En los últimos años ha crecido en España el número de conflictos entre propietarios e inquilinos

A principios de este mes, un venezolano de 20 años declaró ante la Policía que había estrangulado a su casera en medio de una acalorada discusión entre ambos. No se trata del único homicidio relacionado con el alquiler de viviendas ni la única pelea registrada en España. ¿A qué se debe el aumento de las disputas entre propietarios e inquilinos en los últimos años?
Según fuentes policiales consultadas, gran parte de la causa radica en el propio mercado del alquiler, con tarifas desorbitadas que fuerzan a arrendar y subarrendar inmuebles, a compartir viviendas entre numerosos inquilinos e incluso a convivir con el propietario.
Ya no solo el impago del alquiler genera tensiones, sino que el día a día y la convivencia provocan ese componente violento que tal vez subyace en todos. Por ejemplo, no limpiar el baño o no recoger la cocina de manera habitual puede desencadenar un conflicto.
A continuación, se exponen algunos ejemplos de los últimos cinco años que ilustran ese tipo de relación entre caseros e inquilinos que terminó en sucesos graves. Afortunadamente, son casos excepcionales, aunque deben reconocerse en aumento.
Atención a la morosidad
Uno de los primeros incidentes registrados en este lustro data del 24 de marzo de 2021. Sucedió en Elche (Alicante), donde una pareja fue detenida acusada de agredir a su antigua arrendadora y de allanamiento de morada tras una disputa relacionada con el impago de varias mensualidades de alquiler. La propietaria resultó con arañazos y perdió una prótesis dental.
En octubre, en Valladolid, cuatro hombres, incluido el propietario de una vivienda alquilada, fueron arrestados por expulsar a la fuerza y amedrentar a su inquilino. Entraron sin permiso al domicilio, colocaron las pertenencias del arrendatario en bolsas de basura y lo desalojaron del inmueble.
En enero de 2022, una inquilina en Arona (Tenerife) tuvo que escapar semidesnuda de su casa para evitar a sus caseros, quienes irrumpieron para reclamarle deudas por alquiler y suministros.
Ese mismo año, el 8 de agosto, ocurrió un caso contrario: un inquilino en Palencia agredió con un cuchillo de cocina al propietario del piso donde tenía alquilada una habitación.
Intentó hacer justicia por su cuenta y fue condenado a diez años de prisión, pena ratificada por el Tribunal Supremo en noviembre de 2022.
También en otro episodio, el hijo de unos caseros intentó asesinar al inquilino de sus padres, clavándole un cuchillo en el cuello por falta de pago del alquiler. Este hecho tuvo lugar tres años antes en el ecoparque de Villarrobledo (Albacete).
En Valladolid, una convivencia tensa terminó cuando un inquilino amenazó con un trozo de cristal a su casero. La intervención de otro inquilino impidió que la agresión fuera a mayores.
Aprovechar la vulnerabilidad de los inquilinos
No era la primera vez que este individuo era detenido. A finales de 2022, la Policía Nacional arrestó en Huesca a un hombre de 37 años por una presunta agresión sexual a un inquilino a quien había alquilado una habitación.
La investigación reveló que el propietario coaccionaba a sus arrendatarios, jóvenes en condiciones económicas precarias, a mantener relaciones sexuales bajo amenaza de desalojo si se negaban.
En otro caso, el agresor sexual fue el inquilino. Fue detenido en Palma acusado de agresión sexual y tentativa de robo con violencia contra su casera, a quien no pagaba alquiler desde hacía meses.
Más de 40 golpes con una barra de hierro para acabar con la vida de su inquilina
Este hecho ocurrió en 2020, aunque la condena fue confirmada por el Supremo tres años después. Se trata probablemente de uno de los episodios más violentos, sucedido en Zafra. Un casero hirió fatalmente a su inquilina golpeándola hasta 40 veces con una barra de hierro.
Una situación menos grave vivió el propietario de una vivienda en Baza (Granada). Fue apuñalado en una pierna por el inquilino cuando acudió a comunicarle la necesidad de desalojar el inmueble. Requirió atención hospitalaria.
En Murcia, un hombre fue condenado tras agredir a sus caseros porque no le renovaron el contrato de alquiler.
En julio de 2024, dos mujeres fueron detenidas en Málaga por supuestamente retener y agredir a su arrendador en una casa de Puerto de la Torre. Las inquilinas, que alquilaban una habitación, le exigieron la pensión y, al oponerse este, le golpearon con puñetazos, patadas y una tenaza de hierro, además de amenazarle con un cuchillo.
Con navajazos y disparos
Al finalizar 2024, un casero y su inquilino fueron arrestados tras una pelea con martillazos y navajazos en una corrala del distrito madrileño de Puente de Vallecas.
En La Rinconada (Sevilla), un hombre de 31 años sobrevivió a un intento de asesinato perpetrado por su casero, quien le disparó en la cabeza por una deuda de dos meses de alquiler. La bala permaneció alojada en el cráneo y fue extraída en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla.
Un casero y un familiar fueron condenados a penas de entre tres y nueve meses por protagonizar una pelea multitudinaria con ocho personas para desalojar a unos inquilinos de una casa en Nigrán (Pontevedra) en 2024. El propietario sacó una pistola de la caja fuerte para amenazar a sus arrendados.
A finales de 2025, un hombre fue detenido en Sevilla por herir con un arma blanca a su casero y al abogado de este, uno de los cuales fue ingresado en la UCI, luego de una reunión de comunidad de vecinos.
Recientemente, un joven venezolano de 20 años confesó a los agentes de la comisaría del distrito de Carabanchel (Madrid) que acababa de matar a su casera, de 31 años y nacionalidad española, a quien estranguló en medio de una fuerte discusión.
El presunto homicida residía en el mismo domicilio que su casera, un piso en la calle Oropéndola, donde tenía arrendada una habitación. Ese piso estaba subarrendado a varias personas.
Casero y dos inquilinos arrestados tras pelea y atrincheramiento del dueño
Esta misma semana, la Policía Nacional detuvo en el distrito madrileño de Retiro al propietario de una vivienda y a sus dos inquilinos tras una disputa en el interior del inmueble. El propietario se atrincheró con una espada y amenazó con lanzarse desde un sexto piso. Los agentes arrestaron a los tres por amenazas tras la entrega voluntaria del casero.
El miércoles la Policía Nacional arrestó en Palma a tres hombres y una mujer por un delito de coacciones y amenazas después de que cambiaran la cerradura de una vivienda compartida para impedir el acceso a una pareja que alquilaba una habitación y amedrentaran con diversas armas a los demás inquilinos.

