La conexión entre Madrid, la Fórmula E y cuatro visionarios que moldearon el póker en doce años

Alberto Longo, Jeff Dodds, Manolo Ortiz-Tallo y Alejandro Agag en Londres. Alberto Longo, Jeff Dodds, Manolo Ortiz-Tallo y Alejandro Agag son los creadores de un campeonato eléctrico que ha avanzado el primer paso para consolidarse como una alternativa real a la Fórmula 1.

Más información: El eco del pasado resuena nuevamente en el Jarama: la Fórmula E reabre la historia de un circuito que vuelve a cobrar protagonismo

Madrid finalmente ha acogido su primer e‑Prix de Fórmula E en el Jarama el 21 de marzo. Sin embargo, la historia que permitió esta cita comenzó a escribirse hace más de una década, en despachos repartidos entre Londres, Madrid y la sede del RACE. Doce años, cuatro figuras clave y una ciudad con el firme objetivo de situarse en el mapa deportivo global explican cómo la capital se ha convertido en la sede del campeonato eléctrico más destacado del mundo.

La Fórmula E nació en 2014 con la intención de crear un Mundial completamente eléctrico bajo el aval de la FIA. Durante años, España observó el campeonato desde la distancia, mientras que ciudades como Londres, Berlín o Mónaco consolidaban su espacio fijo en el calendario.

Existió un primer acercamiento serio con Valencia, que organizó una doble cita en 2021 en el Ricardo Tormo, durante la pandemia, más como un plan de contingencia que como un proyecto estratégico a largo plazo. Esa experiencia dejó claro un mensaje: el mercado español respondía, pero faltaba algo más.

EL ESPAÑOL presencia la llegada de la Fórmula E a España por primera vez en su historia

Ese ‘algo’ era Madrid. Dentro de la categoría, la idea de aterrizar en la capital se fue gestando durante años, pero la directiva del campeonato mantuvo un principio: antes de llegar, era necesario asegurar el éxito.

Se requería una Fórmula E ya establecida -con 17 carreras y más de 400 millones de seguidores- y un entorno capaz de respaldar al campeonato en términos de infraestructuras, alcance internacional y compromiso con la movilidad eléctrica.

Cuatro visionarios detrás del proyecto

Alberto Longo, cofundador y director del campeonato de Fórmula E, es el motor español del proyecto. Fue él quien, tras las pruebas de pretemporada en el Jarama hace dos años -después de la emergencia en Valencia-, comprendió que ese circuito emblemático podía ser la base ideal para la consolidación definitiva en España.

Mientras Longo impulsa desde España, Jeff Dodds aporta la visión global que decide dónde y cómo se expande el campeonato. El CEO de la Fórmula E ha defendido abiertamente una perspectiva clara: la categoría debe ser el laboratorio para la electrificación del automovilismo, con un formato concebido para la tecnología eléctrica, y no solo como un complemento híbrido de la F1.

Donde Dodds marca la estrategia y Longo gestiona las relaciones político-comerciales, Manolo Ortiz‑Tallo se encarga de la ingeniería precisa de la Fórmula E. Director de Eventos durante años, ha sido uno de los arquitectos clave en cómo se implanta el campeonato en cada ciudad: análisis del trazado, viabilidad FIA, operaciones, costes y planificación temporal.

Además, en la historia íntima del proyecto siempre destaca la influencia de Alejandro Agag. Empresario madrileño, ex eurodiputado y referente en el motorsport moderno, fue quien en 2012 fundó Formula E Holdings, firmó con la FIA la promoción exclusiva del nuevo campeonato y lo lanzó en 2014 como la primera competición profesional de monoplazas eléctricos.

Desde entonces, ha transformado la Fórmula E en un producto global, con competencias en capitales como Pekín, Berlín o Londres y acuerdos de transmisión con grandes plataformas televisivas internacionales.

Madrid, capital del motorsport

La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento han trabajado intensamente para posicionar la capital como sede de alto nivel, y el motor forma parte de esa estrategia. No se trata solo de prestigio. Las estimaciones apuntan a un impacto económico cercano a los 70 millones de euros, cifra que incluye gasto turístico, promoción internacional y efectos colaterales en sectores como la hostelería y los servicios.

Así, la ciudad se consolida no solo como destino deportivo, sino también como un laboratorio urbano para la electrificación del transporte.

Alberto Longo, co-fundador de la Fórmula E, habla con José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid.

Alberto Longo, co-fundador de la Fórmula E, conversa con José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid. Cristina Villarino

La elección del Jarama no fue una mera cuestión logística, sino un homenaje a la tradición del motor en España. El circuito madrileño ya había tenido un contacto reciente con la Fórmula E cuando, en 2024, acogió las pruebas de pretemporada tras las inundaciones que afectaron gravemente a Valencia.

El equilibrio entre historia y modernidad ha sido clave en el evento. La Fórmula E, que ha convertido en su sello los circuitos urbanos y la proximidad a los centros urbanos, apuesta en esta ocasión por un trazado permanente, con fuerte simbolismo y bien conectado con la capital.

La llegada de la Fórmula E a Madrid ocurre en un momento favorable para la categoría: doce temporadas, 17 carreras distribuidas globalmente, más de 420 millones de seguidores y ocho fabricantes implicados.

El 21 de marzo cerró un ciclo que comenzó hace doce años con una idea revolucionaria, siguió con cuatro visionarios impulsándola en la misma dirección y ha hallado en Madrid la ciudad idónea para su realización.

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