El asturiano, que acaba de convertirse en padre junto a Melissa Jiménez, siempre ha mantenido un fuerte vínculo con sus seres queridos.
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Fernando Alonso ha vivido uno de los días más memorables fuera de las pistas. El bicampeón mundial de Fórmula 1 se ha estrenado como padre, junto a la periodista deportiva Melissa Jiménez, quien dio a luz a su hijo en común.
Para Alonso, quien durante años expresó que la paternidad era «el mayor anhelo de mi vida», este instante resultó profundamente emotivo: la llegada de su primer hijo le obligó a demorar su presencia en el Gran Premio de Japón en Suzuka, demostrando que la familia siempre ocupa el lugar principal antes que cualquier competición.
Esta prioridad no es algo reciente para él. Durante años, el asturiano ha sido muy claro en este punto. «Mi familia constituye el pilar de mi existencia. Con ellos comparto todo, desde mis pensamientos hasta mis objetivos y aspiraciones. Nunca tomo decisiones sin consultarlos primero», manifestó en una entrevista para el diario alemán Bild.
Esta declaración, lejos de ser una frase hecha, se respalda en hechos tangibles: sin importar el huso horario ni la agenda, Alonso habitualmente conversa con sus padres antes o después de cada carrera.
«Llamo a mi madre antes o después de pilotar. No importa el huso horario o la carga de trabajo, siempre trato de comunicarme con ellos por Skype«, detalló el piloto.
Fernando Alonso, en el paddock de la F1 EFE
Detrás de su cariño hacia la familia yace una historia de entrega que Alonso recuerda constantemente. Su padre, José Luis Alonso, especialista en explosivos de profesión, fue mentor, mecánico y representante desde que Fernando tenía tres años y subió por primera vez a un kart hecho a mano por él para su hermana Lorena.
«Mi padre era aficionado al karting y fabricó un kart para mi hermana. Un día me subí y me encantó al instante. Mi padre me dijo: ‘¡Tienes talento!'», rememoró Alonso.
Desde entonces, gran parte del presupuesto familiar se destinó a apoyar su trayectoria: «En casa, una buena porción del sueldo de mis padres se invertía en mis carreras de karting. Ver la sonrisa de mi padre tras cada competición era mi forma de corresponder», admitió el piloto.
Esa educación basada en la disciplina y el sacrificio fue el legado principal de José Luis: «Mi padre me enseñó valores y educación. Siempre supe apreciar lo que tenía», enfatizó Alonso.
Esa formación también tuvo una importante figura femenina: su madre, Ana María Díaz, quien trabajó durante años en El Corte Inglés de Oviedo y es considerada por quienes conocen al piloto como una pieza fundamental en su vida.
Ahora, como padre, Alonso completa el ciclo que siempre anheló. «Quiero formar una familia. Es el mayor anhelo de mi vida. Cuando deje de competir, en eso encontraré mi felicidad», confesó en 2023 ante el New York Times.
Ese deseo, que tardó en cumplirse, finalmente se hizo realidad. Y sus padres, José Luis y Ana María, quienes sacrificaron tanto para que su hijo alcanzara la cima del automovilismo mundial, ahora asumen un nuevo rol como abuelos.

