Lunin (27) y su vida fuera del fútbol: desde la cocina como terapia hasta su infancia independiente con un padre en la banca

Andriy Lunin, con sus padres durante su presentación como jugador del Real Madrid. El guardameta del Real Madrid ha mostrado una gran empatía respecto a la guerra en Ucrania y ha procurado mantener una estricta privacidad en cuanto a su vida personal.

Más información: Gerard Piqué, exfutbolista: «Ir cada día a entrenar a las 9 de la mañana y luego hacer jugadas de estrategia es un coñazo»

Andriy Lunin nació el 11 de febrero de 1999 en Krasnogrado, un pequeño municipio situado en la región de Járkov, en el este de Ucrania.

Actualmente, una zona golpeada por los bombardeos rusos, pero en aquel tiempo era simplemente el lugar tranquilo donde vivía un niño que soñaba con marcar goles y que, sin saberlo, terminaría como portero del club más exitoso de la historia.

Su trayectoria empezó muy temprano. A los seis años, Lunin ya captaba la atención de Ivan Manko, director de la Escuela Deportiva Infantil de Krasnogrado, quien lo describía como un niño con «una mente brillante» y «una habilidad especial para analizar y sacar conclusiones».

La anécdota que mejor refleja su infancia la contó el propio Manko: cuando le pidió al pequeño Andriy que escribiera su apellido, el niño tomó el bolígrafo y dibujó una casa. No sabía escribir, pero ya mostraba un talento notable para detener penales.

A los 11 años, dejó atrás ese entorno familiar limitado de Krasnogrado para mudarse a Járkov, a unos 100 kilómetros, con el fin de incorporarse a la academia del Metalist Járkov.

Lunin, con el Real Madrid

Lunin, con el Real Madrid Reuters

Era muy joven para un cambio tan significativo, pero él lo afronta sin dramatismos: «No fue difícil porque era mi objetivo», declaró años después en una entrevista. Allí vivió, estudió y progresó desde la categoría Sub-12 hasta la Sub-18, lejos de sus padres pero con una meta definida.

Detrás de esta firmeza había una familia trabajadora y estable. Su padre, cuyo nombre rara vez menciona en público, laboraba en un banco; su madre era funcionaria del Estado ucraniano.

Una familia de clase media que apoyó la decisión del joven de marcharse temprano para perseguir su sueño, aunque eso implicara crecer separado de ellos. Lunin habla de sus familiares con reserva, al igual que hace con casi todo lo que no ocurre dentro del terreno de juego.

Fuera del ámbito futbolístico, Lunin tiene un secreto que sorprende a quienes solo le reconocen como portero: disfruta cocinando. Él mismo admitió esto sin tapujos en una entrevista con Marca: «Cocino yo mismo, pero no me acerco a la cocina como un restaurante. Cuido mi alimentación para estar más tranquilo».

La cocina no es una moda o un cliché de futbolista moderno; es un modo de controlar su dieta y, al mismo tiempo, una vía para desconectarse del estrés que representa defender la portería del Real Madrid. La cocina funciona como terapia, un espacio personal donde sólo él impone las reglas.

En 2021, Lunin contrajo matrimonio con Anastasia Tamazova, y lo hizo de manera particular: en chándal. «No nos gusta vestir traje ni estar bajo la mirada de todos», explicó el portero.

Tienen un hijo y Anastasia ha descrito su vida familiar como la de «una familia común que disfruta pasar tiempo en casa». Cuando su agenda lo permite, exploran juntos restaurantes y saborean gastronomías de distintos países. La cocina vuelve a ser un elemento central en su vida privada.

Más allá del fútbol, Andriy Lunin es un hombre de hábitos sencillos, formado desde niño a la distancia, criado por una familia humilde y laboriosa, y aferrado a los pequeños placeres cotidianos. Entre esos placeres, la cocina siempre ocupa un lugar especial.

Scroll al inicio