El Comité de la CHS valida la actualización de los mapas de riesgo de inundación en la Cuenca del Segura

Reunión del Comité de Autoridades Competentes de la CHS

El Comité de Autoridades Competentes de la Cuenca del Segura ha evaluado y puesto al día los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación para optimizar la prevención en la zona.

La actualización incluye información satelital, modelos hidrodinámicos avanzados y diversos escenarios climáticos para gestionar con mayor precisión eventos extremos como la DANA.

Se han establecido nuevos tramos fluviales y áreas de flujo preferente, acompañados de restricciones urbanísticas y la obligación de contar con planes de emergencia municipales para proteger tanto a la población como a los ecosistemas.

El seguimiento del Plan Hidrológico 2022-2027 contempla acciones como restauraciones fluviales y modernización de sistemas de riego, exigiendo a las administraciones que proporcionen información sobre la ejecución de obras y planes locales.

El Comité de Autoridades Competentes de la Demarcación Hidrográfica del Segura (CAC) ha llevado a cabo una reunión de trabajo de máxima relevancia para actualizar la cartografía de la Cuenca del Segura,

Este encuentro responde a las obligaciones establecidas por una directiva de la Unión Europea sobre evaluación y gestión de riesgos de inundación, implementada en la legislación española, con el fin de reforzar la capacidad territorial para enfrentar eventos extremos cada vez más habituales debido al cambio climático como la dana.

La sesión fue presidida por el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, junto con la comisaria de aguas, Ana María Arenas, responsable de la supervisión normativa y administrativa.

También participaron el director técnico, Francisco Javier García Garay, especialista en modelado hidrológico y análisis de riesgos, y el jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica, Jesús García, encargado de la aplicación de los planes sectoriales.

Además, estuvieron presentes representantes de administraciones autonómicas, ayuntamientos clave de la región y otros organismos técnicos, evidenciando el carácter colaborativo de estas decisiones, esenciales para proteger a más de 2 millones de habitantes en la demarcación.

Revisión de mapas de peligrosidad y riesgo de inundación

Por consiguiente, los integrantes del comité han examinado con detalle el proceso de actualización y revisión de los mapas de peligrosidad y riesgo de inundación de la demarcación hidrográfica del Segura.

Este proceso se ajusta a la normativa estatal relativa a la evaluación y gestión de riesgos de inundación, correspondiente al tercer ciclo de planificación (2027-2032).

Estos mapas son herramientas técnicas clave que no solo identifican las zonas con mayor probabilidad de inundación, sino que también orientan las acciones preventivas destinadas a proteger la vida humana, bienes materiales, actividades económicas y el entorno natural.

En la cuenca del Segura, afectada históricamente por episodios como las DANA de 2019, esta actualización incorpora datos satelitales avanzados, modelos hidrodinámicos modernos y escenarios climáticos que permiten planificar de manera más precisa y efectiva para evitar futuros daños.

Durante la sesión también se informó detalladamente sobre la revisión y delimitación de la cartografía de las zonas de flujo preferente, vinculadas a tramos fluviales en las áreas de riesgo potencial significativo de inundación de la demarcación del Segura.

Estas zonas, consideradas corredores naturales prioritarios para el drenaje en episodios de avenidas, son fundamentales para impedir la desviación de flujos hacia terrenos urbanos o agrícolas.

Este trabajo técnico se basa en los mapas de peligrosidad por inundación con periodo de retorno de 100 años, validados por medio de simulaciones 2D y datos LiDAR.

El documento fue sometido a un riguroso proceso de consulta pública durante 6 semanas, conforme al Reglamento del Dominio Público Hidráulico y el Real Decreto 903/2010 sobre evaluación y gestión de riesgos de inundación.

En este plazo se recibieron cinco alegaciones formales, algunas de las cuales tenían carácter informativo o trataban temas externos a la materia.

Tras un análisis técnico exhaustivo por especialistas de la CHS, no se realizaron cambios en la delimitación definitiva.

Nuevos tramos fluviales

Así, los nuevos tramos de origen fluvial incorporados al catálogo oficial son extensiones de cauces ya existentes, como la rambla de Béjar (en su sección murciano-almeriense) o la rambla de Nogalte (relevante en la comarca del Almanzora).

También se incluye la rambla del Miedo (afectada por crecidas previas), y un tramo sin denominación oficial en el municipio de Cox (Alicante), zona con intensa actividad agrícola.

Los demás cauces se sitúan en áreas urbanas y periurbanas sensibles: San Pedro del Pinatar (Mar Menor), San Cayetano, El Mirador, La Colonia y Los Camachos (Murcia capital), además de dos tramos próximos a los núcleos urbanos de San Javier y Los Alcázares, en el centro del Campo de Cartagena.

Estas nuevas delimitaciones implican limitaciones en urbanismo y la obligación de contar con planes de emergencia municipales actualizados, lo que contribuye a la protección de miles de residentes y ecosistemas costeros delicados.

Finalmente, el comité ha abordado el seguimiento detallado de las labores relacionadas con el desarrollo y aplicación del programa de medidas del actual Plan Hidrológico de la Demarcación del Segura (2022-2027).

Este es un instrumento esencial para garantizar la gestión sostenible de los recursos hídricos, restaurar el buen estado ecológico de las masas de agua (tanto superficiales como subterráneas) y fortalecer el territorio frente a fenómenos extremos como sequías prolongadas o lluvias intensas.

Entre las acciones destacadas figuran: restauraciones fluviales, modernización de regadíos y campañas de concienciación ciudadana.

Asimismo, se ha subrayado la necesidad urgente de que las administraciones autonómicas y municipales proporcionen datos precisos sobre el grado de ejecución de las actuaciones bajo su competencia exclusiva, tales como obras de encauzamiento o planes de emergencia locales.

Este seguimiento resulta crucial para cumplir con los objetivos establecidos por la Directiva Marco del Agua.

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