Escuchaba ayer en Radio Globo, la emisora hondureña más escuchada internacionalmente (esto no es encuesta, es realidad tangible), lo que podría denominarse como el segundo lanzamiento de Juan Orlando Hernández, esta vez, desde el Congreso Nacional.
“…recuerdo alguna vez que levantamos encuestas, y los encuestadores por pereza, en vez de ir de casa en casa, se iban a un cementerio y anotaban todos los nombres de las lápidas y le agregaban datos ficticios”.
– Gladys Pineda, Red Fian.
Hubo un orador, de –como diría Cervantes Saavedra– cuyo nombre no quiero acordarme, que pintaba a una más desconocida Honduras que la del periodista Julio Ernesto Alvarado (Globotv), elevó a Pepe Lobo a pedestal mesiánico, condecorándolo (con palabras, por supuesto) como el hacedor de una reconciliación en la que todos y todas los hondureños estamos entonando un himno a la alegría y al amor encabezado por el amigo cantante Moisés Canelo: “ven, canta sueña cantando vive soñando el nuevo sol”.
Otros oradores hablaban maravillas de lo que harán de Honduras cuando lleguen al poder –lo cómico es que están en el poder y, como dice el presidente Manuel Zelaya, por qué dicen vamos a hacer allá en el futuro si pudieran hacerlo ahora mismo– y esto nos recuerda el cuento de Gabriel García Márquez, El vendedor de ilusiones.
Desde luego, esto pone a reflexionar a cualquiera, y no soy la excepción, pensé que a lo mejor yo estaba desinformado, probablemente los medios que escucho, veo y leo, no dicen la verdad y solo quieren hacerle daño al gobierno de turno. En eso pensaba cuando pasaron la noticia de que el mejor ministro de la administración Lobo –según el propio Lobo— César Ham, había sido silbado, abucheado, insultado allí mismo en el Congreso por la facción diputadil ultraderechista del aspirante Ricardo Alvarez. Ya esto me puso a dudar de la tal reconciliación.
Durante lo álgido del golpe de Estado recibí por correo y teléfono amenazas, insultos, advertencias, etc. Pero no era yo solo, peor para los colegas dentro del país, que para muchos las amenazas fueron hechos consumados. La militarización de Radio Globo, Cholusat Sur, Radio Uno, Radio Progreso, El Libertador, atentados a Diario Tiempo y Canal 11, en fin, a todo lo que se opusiera y cuestionara al golpe.
Si bien es cierto que el nivel de aquellos ánimos caldeados han bajado, no es cierto que hayan desaparecido del todo. Aun se leen y escuchan recientes denuncias de dirigentes y periodistas amenazados, en el caso del Bajo Aguán, esas amenazas a la brevedad se convierten en hechos y no se han detenido los asesinatos, el más reciente el 13 de enero, del dirigente campesino Matías Valle Cárdenas.
Recuerdo que en lo álgido del golpe, recibí coreos con el nombre de una mujer (en realidad creía que era algún achichincle de Micheletti que me insultaba bajo pseudónimo femenino), que defendía a ultranza el golpe de Estado y a Micheletti, me decía de todo, de lo que me iban a hacer cuando regresara, que yo era esto, era aquello, de hecho, todo en palabrotas (cosa por la que no hay que asustarse ni hacerse los santurrones ni santurronas, el lenguaje de las llamadas “malas palabras” en Honduras está desde los presidentes hasta el último desempleado, desde el cardenal hasta el más radical ateo, desde el dueño de la empresa hasta el último de sus empleados). Le respondí en su mismo nivel y dejé todo en el olvido.
Hoy que precisamente escuchaba esas alabanzas a la Honduras reconciliada, perfecta y envidia del mismo paraíso celestial, al abrir mi correo me topé con uno, recibido mientras estaba escribiendo el presente, que hace referencia a aquellos hechos, enviado por el señor, a quien jamás he escuchado mencionar en mi vida, Alfredo Martínez Ponce (IP 190.92.43.253 de Tegucigalpa, Francisco Morazán: [email protected] hora y fecha de envío: 25 Jan 2012 09:18:16 -0800) y dice: “Roberto Quesada, soy el esposo de Daniela Navarrete, a quien por cierto sus ataques los respondiste con frases poco galantes. Ella me había comentado algo, pero hace poco encontré el susodicho texto que le enviaste. Se que vas a responder de la misma manera mi correo. Eso si te advierto que donde te encuentre te voy a reventar las tapas, es mas voy a buscarte cabrón, mal parido”.
Me alegré, me dio risa, lo considero más que del señor que me lo envió, un mensaje divino, en el que se me afirma, sin lugar a discusión, que la fábula de la reconciliación, es solamente eso: una fábula.
Esta fábula es similar a la de las encuestas, aparece en algunos periódicos, desplegado en portada que el 90 por ciento de hondureños/as (mejor hubieran puesto el cien de una vez) desaprueba la gestión de Pepe Lobo y que es más impopular que no sé qué. A todas luces no solo se ve lo falso de la encuesta sino la ponzoña premeditada. Pepe tiene su gente desde la primea vez que se lanzó, ahora tiene a quienes le rodean, parte del Partido Nacional cree que él ha sido la salida más o menos pacifica del golpe de Estado, hay quienes le agradecen el retorno del presidente Zelaya y así puede sumarse. Encuesta que pierde la objetividad deja de ser encuesta.
No sé si es la misma encuesta u otra, en donde aparece la idea de que el Partido libre, si acaso llegará a la docena de seguidores, ante esto doña Xiomara Castro, escribe en Facebook: “:¿Cómo es posible que los Jesuitas digan que LIBRE descendió en la encuesta que presentan en el mes de enero cuando dicha encuesta fue realizada en noviembre del año pasado?. Recuerdo que para esas fechas en que los Jesuitas realizaron la encuesta todavía estábamos discutiendo si nos aceptaban el nombre de FARP, FRP y hacía apenas una semana nos decidíamos por LIBRE. Lo considero una manipulación perversa”.
Ante las encuestas debe tenerse precaución, cuando surgieron fueron una novedad que realmente se aproximaba a la verdad, pero, con el paso del tiempo, han sufrido tal descomposición, que un partido puede contratarlas solo con el ánimo de desalentar, de la manera más vil y sin escrúpulos, al contendiente y sus seguidores/as. Estas perversiones y abusos se le achacaban generalmente a los partidos de derecha, la novedad ahora, al menos en Honduras, es que también la ultraizquierda ha aprendido a usarlas.
Afortunadamente, en asuntos electorales, si predomina la transparencia y los observadores mundiales, se convierten las urnas en las únicas auténticas encuestas.
Nueva York NY 25 enero 2012
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