero aún no donde queremos llegar», explica López al otro lado del teléfono. «Ahora es momento de construir la transición hacia la democracia, que sólo puede darse a través de un nuevo proceso electoral» en el que los venezolanos «sean capaces de elegir de forma limpia y transparente a todos sus representantes», con él regresando a Caracas «desde el minuto uno». «Y sin Delcy, claro», concluye.

