Niños de 3 a 16 años eran forzados a pedir limosna en rotondas, semáforos o en plena calle

Durante años, menores de entre 3 y 16 años fueron forzados a mendigar en rotondas y mezquitas. En ocasiones, trabajaban hasta 15 horas diarias mientras sus progenitores obtenían ganancias con el dinero reunido. Con vestidos largos y velos islámicos, los niños simulaban ser refugiados sirios, apelando a la compasión de los fieles durante el Ramadán, pese a no practicar la religión musulmana.
Las imágenes de pequeños limpiando los cristales en semáforos o pidiendo limosna a los conductores se repitieron durante meses en áreas como Seine-Saint Denis, un distrito cercano a París, Aulnay-sous-Bois, Villepinte y Bondy, hasta que las autoridades comenzaron una investigación que llevó a dos familias rumanas ante la justicia.
En el juicio celebrado los días 19 y 20, los menores fueron la fuente principal para revelar la explotación sufrida. Uno de ellos explicó que mendigó durante ocho meses seguidos, logrando un promedio diario de 200 euros. Otro relató que apenas asistió a la escuela tres meses desde su llegada a Francia a los siete años, según reportaron diversos medios franceses.
Gabriela G, de 17 años, fue detenida junto a su sobrino de tres años, ambos obligados a mendigar. “La gente es más generosa frente a los niños”, reconoció ante el juez. “Es una tradición en nuestro lugar de origen. Muchas personas hacen esto con niños”, indicó una de las acusadas.

Ingresos millonarios
En la primera jornada del juicio, un perito informó que las familias habían reunido cerca de 130.000 euros en solo un mes, con la participación de unas 15 personas. La policía también encontró 62.000 euros en efectivo y vales de Western Union enviados a Rumanía.
Roman K, uno de los acusados, reconoció parcialmente los hechos, pero negó la explotación directa de los niños. “Mis hijos no estaban pidiendo limosna; simplemente estaban conmigo”, defendió su esposa ante el tribunal. Sin embargo, los jueces y la policía descartaron esta versión tras detectar la falta de escolarización y las grandes cantidades de dinero en efectivo.
La investigación también mostró un esquema organizado: las mujeres se ubicaban en lugares con gran afluencia de personas y cerca de mezquitas, buscando apelar a la sensibilidad religiosa durante el Ramadán. Según el juez Youssef Badr, “este engaño puede ser muy rentable”.
El Gobierno destinará 48 millones para gafas y lentes infantiles, combatiendo la pobreza visual y el abandono escolar.
Condenas previas y repetición del delito
Este caso forma parte de un contexto más amplio de explotación infantil en Francia. El 31 de octubre de 2025, otra familia fue sentenciada a penas de dos a cuatro años de prisión por obligar a menores de su círculo familiar a mendigar durante varios años, con la pérdida de la patria potestad.
En aquel caso, los niños trabajaban en semáforos y rotondas recolectando dinero, y se documentó la participación de hijastras adolescentes, algunas embarazadas. Las inspecciones domiciliarias en ambos casos mostraron que los ingresos de la mendicidad eran la principal fuente de sustento para esas familias. La policía también registró transferencias internacionales hacia Rumanía, confirmando la explotación sistematizada y organizada.
El veredicto en el caso principal de Bobigny se espera para el viernes por la noche. Según la abogada de los menores y en colaboración con la asociación SOS Víctimas 93, varios niños han retornado provisionalmente a sus hogares tras pasar por el sistema de protección infantil.

