El piloto asturiano suele dividir los inviernos entre su residencia y el área de los Dolomitas, concretamente en la estación de esquí Selva di Val Gardena.
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Para alejarse del bullicio del paddock, Fernando Alonso prefiere un valle cubierto de nieve en el corazón de los Dolomitas en lugar de playas o grandes metrópolis.
El piloto asturiano ha adoptado como hábito pasar parte de la temporada invernal en Selva di Val Gardena, una de las estaciones más completas de Italia, donde combina descanso, esquí y entrenamiento físico a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar.
Su base en ese lugar es el Granvara Relais & Spa Hotel, un refugio de montaña de cinco estrellas ubicado en la pendiente que domina Selva. El hotel se encuentra literalmente a unos pasos de las pistas: a poco más de 150 metros de la legendaria Saslong, lo que facilita salir y regresar esquiando durante la jornada de nieve.
Esta localización convierte el alojamiento en un destino muy solicitado por esquiadores expertos que desean tener cerca tanto el dominio de Val Gardena como el circuito Dolomiti Superski completo.
Lo que rodea a Alonso cuando calza los esquís es uno de los paraísos de nieve más extensos en Europa. Val Gardena está integrado en Dolomiti Superski, un amplio dominio interconectado que suma aproximadamente 1.200 kilómetros de pistas repartidas en doce áreas, de las cuales más de 170 se encuentran en el valle mismo, entre Ortisei, Santa Cristina y Selva.
Desde este pueblo parte la conocida ruta Sellaronda, un recorrido circular de unos 40 kilómetros que conecta cuatro valles y es un imprescindible para cualquier entusiasta del esquí alpino.
El emblema deportivo de la región es la Saslong, la pista principal de la Copa del Mundo. Esta pista negra, construida a finales de los años sesenta para el Mundial de 1970, comienza cerca de los 2.250 metros en la montaña del Ciampinoi y baja hasta Santa Cristina, cubriendo casi 3,5 kilómetros con un desnivel cercano a los 840 metros y tramos con pendientes superiores al 55%.
Fernando Alonso, sonriente en el paddock del GP de Austria F1 2025
En este entorno es donde Alonso realiza sus vacaciones de invierno, que en la práctica también funcionan como parte de su preparación de pretemporada.
En sus redes sociales ha mostrado en varias ocasiones cómo combina sesiones de esquí con entrenamiento en gimnasio y ejercicios de resistencia en altura, aprovechando la altitud de los Dolomitas para llegar con mayor fondo físico a los test de Fórmula 1.
El propio hotel se presenta como un espacio diseñado para deportistas: dispone de guardaesquís individuales por habitación, acceso directo al circuito Sella Ronda y un catálogo de actividades que incluye esquí de fondo, raquetas de nieve y senderismo invernal para las jornadas más tranquilas.
Un dato relevante es que Alonso no se limita a esquiar por libre. En Val Gardena colabora con la Ski & Snowboard School 2000, una de las escuelas más reconocidas del valle, donde recibe clases particulares para perfeccionar su técnica y aprovechar al máximo el dominio, igual que lo haría con un ingeniero de pista en un circuito urbano.
Todo sucede en un entorno que, a pesar del lujo del alojamiento, resulta accesible para cualquier aficionado: el valle ofrece desde hoteles cinco estrellas hasta pensiones familiares y apartamentos con precios más ajustados, mientras que los forfaits de Dolomiti Superski se encuentran en la gama de precios estándar entre los grandes dominios alpinos.
La imagen del bicampeón mundial deslizándose por la Saslong o contemplando los picos del grupo Sella ilustra por qué este rincón de Italia se ha convertido en uno de sus refugios preferidos.
Val Gardena le proporciona justo lo que necesita en pleno invierno: nieve de alta calidad, un circuito emblemático con ADN competitivo y la opción de entrenar lejos de los focos… hasta que vuelva a enfundarse el casco verde en el próximo Gran Premio.

