Cronología del delito: el asesino de Miranda recién liberado, bebió toda la tarde antes y no soportó el rechazo de su pareja

El autor del incendio había sido condenado previamente por el secuestro y abuso de una niña en 2015 y por haber encadenado a una mujer en 2024. Solo llevaba una semana en libertad.

Agentes de la Policía Nacional en las inmediaciones del edificio donde se produjo el incendio en Miranda de Ebro (Burgos).

«Queremos justicia y que asuma las consecuencias de sus actos». Esta declaración suena como un veredicto. Los dos familiares de Dolores (58 años) y Antonia (78 años) tenían el rostro agotado después de una larga vigilancia que comenzó pasada las 21.30 horas del martes pasado. Junto a bomberos y policías locales de Miranda de Ebro, intentaron rescatar a las 13 personas que estaban en la antigua casa de piedra de la calle de la Fuente, envuelta en un denso humo negro. Dolores y su madre Antonia murieron intoxicadas por la nube tóxica dentro del inmueble. Su vecina, Laura Valentina, de 24 años, falleció horas después en un centro sanitario. El incendio fue provocado por J.M.G., de 59 años, tras consumir alcohol en exceso y mantener una fuerte discusión con Dolores, la vecina de Miranda a quien acosaba. Se trataba de su tercer delito grave contra mujeres en menos de diez años y había salido de prisión hacía apenas una semana.

J.M.G. no podía aceptar que Dolores decidiera romper una relación que no estaba registrada en el sistema policial Viogen. Según fuentes de la investigación a EL MUNDO, el agresor optó por iniciar el incendio tras haber sido rechazado en varias ocasiones por la víctima. La insistencia del hombre era tal que, según las mismas fuentes, acceder a Dolores se había convertido en «una obsesión» para él. La situación de acoso de J.M.G. y el rechazo constante por parte de la mujer eran permanentes. De acuerdo con Mauro Torres, un vecino de 33 años natural de Argentina, el martes a las 17.30 horas J.M.G. mantuvo una acalorada discusión con Dolores en el rellano de la escalera del antiguo caserón de planta baja y dos pisos donde había 13 personas, entre ellas los dos hijos de Torres de 7 y 11 años. «Cuando me asomé molesto, porque nadie entra a mi casa sin avisar, me topé con un hombre muy ebrio, con muy mal aspecto, molestando a mi vecina», relató Torres, quien junto con su esposa y sus dos hijos vivía en un piso alquilado en la segunda planta. Según su relato, Dolores logró calmarlo y consiguió que J.M.G. se marchara del lugar.

Esto fue el comienzo de un drama que estalló apenas cuatro horas más tarde. «José estuvo bebiendo y debió planear el incendio después de la pelea con Dolores», declararon dos jóvenes que fumaban junto a la entrada del «templo» evangélico en la calle de las Escuelas, a solo 50 metros del portal donde residían las tres mujeres fallecidas. Poco después de las 21.30 horas, un humo negro invadió el interior del caserón de piedra, causando pánico entre los vecinos. Mauro Torres logró escapar arrojándose desde el balcón del segundo piso hasta el primero y luego al suelo. La nube tóxica se originó por varios colchones y objetos apilados en la entrada del edificio. «Se generó un humo denso y tóxico del que no hay escape si la puerta principal está bloqueada por los propios colchones», declaró el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente. Las primeras pesquisas de la policía y bomberos confirmaron que el incendio fue provocado intencionadamente al rociar colchones con un líquido inflamable. Las tres víctimas murieron por inhalación de humo, y los diez demás vecinos resultaron intoxicados. Tras recibir atención en centros médicos de Miranda, los dos niños y los adultos fueron dados de alta el miércoles por la mañana.

Mueren 3 mujeres en un incendio provocado y detienen a un hombre en Miranda de Ebro (Burgos)

Después de presuntamente causar el incendio, J.M.G. se desplazó a un piso cercano. La Policía Nacional inició una búsqueda rápida con la información proporcionada por los vecinos y basándose en antecedentes penales que lo señalaron como el principal sospechoso. Los familiares de Dolores y Antonia también comenzaron la búsqueda. «Aquí todos nos conocemos y somos familia», afirmaron allegados a las víctimas. Efectivamente, J.M.G. era un individuo «conocido». Originario de Meruelo (Cantabria), el hombre de 60 años acababa de salir de prisión tras ser condenado por intentar secuestrar a M.N. en un piso ocupado de Miranda de Ebro en noviembre de 2023.

El agresor se ofreció entonces a trasladar a su víctima desde el hospital Santiago Apóstol, ubicado en las afueras de Miranda de Ebro, hasta el centro de la ciudad. Con el pretexto de recoger ropa en su vivienda, logró que la mujer subiera a su piso, donde intentó inmovilizarla atándola con una larga cadena desde el cuello hasta las piernas, asegurada con un candado. Además, la agredió con golpes en la cara. La víctima logró escapar y, cubierta con un abrigo, regresó al hospital donde se detectó que estaba encadenada. J.M.G. fue condenado a un año y siete meses de prisión por detención ilegal en grado de tentativa, con agravante de reincidencia, y lesiones leves. Los jueces lo absolvieron del delito presunto de agresión sexual, al no considerarse probada la denuncia de que intentó besarla durante la retención.

Esta sentencia no contempló los graves antecedentes de J.M.G., quien en diciembre de 2015 secuestró durante 14 horas a una niña de 9 años y abusó sexualmente de ella. La Justicia le impuso una pena de 6 años de cárcel por detención ilegal y abuso sexual. El delincuente fue liberado el 4 de diciembre de 2021. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, confirmó ayer que J.M.G. estuvo bajo vigilancia del sistema Viogen por una relación anterior, mientras que Dolores, como víctima, también tenía protección policial por otra pareja.

Tras confirmarse las muertes de las tres mujeres, el Ayuntamiento de Miranda declaró tres días de luto, y la alcaldesa, Aitana Hernando, del PSOE, presidió un minuto de silencio en la plaza de España, ubicada junto a la calle de la Fuente, donde ocurrió la tragedia. El presidente de Castilla y León y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, fue el primer representante regional en desplazarse a Miranda de Ebro para mostrar solidaridad con las víctimas. Horas después, el aspirante del PSOE, Carlos Martínez, también visitó la ciudad burgalesa para expresar sus condolencias a las familias.

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