Razones por las que Perú es considerado un referente económico en Argentina

Javier Milei, con la motosierra que se ha convertido en el símbolo de sus recortes al gasto público

Fuente de la imagen, Tomás Cuesta / Getty

    • Autor, Luis Fajardo
    • Título del autor, BBC Monitoring
  • 1 hora
  • Tiempo de lectura: 6 min

¿Se está peruanizando Argentina?

Este es el argumento polémico que algunos analistas utilizan para caracterizar la situación económica del segundo país más extenso de Sudamérica durante la presidencia de Javier Milei.

Para ciertos líderes argentinos, Perú representa un modelo ejemplar en materia económica, mientras que para algunos miembros de la oposición es justo lo contrario: un ejemplo a evitar, según su perspectiva.

Los adversarios de Milei sostienen que las reformas implementadas desde 2023 incrementan la brecha entre los sectores sociales, debilitando la otrora sólida clase media argentina y configurando una estructura socioeconómica más parecida a otros países latinoamericanos con mayores desigualdades.

El 25 de febrero, Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires y líder opositor, afirmó en un programa televisivo, citando al gobierno de Milei: «Ahora reconocen abiertamente que aspiran a un modelo como el de Perú o Panamá, naciones sin clase media, con un 70 % de empleo informal, sin universidad pública y gratuita, sin una ciencia y tecnología innovadoras».

Desde el ámbito gubernamental, en cambio, varias autoridades han manifestado desde el inicio del mandato de Milei su respeto por la economía peruana, destacando la capacidad de ese país para mantener una estabilidad económica notable a pesar de sus altibajos políticos.

Por ejemplo, en marzo de 2025, el ministro de economía, Luis Caputo, señaló a la prensa que gracias a la administración de Milei, «Argentina ahora se asemeja a un país normal, por ejemplo, Perú. Allí cambian de presidente, no tan frecuentemente pero sí cada año, y eso no afecta su macroeconomía».

Aun con los numerosos cambios de gobierno en la última década, el Banco Central de Perú se mantiene bajo la dirección del economista Julio Velarde desde hace casi 20 años.

Un país con ingresos menores pero mayor estabilidad

Puede sorprender a algunos que la experiencia peruana forme parte del debate sobre el manejo económico argentino.

Históricamente, Argentina ha sido un país mucho más próspero que Perú, lo que durante décadas motivó la migración de peruanos con bajos ingresos hacia su territorio.

El ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo.

Fuente de la imagen, Tomás Cuesta / Getty

Según datos del Banco Mundial, en 2024 el Producto Interno Bruto anual de Argentina alcanzó los US$638.000 millones, en comparación con los US$289.000 millones de Perú, lo que indica que la economía argentina duplica a la peruana.

No obstante, Perú exhibe una estabilidad macroeconómica que suscita admiración en Argentina, un país que debe afrontar déficits fiscales crónicos, factor que contribuye a explicar su elevada inflación.

Según el Banco Mundial, en 2024, el primer año completo bajo el gobierno de Milei, el costo de vida en Argentina aumentó un 219 % anual, frente a solo un 2 % en Perú.

Sin embargo, la inflación ha disminuido durante la administración de Milei y un informe del banco BBVA de marzo de 2026 proyecta que se ubicará cerca del 24 % para ese año.

Dos trabajadores bajo una bandera de Perú.

Fuente de la imagen, Ernesto Benavides / Getty

Combatir la inflación ha sido una de las prioridades centrales para Milei. Sus seguidores sostienen que los logros conseguidos derivan de una reducción significativa, aunque necesaria, del gasto público, simbolizada por la polémica motosierra que el presidente ha convertido en emblema de su gestión.

Similitudes entre ambos países

Pedro Casavilca Silva, exfuncionario destacado del Ministerio de Economía y Finanzas peruano y doctor en economía por la Universidad de Yale, es profesor en la Universidad de Davidson, Estados Unidos.

En diálogo con BBC Mundo, señala que existen ciertas áreas donde los procesos económicos de ambos países sudamericanos reflejan paralelismos.

