Carlos Cuerpo asumirá el cargo de vicepresidente primero del Gobierno, mientras que Arcadi España será nombrado ministro de Hacienda.
Pedro Sánchez apuesta por un perfil tecnocrático en la Vicepresidencia con el objetivo de enfocar la atención en la economía en la última etapa de la legislatura.
El nombramiento de Cuerpo busca captar el respaldo de Junts y otros partidos de derecha, equilibrando decisiones recientes que se han alineado con la izquierda.
El ascenso de Cuerpo ha sorprendido y generado ciertas reservas dentro del PSOE, además de ser recibido con desconfianza por Sumar, el socio minoritario del Gobierno.
Carlos Cuerpo ocupará hoy el puesto de vicepresidente primero del Gobierno y Arcadi España tomará las riendas del Ministerio de Hacienda.
Pedro Sánchez ha ratificado su plan para efectuar una sustitución precisa de María Jesús Montero, quien será candidata del PSOE en Andalucía.
Estas modificaciones son reducidas en número de ministros, pero tienen un impacto político y de futuro significativo, pues marcan un cambio importante en el Ejecutivo.
De hecho, han causado sorpresa en altos cargos del partido, además de cierto malestar contenido.
Actualmente, el Gobierno contará con tres vicepresidentes (Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen), ninguno afiliado al PSOE.
Montero, la número dos del partido, cede su puesto a un técnico recién incorporado al Gobierno. Su rápido ascenso ha causado impacto dentro del PSOE y el Ejecutivo.
Se regresa a un esquema semejante al del inicio de esta legislatura, cuando Nadia Calviño fue la número dos tras reemplazar a Carmen Calvo, una figura muy vinculada al PSOE. Sánchez no requiere ni desea un vicepresidente que pueda relevarlo, como habría ocurrido si aquellos cinco días de retiro hubieran concluido de otra manera.
Quedan con un perfil político firme dentro del partido los ministros Félix Bolaños, Óscar Puente y Óscar López.
Fuentes gubernamentales interpretan que Sánchez busca centrar la atención en la economía en esta fase final de la legislatura, aunque algunos esperaban un perfil político más destacado para esta etapa. Cuerpo no es un ministro de confrontaciones políticas y no existen críticas en su contra, lo que obligará a la oposición a moderar el tono de sus intervenciones en el Congreso.
A través de Cuerpo, el foco económico revela el temor a que las consecuencias del conflicto en Irán puedan deteriorar el principal argumento de su gestión legislativa: los indicadores económicos.
Simultáneamente, Sánchez intenta equilibrar decisiones ligadas a la izquierda, como las relativas a inmigración y el «no a la guerra«, que restan protagonismo a Sumar y Podemos, mediante un perfil que la misma Yolanda Díaz ha asociado públicamente con los intereses empresariales.
Además, para aprobar iniciativas que aborden los efectos de la guerra, es necesaria una figura sin inclinación izquierdista, ya que requiere votos de la derecha, particularmente los de Junts.
Esto se refleja en el reciente decreto impulsado por Cuerpo con rebajas fiscales, que el PSOE consideró de derecha cuando fue propuesto por el PP.
Sin embargo, dicho decreto fue el único que pudo contar con el respaldo de Junts en su aprobación, e incluso del partido de Alberto Núñez Feijóo.
Las medidas de corte más izquierdista, como las destinadas a controlar los precios del alquiler, se incorporaron en otro decreto, y solo tras la presión de Sumar que se negó a participar en el Consejo de Ministros.
Ese segundo decreto fue rechazado inicialmente por Cuerpo y su futuro es incierto ante la próxima votación en el Congreso, principalmente por el rechazo de Junts.
De hecho, otro aspecto fundamental de la decisión de Sánchez está vinculado a la relación con Sumar, el socio minoritario en el Gobierno de coalición.
Conflicto con Sumar
Para los ministros liderados por Yolanda Díaz, el ascenso de Cuerpo representa una mala noticia, casi un acto de confrontación.
Díaz sostiene que Cuerpo no es progresista, razón por la cual mantienen enfrentamientos frecuentes, primero sobre la reducción de la jornada laboral y, más recientemente, sobre el control del horario laboral.
Incluso llegó a afirmar que no era humano y que rechazar la reducción de la jornada resultaba «casi de mala persona». Este jueves, sin embargo, la vicepresidenta segunda felicitó a Cuerpo por su nombramiento.
Sánchez tiene claro que Sumar necesita mantener cierta distancia del PSOE, pero no abandonará el Gobierno. Por ello, puede permitirse decisiones como la promoción de Cuerpo, consciente de que Sumar permanecerá en el Ejecutivo.
Un caso particular es el de Bolaños, quien ha acumulado funciones y, en la práctica, actúa como vicepresidente político y negociador clave con los socios parlamentarios.
Bolaños sostiene al Gobierno semanalmente y coordina los Consejos de Ministros, aunque no cuenta con reconocimiento formal del presidente al no otorgársele el rango que ya desempeña desde hace tiempo.
A diferencia de Cuerpo, Bolaños goza de pleno apoyo y reconocimiento dentro del Gobierno y el partido, lo que hubiera hecho que su nombramiento como vicepresidente primero fuera bien recibido.
No parece que Cuerpo vaya a encargarse de coordinar la acción política del Gobierno, sino la económica, en una función similar a la que desempeñaron Pedro Solbes y luego Elena Salgado bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero.
Por otra parte, Sánchez ha consentido que Montero designe a su relevo. Arcadi España pertenece al PSOE, es economista, cuenta con experiencia política bajo la gestión de Ximo Puig en Valencia y, lo que es relevante, posee una trayectoria en negociaciones autonómicas.
No tiene un perfil público destacado y deberá afrontar numerosas negociaciones con socios parlamentarios y comunidades autónomas.

