EL ESPAÑOL conversa con el bailarín Juan de la Torre, antes del Red Bull BC One Cypher Spain que se disputará este domingo 15 de marzo. Xak no participará como competidor, pero estará presente como mentor, acompañando a los participantes.
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Este domingo, 16 B-Boys y ocho B-Girls se enfrentarán en el Teatro Magno de Madrid para optar por el título de campeón de España de Breaking. La Red Bull BC One Cypher Spain celebra su 23ª edición, y el vencedor viajará a Toronto en noviembre para disputar la final mundial.
Se podrá disfrutar de música, un jurado internacional y más de 300 aspirantes reducidos a un selecto grupo. Entre el público, tras la barrera, estará quien conquistó ese mismo campeonato en tres ocasiones consecutivas: Xak.
Juan de la Torre Sánchez (Lucena, Córdoba 1987), graduado en Derecho por la Universidad de Granada, trabajó como abogado durante tres años en el despacho de su madre.
Xak de la Torre, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
Su vida en el pueblo era estable: un salario fijo y un futuro definido. Pero una pasión que había surgido a los 15 años, cuando cambió de instituto, despertó en él.
Un compañero le mostró algo imposible de olvidar. «Era repetidor, nuevo como yo, y un día en su casa puso rap y comenzó a moverse. Para mí fue como ver un dragón. Le dije: no sé qué es esto, pero enséñame», relata en entrevista con EL ESPAÑOL.
Desde ese recreo, el breaking se volvió una obsesión que creció junto a sus estudios, su ejercicio profesional y todo lo demás. Hasta que a los 29 años se trasladó a Madrid con dinero para dos meses, decidido a que su futuro no estaba en los tribunales sino en una pista de baile.
Xak de la Torre, durante una competición. RED BULL
Lo que siguió es la trayectoria de uno de los mejores breakers españoles. Xak se coronó campeón en la Red Bull BC One Spain Cypher en 2014, 2015 y 2016, logrando un récord de tres títulos consecutivos aún inigualado.
Obtuvo medalla de bronce en el Campeonato de Europa, figuró entre los 10 mejores del mundo y entrenaba en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid con beca del Consejo Superior de Deportes, compartiendo espacio con nadadores, gimnastas y atletas que nunca vieron a nadie girar sobre su cabeza en la sala contigua.
Un giro definitivo en su vida
A mediados de 2017 recibió una propuesta que le cambió el rumbo. «Red Bull me ofreció: tenemos este proyecto y puedes colaborar de esta manera, pero no competirás», recuerda Xak para EL ESPAÑOL, con calma tras haber aceptado aquella decisión.
Ocurrió justo después del tricampeonato, en su pico competitivo. No fue un retiro ni un plan alternativo. «Comprendí que en la competencia ya hay muchos con nivel, pero la organización demanda otras habilidades. Pensé: creo que puedo hacerlo. Y así fue».
Xak, durante la entrevista con EL ESPAÑOL.
Sin embargo, eso le dolió aunque no lo exprese abiertamente. «Al principio fue complicado porque sigo muy competitivo, con ganas de mejorar y crecer cada día. Pero entendí mi papel, comprendí que así como el breaking me ha dado mucho, yo quería devolver».
Desde entonces, cada año al acercarse la nacional, Xak experimenta una sensación de honestidad poco común en el deporte: «Es una mezcla de querer apoyar y aconsejar, y a la vez envidiar la motivación que les aporta el evento».
Este domingo en el Teatro Magno volverá a sentir esa emoción. Presenciará la lucha por un título que él conquistó. Estará en paz con ello, aunque admite que el proceso hasta aceptarlo fue largo.
Porque Xak no ha dejado de entrenar, seis días por semana sin pausa, dos días dedicados al gimnasio, incluso más que cuando competía en la nacional. «Sigo participando en otros formatos más underground, en competiciones grupales», señala.
Xak de la Torre, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.
Además, cuando enseña, debe demostrar lo que exige a sus alumnos. «No quiero ser un entrenador que diga ‘así es’, que instruya la técnica pero no pueda ejecutarla personalmente».
Sin embargo, al preguntarle si esta etapa le satisface más que la anterior, la respuesta muestra matices. «Me satisface de un modo distinto, pero sigo tan apasionado por el breaking que practicarlo sigue siendo incomparable con cualquier otra cosa. Si no entreno un día, siento que me falta algo».
Una frase resume su transformación durante casi una década al otro lado: «Antes me valoraba según los resultados en competiciones. Ahora no», confiesa a EL ESPAÑOL.
«He comprendido que eso es solo un juego, porque hay jueces con sus criterios que deciden quién gana o pierde. Pero no puedo basar mi valor en la opinión de otros. Me identifico más con el entrenamiento que con la competición».
El breaking y los Juegos de París
El breaking surgió en el Bronx neoyorquino en los años setenta, durante fiestas callejeras de jóvenes afroamericanos y latinos que bailaban sobre los breaks instrumentales que alargaba con dos tocadiscos DJ Kool Herc.
