En 2018 Cerdán designó como enlace ministerial al alto cargo de Ribera que actualmente está detenido por recibir sobornos de 5 millones.

Justo cuando Pedro Sánchez arribó a Moncloa, su antiguo segundo al mando en el PSOE incluyó a Eugenio Domínguez en un listado de funcionarios clave en los ministerios de Medio Ambiente y Fomento con la frase: «Si no logramos colocar a alguno, nada será viable»

Santos Cerdán, a su salida de prisón.

Santos Cerdán ya defendía en 2018, cuando el PSOE acababa de acceder a La Moncloa, a Eugenio Domínguez, el directivo del Ministerio de Transición Ecológica de Teresa Ribera que admitió ante la Guardia Civil haber recibido cinco millones en sobornos de Forestalia a cambio de autorizaciones medioambientales.

Como descubrió en junio de 2025 la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), Cerdán incluyó a Domínguez en una relación de funcionarios que debían conservar sus cargos en los Ministerios de Fomento y Medio Ambiente para, supuestamente, utilizarlos en las maniobras corruptas de la trama Koldo.

El PSOE acababa de abrazar el poder y Koldo García, el ex guardaespaldas, asesor y hombre de confianza del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, hacía llegar a Fernando Morales, alto cargo de Acciona, un listado de funcionarios de Fomento que debían mantenerse en sus puestos porque, según la nota de Cerdán a Koldo, «si no logramos meter a alguno», «nada será posible».

Los investigadores consideran que se refería a su enriquecimiento personal mediante comisiones a cambio de adjudicaciones y permisos públicos, aunque la sombra de una financiación irregular del partido cobra fuerza a medida que las distintas redes se van conectando, muchas de ellas a través de Antxon Alonso.

El empresario vasco tanto medió para acercar a Bildu y al Ejecutivo como maniobró para que la trama se posicionara frente al Gobierno navarro para supuestamente obtener contratos, llevó al dueño de Forestalia a Pamplona, e incluso relacionó al entorno de Fernando Samper con Domínguez, ambos arrestados la semana pasada.

Domínguez reconoció que, efectivamente, Antxon se acercó a él por medio de un conocido común dedicado al sector de las renovables, y que incluso le explicaron cómo debía constituir un par de empresas para recibir los sobornos. No delimitó temporalmente los hechos, pero indicó que la conexión se estableció poco antes de 2022, año en que comenzó a favorecer a Forestalia desde el Ministerio.

No obstante, su nombre figura en ese listado en manos de Koldo García desde 2018, un listado que en su parte superior muestra el nombre «SANTI» —obviamente referido a Cerdán—, y donde al lado de su nombre se anotó: «Es el subdirector actual, mantenerlo en el cargo, ha estado bastante tiempo en el puesto bajo diferentes gobiernos».

Esa última afirmación no es correcta. Domínguez sí tenía antigüedad en Medio Ambiente —desde principios de los años 2000— cuando obtuvo plaza como alto funcionario, pero fue nombrado subdirector apenas en 2017, todavía con el PP en el poder y con Isabel García Tejerina al frente del Ministerio.

La investigación de la unidad especializada en Medio Ambiente (UCOMA) ha logrado hasta ahora acreditar el cobro de cinco millones mediante el control de todos los expedientes de Forestalia, junto con decenas de otros proyectos, para otorgar permisos medioambientales que de otra forma no se habrían concedido.

No obstante, los aspectos todavía no esclarecidos del caso parecen ser de gran relevancia. Cerdán luchó para que Domínguez, que acababa de asumir el cargo, permaneciera en él —controlando el flujo que autorizaba o bloqueaba la instalación de parques eólicos o fotovoltaicos en zonas prohibidas por las normativas—, y otro dato indica que la protección a Domínguez fue aún mayor: tras su jubilación en 2023, después de autorizar individualmente más parques que sus aproximadamente cincuenta subordinados, desde la Secretaría de Estado liderada entonces por Hugo Morán se le ofreció un contrato político, como asesor designado directamente.

Gracias a ese contrato, Domínguez, según explicó a EL MUNDO a finales de noviembre, cuando este medio publicó las quejas de sus subordinados por sus «presiones» para aprobar cuestiones ambientales, fue «recompensado» por sus superiores con unos meses de contrato tras su jubilación. Quién lo recompensó y con qué motivo, ahora que se conocen los sobornos, son incógnitas más del caso Forestalia, que ha terminado siendo una nueva vertiente del caso Koldo.

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