Sumar intenta diferenciarse del PSOE sin abandonar el Ejecutivo, tomando la vivienda como principal estandarte político.
La formación impulsará movilizaciones, respaldadas por sindicatos, para defender la limitación del precio del alquiler y consolidar su discurso propio de izquierda.
Después de los resultados adversos en distintas regiones, Sumar apuesta por presentar propuestas en el Congreso, aunque corran el riesgo de ser rechazadas, como una declaración política.
Este espacio funciona de manera colegiada entre los ministros de Sumar, quienes buscan preservar su protagonismo político dentro del Gobierno sin perder visibilidad institucional.
Sumar representa tanto un actor como una víctima del dilema del erizo descrito por Arthur Schopenhauer, donde los individuos requieren cercanía para evitar la soledad, pero si se aproximan demasiado, se dañan mutuamente hasta morir.
Esta es la situación habitual de los partidos minoritarios en coaliciones gubernamentales. Están en riesgo de desaparecer si se acercan demasiado al socio mayoritario —en este caso, el PSOE—, pero también pueden desvanecerse si abandonan el Ejecutivo y pierden sus cinco ministerios, incluida una vicepresidencia.
Aún más, dado que Pedro Sánchez ha orientado al PSOE hacia un discurso más a la izquierda, con temas como la regularización de migrantes y el rechazo a la guerra.
El presidente ya no intenta formar mayorías absolutas, sino alcanzar un porcentaje de votos aceptable, como sucedió en Castilla y León. Desde el punto de vista electoral, sus intereses ya no coinciden.
Por eso, Sumar busca establecer una distancia política con el PSOE para conservar un discurso propio de izquierda, diferenciándose de Sánchez y evitando el efecto del voto útil, que sería perjudicial para ellos, pero sin abandonar el Gobierno. Quieren preservar el respaldo y la visibilidad institucional.
Así, el viernes se resistieron durante dos horas a entrar en el Consejo de Ministros hasta conseguir un decreto que incluyera sus demandas, aunque saben que su aprobación en el Congreso es complicada, sin cuestionar en ningún momento su continuidad en el Ejecutivo.
Por esa razón, las fuerzas que integran Sumar emprenderán una movilización, con apoyo sindical, para defender la bandera de la vivienda y la regulación de los alquileres.
Disponen de un mes, tiempo establecido legalmente, para que el pleno del Congreso ratifique el decreto que lograron forzar el viernes.
«La vivienda debe ser el principal estandarte de la izquierda para aspirar al éxito en las próximas elecciones generales», afirman en Sumar. También han anunciado que presentarán iniciativas en el Congreso, aún con el riesgo de rechazo, para posicionarse políticamente e ideológicamente.
Aceptan, por necesidad, el otro decreto con reducciones fiscales generalizadas que será ratificado este jueves, pero defenderán activamente el decreto de vivienda como un gesto político para diferenciarse del PSOE y asegurar su permanencia.
Sumar ya perdió la bandera de la reducción de la jornada laboral (Yolanda Díaz afirmaba en 2023 que esta sería la «legislatura del tiempo») cuando el proyecto fue rechazado en el Congreso con voto en contra de PP, Vox y Junts.
Llamado a la movilización
La activación comenzó este lunes en el Congreso con un encuentro de los cinco ministros (Yolanda Díaz, Pablo Bustinduy, Ernest Urtasun, Mónica García y Sira Rego) junto a parlamentarios de Sumar y dirigentes del movimiento como el líder de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.
De esta reunión surgió el impulso para iniciar esa movilización y la convicción de que deben emitir un mensaje más fuerte tras los malos resultados electorales en Extremadura, Aragón y Castilla y León para garantizar su supervivencia, sin renunciar al Gobierno.
Según Mónica García, «hay Gobierno progresista para largo plazo y espacio político para varias décadas».
La reunión de los ministros no es común y da continuidad a lo que hicieron en forma casi colegiada el jueves en la noche y el viernes en la mañana antes del Consejo de Ministros, donde se gestó la protesta en La Moncloa.
No existe un líder claro en este espacio de la izquierda, por lo cual es un movimiento colectivo coordinado con otros miembros de Sumar.
Desde el PSOE observan esta situación con preocupación, al tener que convivir con un discurso que cuestiona decisiones gubernamentales desde la izquierda, aunque con tranquilidad, sabiendo que Sumar no dejará el Ejecutivo.
Con cierto tono de desdén, Sánchez calificó esa postura de «salseo». Además, reconoció pragmáticamente que se aprobará un decreto, el de vivienda, sin respaldo parlamentario.
Cabe recordar que el Consejo de Ministros no vota las decisiones y, aunque pueden existir discusiones internas, al final solo queda la opción de dejar constancia de desacuerdo en un documento no público. Lo mismo sucedió en 2025 con la aprobación del aumento del gasto militar.
Algo similar hizo Podemos hace tiempo, con la diferencia de que actúan desde fuera del Gobierno. Esto les brinda mayor libertad de acción y evita que se les asocie con decisiones impopulares, aunque pierden la visibilidad institucional.
De hecho, Podemos ya anunció que no apoyará el jueves el decreto de reducción de impuestos. Sin embargo, dado que probablemente contará con el respaldo de la derecha (PP y Junts), su voto no será determinante y la distancia política que mantienen resultará menos relevante.
Los seguidores de Ione Belarra se abstendrán y exigirán al Gobierno congelar precios para evitar que las grandes empresas se queden con los 5.000 millones movilizados.

