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La primera captura de Sebastián Marset por tráfico de estupefacientes pasó desapercibida a nivel internacional, muy diferente del impacto que causó su detención este viernes en Bolivia, donde se le considera uno de los narcos más buscados globalmente.
En octubre de 2013, Marset fue arrestado mientras transportaba 172 kilos de marihuana en las pacíficas carreteras de Uruguay, su país natal.
Con 22 años, ya estaba bajo vigilancia policial como un enlace local de Juan Domingo Viveros Cartes — tío del entonces presidente paraguayo Horacio Cartes — detenido meses antes por narcotráfico tras ingresar a Uruguay en una avioneta con 450 kilos de marihuana.
Hasta esa fecha, Marset solo figuraba como un actor menor dentro de la red del narcotráfico internacional.
Todo esto cambió luego de pasar cinco años en prisión en Uruguay.
"Considero que es un individuo con inteligencia destacada al iniciar su carrera criminal y supo explotar eficazmente los contactos establecidos probablemente desde la cárcel", afirma Juan Rodríguez, exdirector de Investigaciones de la Policía Nacional uruguaya, quien colaboró en los esfuerzos internacionales para la captura de Marset.
"Logró ganarse la confianza de altos mandos de organizaciones principalmente en Bolivia y Paraguay", añade Rodríguez, actualmente retirado y dedicado a seguridad privada, en conversación con BBC Mundo.
Tras salir de prisión en 2018, Marset se estableció en Paraguay y comenzó una doble existencia, mostrando al público una faceta de empresario y futbolista mientras operaba clandestinamente en el tráfico de cocaína.
Evadió arrestos en múltiples ocasiones y protagonizó episodios que impactaron a gobiernos.
Figuraba entre los cinco narcotraficantes más buscados por la DEA estadounidense cuando fue arrestado finalmente en Santa Cruz de la Sierra este viernes.
Ese mismo día, fue extraditado a EE.UU. para enfrentar cargos relacionados con lavado de activos provenientes del narcotráfico.
"El reinado de terror y desorden de Sebastián Marset ha llegado a su fin", celebró en redes sociales la Oficina de Narcóticos Internacionales del Departamento de Estado de EE.UU., que ofrecía hasta US$2 millones por información para capturarlo.
"Me quería asesinar"
De 34 años, con complexión delgada, tatuajes visibles en cuello y brazos, y recurrentes mensajes de desafío hacia las autoridades, Marset se convirtió en un personaje singular dentro del mundo del narcotráfico.
Según las investigaciones, en Paraguay se alió con el clan de Miguel Ángel Insfrán, alias "Tío Rico", para transportar toneladas de cocaína desde Bolivia a múltiples destinos.

Fuente de la imagen, Secretaría Nacional Antidrogas de Paraguay
Al mismo tiempo, se presentaba públicamente como empresario en el sector automotor y organizador de espectáculos musicales para legitimar sus ganancias ilícitas.
En 2021, incluso se inscribió como futbolista profesional en Deportivo Capiatá, equipo de la segunda división paraguaya, donde reportes indican que pagó US$10.000 para utilizar la camiseta número 10.
Años después, cuando ya estaba prófugo viviendo en Bolivia, participó en la liga de fútbol de Santa Cruz bajo una identidad brasileña falsa, aunque algunas de sus partidas se difundían en redes sociales.
Rodríguez sostiene que Marset desempeñaba en la red de narcotráfico un rol probablemente enfocado en la coordinación logística, y que su ascenso también lo llevó a financiar o invertir en cargamentos de drogas.
"Para mí, es una figura importante dentro de la organización que opera principalmente en Paraguay y Bolivia; sus líderes seguramente estén en esas regiones", apunta el exoficial.
Las pesquisas también confirmaron que Marset tejió lazos con grupos delictivos poderosos como el Primer Comando de la Capital (PCC) brasileño y la Ndrangheta italiana, y que los envíos de cocaína que realizaba vía Uruguay tenían como destino Europa.

Fuente de la imagen, Departamento de Estado de EE.UU.
La caída de las máscaras de Marset se produjo con la operación "A Ultranza Py", considerada la acción más significativa contra el tráfico de cocaína en la historia de Paraguay.
En esta causa, Marset fue acusado de traficar volúmenes enormes de cocaína, incluyendo cerca de 11 toneladas halladas, según EE.UU., ocultas en un cargamento de cuero en el puerto de Amberes, Bélgica, en abril de 2021.
La operación "A Ultranza Py", que también detuvo a Insfrán, su hermano José —quien ejercía como político y pastor— y otros miembros del grupo, fue liderada por el fiscal paraguayo Marcelo Pecci, asesinado en 2022 en una luna de miel en Colombia.
Marset ha sido mencionado frecuentemente como presunto instigador del asesinato de Pecci, aunque no se le acusó formalmente por ese hecho.
Después de la captura del narcotraficante uruguayo, el presidente colombiano afirmó que "era cercano a personas de la fiscalía de alto nivel que permitieron la eliminación de su nombre de los expedientes del asesinato del fiscal paraguayo Pecci en Cartagena".
"Este individuo intentó asesinarme mientras ejercía mi cargo como presidente de la república", declaró Gustavo Petro, refiriéndose a Marset, en la red social X.
"Bastante inteligente para ustedes"
Además de los cargos que enfrenta en EE.UU., Bolivia y Paraguay, Marset se sospecha de estar detrás de ataques violentos contra autoridades en su propio país, aunque hasta ahora no se le han imputado.
Uno de esos ataques ocurrió en septiembre, cuando balas y una granada fueron lanzadas contra la residencia de la fiscal uruguaya Mónica Ferrero, quien afirmó escapar por apenas 15 centímetros.

Fuente de la imagen, AFP via Getty Images
Las indagaciones, que se mantienen confidenciales, apuntan a Marset como posible cerebro detrás de ese atentado.
En 2021 fue arrestado brevemente en Dubái por portar un pasaporte falso, pero Uruguay le expidió un documento válido con el que salió libre, a pesar de que ya había indicios sobre su participación en narcotráfico.
Este episodio provocó una crisis en el gobierno del entonces presidente Luis Lacalle Pou, que culminó con la renuncia de su ministro del Interior y su canciller en 2023.
Ese mismo año, Marset casi es capturado en Santa Cruz de la Sierra y difundió un video en el que desafió a la policía boliviana.
"Soy bastante inteligente para ustedes, sin querer decirles que son muy tontos", afirmó.
También advirtió a las autoridades bolivianas: "Si abro la boca, se les complica", comentó.
En otros mensajes públicos protestó por las condiciones en que se encuentra detenida en Paraguay su esposa y madre de sus hijos, la uruguaya Gianina García, quien está siendo investigada por supuesto lavado de dinero, acusación que ambos niegan.

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En octubre pasado, apareció en un video armado con armas largas junto a personas encapuchadas y un estandarte del PCC, donde manifestó estar "listo para enfrentar a quien sea".
El ministro del Interior de Paraguay, Enrique Riera, declaró este viernes que ese video fue decisivo para localizar al narcotraficante.
Marset ha reconocido públicamente su involucramiento en el tráfico de drogas, pero niega la responsabilidad en el lavado de activos que le atribuye EE.UU. y el asesinato del fiscal Pecci.
"Cuando hablan de Sebastián Marset, solo hablan, hablan y hablan", dijo en un programa de televisión uruguayo en 2023. "Pero quiero ver el día que me capturen y vean qué pruebas tienen sobre lo que dicen", añadió.
Finalmente, ese día ha llegado.