50 años después, en París, se convirtió en disciplina olímpica. Xak estuvo involucrado, no como competidor (quedó fuera en los preolímpicos de Shanghái y Budapest), sino como parte del equipo que intentó que España debutara.
«Mi experiencia fue positiva», afirma sin dudar. «Me sentí muy respetado por los organismos deportivos del país. Incluso más que por algunos culturales, que uno esperaría que valorasen más».
Recuerda su primer ingreso al Centro de Alto Rendimiento: «Me dijeron que da igual si soy futbolista, skater o breaker, su prioridad era que mejorara y estuviera cómodo. Para mí fue impactante. Venía de lidiar con seguridad porque bajaba la música en el metro».
Xak de la Torre, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.
No obstante, París también dejó heridas. La actuación de la australiana Raygun, que no logró puntuación alguna y se volvió viral mundialmente, acaparó más atención que las batallas en sí. Xak lo analiza con claridad: «Los Juegos Olímpicos no son justos».
«No guardan proporción: del continente con más nivel, no hay mayor representación. Se debe incluir a alguien de África, Australia. Ese es el propósito de los Juegos».
Y añade: «Si no fuera Raygun, sería otra cosa. Siempre habría algo que criticar, como que estábamos con gorro y chubasquero en agosto en París. Es ignorancia».
Lo que no se puede negar es la aportación de los Juegos al breaking: visibilidad, legitimación y financiación. «Es iluso pensar que el breaking siga underground y desconocido, porque eso conduce a su desaparición. Si solo lo conocemos 20, cuando dejemos, no quedará nadie. Se necesita esa exposición».
El futuro del breaking
El breaking no formará parte de Los Ángeles 2028. Xak fue de los primeros en enterarse. «Pensaba que era un deporte invitado en París y ya veríamos. Cuando anunciaron su ausencia en Los Ángeles, acepté la realidad».
Reconoce que fue un golpe, pero aclara algo poco conocido: «Se piensa que en Estados Unidos, donde nació, se valora más. Nosotros no lo sentimos así. En Japón, un buen breaker es tan famoso como aquí un futbolista. Te reconocen en la calle».
¿Y Brisbane 2032? «Puede ser. Ahí están a la espera de la decisión. Ojalá, porque mucha gente tendría oportunidad. Pero no yo. No como atleta. Tal vez apoyando o acompañando a otros o en la estructura. Donde pueda sumar, estaré».
Xak, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.
Mientras, la escena sigue activa y Xak observa a las nuevas generaciones con el conocimiento de quien sabe el esfuerzo requerido. «Creo que en España el nivel está subiendo mucho, especialmente porque llega una generación muy fuerte», expresa.
Considera que su generación —de 39 a 42 años— fue la época dorada del breaking español: grupos como Adictos, Lunatic, Supremos, Fusion Rockers y Alcobón compitieron internacionalmente sin recibir pago alguno. Luego hubo un vacío generacional.
Ahora, jóvenes de 16 a 22 años ya obtienen resultados internacionales en categorías juveniles.
Pero advierte: «En España es muy complejo dedicarse al breaking y vivir de la competición. En Japón, hasta el menos destacado tiene tres patrocinadores. En los últimos cinco años, las oportunidades para los jóvenes han aumentado mucho, por lo que escoger breaking es una elección arriesgada».
Para alcanzar un nivel internacional, estima, se requieren al menos 10 años. «Solo para dominar la base se necesita mucho tiempo. Pero además, para destacar, hay que crear movimientos propios. Una identidad única».
Porque el breaking, recalca Xak, combina cuerpo y mente, lo atlético y lo artístico. «Por muy espectaculares que sean tus movimientos, si no tienes un proceso creativo que aporte una parte artística original y distinta, no te tomarán en serio», señala.
Xak de la Torre, durante su entrevista con EL ESPAÑOL.
«Hay tantas personas practicando que, por muy difícil que sea lo que haces, habrá otro que también lo logre. Por eso necesitas ser especial», añade.
Este domingo, en el Teatro Magno de Madrid, alguien se destacará. Alguien ganará la Red Bull BC One Cypher Spain 2026, se consagrará como el mejor B-Boy o B-Girl del país y empezará a soñar con Toronto. Y Xak estará allí, desde el otro lado, con la mirada de quien sabe lo que es ganar y soltar.
Con las manos que firmaban escrituras en un despacho de Lucena y que un día decidieron apoyarse de otra forma en el suelo. Entrenando seis días a la semana. Enseñando a las nuevas generaciones. Enamorado del descanso como el primer día, aunque el escenario haya cambiado.
«Se debe amar esta disciplina y que los resultados sean solo la consecuencia de esa pasión y ese amor», afirma.
Lo dice alguien que dejó la abogacía por un baile nacido en el Bronx, que vivió en un piso compartido, conquistó tres nacionales consecutivos, rozó unos Juegos Olímpicos y ahora observa desde fuera con la serenidad del que sabe que su plan A siempre fue el breaking.

