El PP de Alfonso Fernández Mañueco extiende su ventaja en Castilla y León, aumentando cuatro puntos y ganando dos procuradores respecto a 2022.
El PSOE también incrementa su presencia, subiendo de 28 a 30 escaños y frenando su descenso, mientras que Vox apenas suma un escaño y no cumple las expectativas.
Podemos desaparece completamente de las Cortes de Castilla y León y, dentro de los partidos localistas, sólo Unión del Pueblo Leonés y Por Ávila mantienen su representación.
La supremacía del centro derecha se afianza en la región, mientras que las izquierdas radicales pierden todo peso parlamentario.
Alfonso Fernández Mañueco vuelve a imponerse, y lo hace con claridad, en Castilla y León. El Partido Popular prolongará su mandato por más de cuatro décadas en esta comunidad, la más extensa de España.
Y lo consigue con un resultado notable: el PP crece cuatro puntos (35% frente a 31%) y suma dos procuradores más que en 2022; además, su ventaja sobre el PSOE se amplía de un punto a casi cinco (el PSOE detiene su caída y avanza de 28 a 30 escaños); incluso duplica en apoyo a Vox (18%), que apenas incrementa un escaño (de 13 a 14).
De esta forma, los populares afianzan su dominio en el centro derecha, mientras Vox, que aparenta haber alcanzado su techo, mantiene un crecimiento modesto. La fuerza de la derecha extrema no supera finalmente el 20%, a diferencia de las predicciones que le otorgaban hasta un 25%.
Esto demuestra que el PP ha logrado una fórmula que ningún otro partido similar en Europa ha encontrado: pese a la presencia de una ola de derecha extrema en España, el partido de centro derecha mantiene la hegemonía.
No obstante, se confirma un cambio sociológico en España, visible en esta serie de elecciones autonómicas que concluirán en un par de meses con las de Andalucía.
Por ejemplo, en diciembre pasado, en Extremadura, la suma de apoyos del partido de Alberto Núñez Feijóo y el de Santiago Abascal superó el 60% (más que en Galicia, con incrementos para ambos), mientras que en Aragón, hace cinco semanas, PP y Vox superaron el 52% de los votos. Un panorama similar al registrado este 15 de marzo en CyL.
Aunque Vox sólo crece un punto desde las elecciones de 2022, es el PP quien incrementa su apoyo con solidez. En aquellas elecciones anticipadas, el partido de Santiago Abascal también estaba en fase emergente. Sin embargo, pese a ganar algo, el resultado final de este domingo es mucho menos favorable de lo que anticipaba Carlos Pollán, su candidato.
El partido que no se desploma, a pesar de los pronósticos pesimistas, es el PSOE.
Carlos Martínez capitaliza el hecho de haberse presentado como el candidato menos ligado a Pedro Sánchez dentro del PSOE durante esta serie de elecciones regionales. Consigue mantener votos (30,9%) y aumentar escaños a costa de las izquierdas y de Soria Ya, la plataforma que respaldaba al candidato socialista.
Podemos, que en 2015 consiguió movilizar más del 16% del electorado y obtener 11 procuradores, se ha ido diluyendo con cada elección. Este domingo desaparece definitivamente de las Cortes de CyL, donde en 2022 alcanzó un procurador en coalición con IU, que ahora participó junto a Sumar… sin lograr representación.
Entre los partidos localistas, solo se mantienen Unión del Pueblo Leonés (UPL), con sus tres procuradores, y Por Ávila, que conserva su escaño aunque ambos pierden votos. El PSOE ha restado apoyos a Soria Ya, lo que podría explicar que el candidato socialista no abandonara la alcaldía de la capital soriana.
«No a Sánchez»
La campaña del PSOE arrancó centrada en temas regionales, con Martínez incluso criticando las propuestas de Pedro Sánchez sobre financiación autonómica. Sin embargo, desde el inicio del conflicto en Irán, los socialistas intentaron movilizar a su base con el lema «No a la guerra» impuesto desde Moncloa.
No obstante, los resultados reflejan que ha sido más fuerte el rechazo a Sánchez: quizá los castellanos y leoneses no acudieron a votar, y el abstencionismo estuvo influido por la geopolítica global, o bien el PSOE logró captar a algunos abstencionistas y sin eso sus resultados habrían sido aún peores.
Martínez llegó a la jornada electoral acompañado de Sánchez y del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, un leonés activo, pero la clave para frenar la caída del PSOE fue la desaparición de las izquierdas radicales y los dos procuradores que arrebató a Soria Ya.
Desde la dirección del PP señalan que «Castilla y León ha votado más al PP y menos a la izquierda, porque somos el partido que más crece mientras las izquierdas retroceden».
En el círculo cercano a Mañueco celebraban un resultado «excelente» tras una campaña «con buen ritmo» y con una base «altamente movilizada y motivada».
El argumento que manejan los populares es claro: «Tras casi 40 años gobernando Castilla y León, el desgaste afecta al PSOE, no al PP«.
Desde 1987, los populares gobiernan en Valladolid, cuando José María Aznar derrotó al PSOE por primera vez antes de fundar el PP a nivel nacional en 1989. Le sucedieron Jesús María Posada (89-91), Juan José Lucas (91-01) y Juan Vicente Herrera (01-19).
Conflictos y bloqueos
Hasta este domingo, Mañueco encabezaba el periodo con resultados más ajustados y también la etapa más compleja para el PP. Ahora se distancia de todos… incluso cuando PSOE y Vox crecen ligeramente.
En 2019, el líder popular accedió al gobierno a pesar de quedar segundo, tras el socialista Luis Tudanca, gracias a la abstención de Ciudadanos. En 2022 adelantó las elecciones para asegurar una victoria sólida y tuvo que formar alianzas con Vox, a quien incorporó al Gobierno.
«Gobernaremos como se ha hecho en los últimos años», recuerdan desde el entorno de Alberto Núñez Feijóo. «Nuestra última mayoría absoluta fue en 2011, antes de la fragmentación del bipartidismo. Por lo tanto, nada cambia salvo que el PP gana terreno y la izquierda sigue perdiendo«.
Sin embargo, el PSOE ha conseguido detener una caída histórica. Esto se debe al caso ya mencionado de Soria y a que conserva el escaño adicional que asigna Segovia en estas elecciones… una provincia donde los socialistas retroceden en votos.
Sólo en 1995 y 2015 obtuvieron resultados inferiores a los de este domingo. Aunque hace 11 años Podemos, hoy desaparecido, estaba en su punto más alto con 11 procuradores.
En cifras, Martínez sale mejor valorado que Pilar Alegría, en Aragón, y Miguel Ángel Gallardo, en Extremadura, donde la derrota fue total, aunque el diagnóstico global es similar: nunca aspiraron a gobernar.

