Thiago Pitarch, futbolista de 18 años, destaca el respaldo constante de sus padres en cada desplazamiento

Thiago Pitarch junto a sus padres en la Ciudad Real Madrid El canterano, protagonista indiscutible del Real Madrid, admite el sólido lazo que mantiene con su familia tanto dentro como fuera del terreno de juego.

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Thiago Pitarch acaba de cumplir 18 años, pero ya se ha consolidado en el vocabulario distintivo del madridismo.

Originario de Fuenlabrada en 2007, el mediocentro pasó en poco tiempo de ser una promesa de las canteras del sur madrileño a disputar su debut en la Champions League con el Real Madrid, en un escenario emblemático como Da Luz y con la eliminatoria todavía abierta.

Detrás de esta rápida progresión se encuentra talento, dedicación y una familia que apoyó desde el primer momento.

Con raíces en Ceuta y en la ciudad marroquí de Al Hoceima por parte paterna, Pitarch creció entre constantes traslados para entrenar y competir en Getafe, Leganés y, posteriormente, en Valdebebas.

Sus padres, Javier y Rosa, han gestionado horarios, largas horas en coche y sacrificios silenciosos para permitir que su hijo siguiera la senda del fútbol profesional.

«Mis padres son mi principal respaldo, siempre me han acompañado en todos los desplazamientos y han estado a mi lado en los momentos buenos y malos», confesó el mediocentro en una entrevista con Realmadrid TV tras su estreno en Champions.

Aquella velada en Lisboa, mientras el joven jugador acumulaba sus primeros minutos en la máxima competición europea, las cámaras captaron a su padre emocionado en la grada, una imagen que se difundió masivamente en redes como símbolo del esfuerzo compartido.

Arbeloa abrazando a Thiago Pitarch

Arbeloa abrazando a Thiago Pitarch Reuters

Esa imagen no fue un momento aislado, sino el resultado de años de esfuerzo familiar: desde campos modestos en el sur de Madrid hasta uno de los escenarios más prestigiosos del fútbol europeo.

Cada paso dado en su carrera está estrechamente vinculado a ese apoyo constante: «Desde el principio, mis padres confiaron en mí. Ellos me introdujeron en el fútbol desde pequeño, me acompañaron a todos lados y nunca me abandonaron», señaló el futbolista.

La historia de Pitarch también transcurre fuera del césped del Bernabéu. En Ceuta, donde nació su abuela paterna y habita parte de su familia, aprovecha las pausas para desconectar y reconectar con sus raíces, manteniendo estos viajes aún tras alcanzar el primer equipo.

Estos vínculos han despertado el interés de la federación marroquí, que ha contactado con su entorno para proponerle seguir el camino de otros jugadores con doble nacionalidad, aunque hasta ahora el centrocampista ha elegido representar a España en categorías inferiores.

A pesar del ruido mediático, Thiago mantiene un discurso humilde, prefiriendo hablar más de su entorno que de sí mismo. «Me considero una persona sencilla, siempre rodeada por mi familia y amigos», se definió en declaraciones recientes.

En Valdebebas resaltan precisamente esa actitud: su disposición para atender a los seguidores tras los partidos, el modo en que compagina los estudios de Bachillerato en la propia Ciudad Real Madrid y la naturalidad con la que convive con figuras consolidadas del vestuario.

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