Anboto, la etarra más peligrosa: de ejecutar atentados con armas y explosivos a planear el asesinato del Rey Juan Carlos

La exjefa de ETA María Soledad Iparraguirre, 'Anboto', durante uno de sus juicios en la Audiencia Nacional en 2021.

María Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, exlíder de ETA, intentó asesinar a Juan Carlos I en 1997 durante la apertura del Museo Guggenheim en Bilbao.

‘Anboto’ fue sentenciada en España a un total de 717 años de prisión por su implicación en 14 asesinatos y varios atentados frustrados, incluido uno contra la Policía en el estadio Mendizorroza.

Esta exdirigente de ETA cumplirá régimen de semilibertad tras una resolución del Gobierno vasco, lo que le permitirá salir de la cárcel de lunes a viernes pese a haber cumplido únicamente 16 años de condena.

‘Anboto’ estuvo ligada a la violencia de ETA desde temprana edad y participó activamente en comandos como Araba y Katu, asumiendo responsabilidad directa en varios atentados mortales.

La exlíder de ETA, María Soledad Iparraguirre Anboto, a quien ahora el Gobierno vasco ha concedido el régimen de semilibertad, suministró doce granadas de guerra a los integrantes del comando Katu, con la instrucción de asesinar al Rey Juan Carlos.

El ataque estaba planeado para el 18 de octubre de 1997, durante la inauguración del Museo Guggenheim en Bilbao. Si el monarca lograba escapar del ataque, los miembros del comando tenían orden de destruir el museo lanzando granadas.

El plan fue frustrado cuando, días antes, mientras los terroristas descargaban una jardinera con explosivos cerca del museo, dos ertzainas los sorprendieron. Los atacantes huyeron y dispararon, asesinando a uno de los agentes.

En un acuerdo alcanzado entre su abogada y la Fiscalía, María Soledad Iparraguirre Anboto aceptó en septiembre de 2021 una condena de 15 años de prisión por estos hechos, como autora de un delito contra la Corona con fines terroristas en la forma de conspiración para matar al Rey, además de otro por depósito de armas de guerra.

Lo hizo con un escueto «Sí, estoy de acuerdo» en euskera, reconociendo los hechos. Esta misma respuesta se repitió casi sin cambios en cada proceso por el que fue juzgada tras ser extraditada de Francia a España en 2019.

Aunque la condena más elevada, 425 años de prisión, le fue impuesta por la Audiencia Nacional, como autora material del intento fallido de atentado contra la Policía en el Estadio de Mendizorroza, en Vitoria, ocurrido en mayo de 1985.

Como parte del comando Araba, María Soledad Iparraguirre fue quien condujo personalmente el coche bomba estacionado cerca del Polideportivo Mendizorroza, que pretendía estallar antes de un partido del Deportivo Alavés. Pruebas periciales encontraron sus huellas dactilares en el volante de ese vehículo.

El artefacto no detonó gracias a la intervención de los especialistas TEDAX que lograron desactivarlo.

En el juicio de octubre de 2022, la Audiencia Nacional condenó a Anboto por veinte delitos de asesinato en grado de tentativa, uno de tentativa de atentado contra agentes de la autoridad y un delito de estragos.

Fue exitosa en su objetivo el 6 de agosto de 1987, durante las fiestas de la Virgen Blanca en Vitoria, cuando Anboto activó con su propia mano un detonador remoto, haciendo estallar un artefacto con 36 kilos de amonal y 40 de metralla colocado en una cuneta del Alto de Armentia al paso de una patrulla policial.

Con este ataque, la dirigente de ETA asesinó a los agentes Antonio Ligero Hec, de 29 años (de Conil de la Frontera, Cádiz), y Rafael Mucientes Sanz, de 37 años (de Mojados, Valladolid). Ambos fallecieron al instante, sufriendo fracturas craneales y quemaduras graves, dejando cada uno dos hijos huérfanos.

Durante su juicio en la Audiencia Nacional, Anboto aceptó una pena de 70 años de cárcel por estos hechos, igual que en otros procesos, consciente de que el proceso político en curso eventualmente reduciría su condena total de 717 años desde su entrega a España.

Nacida en 1961 en Escoriaza (Guipúzcoa), María Soledad Iparraguirre estuvo relacionada con la violencia de ETA desde su infancia.

Su padre, Santiago Iparraguirre, colaboraba con ETA utilizando el caserío familiar para ocultar a terroristas fugitivos e incluso almacenar explosivos.

Un hecho marcado en su biografía fue la muerte de su primer novio a los 20 años: José Manuel Aristimuño, alias Pana, quien falleció el 29 de marzo de 1981 en un tiroteo con la Policía en Vitoria. Asistió a su funeral, donde el ataúd estaba cubierto con el emblema de ETA, una ikurriña y flores.

Días después, Anboto fue detenida acusada de ocultar a Pana en su domicilio, aunque fue liberada tras una semana por falta de pruebas.

Decidió huir a Francia y regresó en 1984 para integrarse en el comando Araba, uno de los grupos más violentos del País Vasco.

Su primer asesinato documentado ocurrió el 26 de junio de 1985: Estanislao Galíndez Llano, cartero de Amurrio (Álava), de 63 años, casado y padre de siete hijos.

Esa mañana, otros miembros del comando Araba robaron un vehículo en Amurrio, encerraron al dueño en el maletero y recogieron a María Soledad Iparraguirre. Alcanzaron al cartero mientras iba en bicicleta hacia Correos y le dispararon dos balas en la cabeza y una en el corazón.

El sacerdote le administró la extremaunción mientras agonizaba en la cuneta. ETA justificó el asesinato alegando que el cartero colaboraba con la Guardia Civil, aunque el alcalde del pueblo, del PNV, lo describió como «la persona más trabajadora del pueblo».

Dos hombres más fueron determinantes en la vida de Anboto. Mantuvo una relación con José Javier Arizkuren Ruiz, Kantauri, mientras ambos formaban parte del comando Araba.

Posteriormente se vinculó con Mikel Albisu, Antza, líder máximo de la organización, con quien fue detenida en Francia en 2004. En ese momento, la pareja residía en una casa en Salies-de-Béarn, suroeste de Francia, donde criaban a su hijo.

La Justicia francesa condenó a ambos en 2010 a 20 años de prisión por formar parte de la dirección de ETA y su aparato de extorsión.

Involucrada en 14 asesinatos

Tras varios requerimientos de la Audiencia Nacional, Anboto fue entregada a España en 2019, enfrentándose a 12 procesos judiciales que sumaron 717 años de condena por su participación en 14 asesinatos.

Además fue procesada por la Audiencia Nacional junto a otros tres altos miembros de la banda, por ordenar el secuestro y asesinato del concejal del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco, en julio de 1997. Sin embargo, la causa fue archivada por prescripción.

Ahora, por decisión del departamento de Justicia del Gobierno vasco dirigido por la socialista María Jesús San José, Anboto accederá al régimen de semilibertad, pudiendo salir de prisión de lunes a viernes tras haber cumplido sólo 16 años de los 717 a los que fue condenada en España.

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