Entre 1985 y 1990, Perú experimentó hiperinflación y colapso fiscal, afirma.

«De forma notable, Perú transitó hacia un régimen macroeconómico estable fundamentado en tres pilares: disciplina fiscal, independencia del banco central y reformas orientadas al mercado. Argentina está iniciando un ambicioso esfuerzo de estabilización que refleja esos mismos principios. La expectativa es que pueda alcanzar un éxito similar».

No obstante, advierte, la comparación tiene límites debido a la historia de repetidos intentos argentinos para estabilizar su economía, lo que complica la recuperación de la confianza y genera que hogares y empresas sean más prudentes en sus expectativas.

«Argentina puede extraer enseñanzas clave de la experiencia peruana», comenta el economista a BBC Mundo.

Manifestantes argentinos. Alguno parece estar arrojando objetos.

Fuente de la imagen, Luis Robayo / Getty

Como ejemplos, menciona el programa estricto y exitoso de estabilización implementado en Perú, que incluyó la reducción del gasto fiscal, la lucha eficaz contra la inflación y reformas estructurales para mejorar la eficiencia económica, abordando sectores como pensiones y el sistema tributario.

Además, Casavilca Silva indica que Argentina puede aprender cómo Perú logró aislar la gestión económica de la inestabilidad política, incluyendo la existencia de un banco central con autonomía para tomar decisiones independiente del gobierno en turno.

Consecuencias para la clase media

En Argentina, sin embargo, se destaca el impacto social de las medidas de estabilización adoptadas tanto por Milei como por Perú durante años.

Miguel Ponce, integrante del Centro de Estudios para el Comercio Exterior del Siglo 21, es otro analista argentino que ha alertado sobre los costos asociados a una trayectoria similar a la peruana.

«Desde una perspectiva crítica, se trata de un modelo que expande la informalidad y conduce al desmoronamiento de la clase media. Históricamente, Argentina se enorgulleció de contar con una clase media consolidada y canales de movilidad social ascendente», comenta a BBC Mundo.

Resalta la importancia en Argentina de la imagen de «mi hijo el doctor», que representa a familias de bajos recursos cuyos hijos alcanzan progreso social mediante la educación pública.

«Esta movilidad está desapareciendo. La clase media se está diluyendo», asegura Ponce.

Insiste en que Argentina se asemeja cada vez más a Perú en el aumento del empleo informal y en el agravamiento de las disparidades sociales.

Observa señales de crecimiento en el consumo de ciertos bienes de lujo, mientras que las clases populares, en muchos casos, deben limitar el acceso a productos básicos.

¿Un rumbo propio para Argentina?

El senador Jorge Capitanich, ex gobernador de la provincia del Chaco y jefe de gabinete de la expresidenta peronista Cristina Fernandez de Kirchner, es otro político opositor que advierte sobre los posibles efectos de una supuesta «peruanización».

En diálogo con BBC Mundo, señala que «es necesario avanzar hacia la estabilidad macroeconómica».

Pero enfatiza que dicha estabilidad debe formar parte de una estrategia integral que incluya estabilidad institucional, políticas industriales efectivas, inversión en ciencia y tecnología, así como iniciativas para mejorar el mercado laboral, entre otros aspectos.

«Argentina sufre una inestabilidad macroeconómica crónica que genera y perpetúa desigualdades sociales, estimulando un sistema político poco cooperativo, lo cual agrava una tendencia histórica al estancamiento o al bajo crecimiento económico», afirma Capitanich.

Añade que «es esencial alcanzar la estabilidad macroeconómica para fortalecer la estabilidad política, aunque para ello se requieren acuerdos clave sin los cuales no sería posible lograr resultados sostenibles a largo plazo».

Finalmente, Casavilca Silva, el profesor y exfuncionario peruano, comenta a BBC Mundo: «Argentina puede ciertamente extraer lecciones significativas de Perú, pero al final la estabilización se construirá en el propio camino que el país elija para afianzar su estabilidad macroeconómica».

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