48 horas en la campaña más intensa de Vox: vetos, purgas y la ruta hacia un nuevo récord puerta a puerta con el lema «¡Mira por España!» y voces que dicen «no le creo nada»

Las disputas internas previas al 15-M en Castilla y León contrastan con el respaldo popular que recibe su líder en la calle / En dos días visita cuatro provincias en busca de un histórico 20% / Diversos seguidores solicitan pactos que él rechaza con el PP

El presidente de Vox, Santiago Abascal, ayer en Astorga

A 1.650 metros sobre el nivel del mar y en un paisaje cubierto de nieve. Esa era la ubicación de Santiago Abascal cuando, a primera hora del lunes, Javier Ortega Smith se movía entre la radio y la televisión relatando cómo es, o cómo lo percibe él, el partido político que contribuyó a fundar y del que ahora está excluido. Lo que para Abascal representaba la 14ª semana de campaña en cuatro meses comenzó con el mismo escenario que las anteriores. No obstante, esta vez Abascal no se limitaría a responder con la frase «los partidos deben solucionar los problemas de los ciudadanos y no centrarse en sí mismos».

Mientras aquel que fuera su mano derecha criticaba que en Vox «deciden cuatro personas, aunque después parece que existe un Comité Ejecutivo Nacional, un Comité de Acción Política y numerosos portavoces nacionales», Abascal convocaba en el Parador de Gredos (Ávila) a los integrantes de esos órganos junto a sus líderes autonómicos, en un encuentro sin precedentes que a su vez respondía a esas críticas. Fue, en esencia, un llamado a la unidad. Siguiente acto.

EL MUNDO acompaña a Abascal en su recorrido que, en 48 horas, pasa de la crisis interna a recorrer más de 500 kilómetros en un trabajo cercano al puerta a puerta, donde un apoyo generalizado que anticipa un buen resultado electoral contrasta con las demandas de pactos con el PP , tal y como ha rechazado hasta ahora en Extremadura y será imprescindible en Castilla y León tras el 15-M.

Ninguno de los dirigentes reunidos en Gredos cuestiona públicamente esa táctica. El consenso y los acuerdos pertenecen ya al pasado en ese escenario cargado de historia. Fue el primer Parador de España y sede hace 48 años de una reunión de los padres de la Constitución para la elaboración de la Carta Magna. Pasadas las 10 de la mañana, Abascal y casi cuarenta dirigentes de Vox, los máximos responsables orgánicos, posaron para una foto histórica. Más tarde, Ignacio Garriga señalaría que este encuentro «demuestra» que en Vox «existen cuadros perfectamente formados». A pesar de quienes ya no están.

Los líderes se reunieron a puerta cerrada durante más de dos horas para compartir un análisis sobre la «situación internacional y nacional». Al salir, transmitían mensajes de cohesión y se respiraba cierto optimismo. Todos habían desayunado con las últimas encuestas publicadas para Castilla y León, que sitúan a Vox próximo a alcanzar el 20% del voto, cifra que supondría un nuevo récord histórico en una comunidad donde el partido ya aumentó notablemente hace cuatro años. Al finalizar el encuentro, llegó al Parador la noticia de que la Mesa de la Asamblea de Murcia aceptó el escrito que desplazaba a José Ángel Antelo, su exlíder regional, al grupo de los no adscritos. Ya son nueve bajas para Vox en una cámara autonómica durante esta legislatura, aunque la formación sigue en ascenso.

Los máximos dirigentes de Vox posan, el lunes, en el Parador de Gredos (Ávila)

Cerrada la etapa orgánica, Abascal retomó su rutina de campaña con una «parada corta» —como la definió en sus redes sociales— en Candeleda (Ávila, 5.003 habitantes), un lugar que visitó por sorpresa, ya que no figuraba en su agenda diaria. Es uno de los tipos de visitas que realiza últimamente, en las que el respaldo popular en la calle ha servido como contrapeso frente a las crisis internas que afronta su partido.

A las 19.30 horas tenía la última cita del día. En la Plaza Mayor de Maldonado, a los pies del Palacio Ducal de Béjar (Salamanca, 11.993 habitantes), caía la nieve mientras unos cien vecinos aguardaban a Abascal. Al llegar, se acercaron cerca de doscientos, pues varios emergieron de los soportales donde se refugiaban para recibirle. La convocatoria no sufrió un pinchazo pese a las condiciones meteorológicas adversas.

Varios grupos de jóvenes —muchos menores de 18 años— se habían citado para asistir al mitin de Abascal. ¿El motivo? «Para apoyar a Vox, porque creemos que es el partido más adecuado para gobernar en España», aseguraba uno de ellos —mayor de edad y primer votante el próximo domingo—. «Lo que más valoro es haber conseguido la confianza de esos jóvenes a quienes les han arrebatado el futuro», afirmaría luego Abascal desde el escenario.

Tres mujeres de unos 60 años recordaban la última visita de un líder nacional a Béjar: Mariano Rajoy, como presidente del Gobierno, en 2015. La convocatoria del lunes había generado expectativa en el municipio, tanto entre simpatizantes como entre otros. «Prefiero no hacer comentarios», dijo una mujer que pasaba mientras Abascal intervenía. Algunas eran más directas: «No le creo nada». Mientras el líder de Vox mencionaba el «grito de socorro de los autónomos» —en referencia a su carga fiscal—, una joven con negocio local le respondía: «Si reduces impuestos, ¿qué ocurre con lo público?».

Béjar ha perdido el 28% de su población en las últimas tres décadas. En sus calles principales se observan numerosos locales cerrados y, según vecinos, el sector agrícola ya no es suficiente. La estación de esquí de La Covatilla y el turismo que genera representan quizá su principal motor económico. El candidato por Salamanca, Carlos Menéndez, hizo un guiño al municipio que fue relevante en la industria textil —»en Vox queremos menos made in China y más hecho en Béjar»—, aunque poco queda de aquello ya. «Siempre han gobernado PP y PSOE y no han hecho nada», señalaba un hombre en el mitin. ¿Y Vox hizo algo durante su tiempo en el gobierno de Castilla y León (2022-2024)? «Siempre gobernó en coalición con el PP. Tal vez no pudo implementar sus ideas completamente», respondía otro.

Santiago Abascal y el candidato de Vox en Castilla y León, Carlos Pollán, el lunes en Béjar (Salamanca)

Los vecinos coinciden en que las propuestas de Abascal que más atraen son las relacionadas con el campo —»aquí hay muchas tierras y los agricultores están atravesando dificultades», señala un joven con familia en el sector primario— y las dirigidas contra la inmigración. «Que se preocupe por España», resume una mujer al ser preguntada sobre lo que más le gusta del programa de Vox. No obstante, en Béjar sólo el 9% de la población es extranjera. Tras varios saludos y selfies con los vecinos, Abascal abandonó el municipio entre aplausos, despidiéndose desde la ventana superior de su vehículo.

Al día siguiente, la jornada comenzaba con el mismo tono que la anterior. Antelo, en RNE, criticando la dirección de Vox por su expulsión. Pasadas las 13.00 horas, Abascal llegó a pie a la Plaza España de Astorga (León, 10.305 habitantes), escoltado en la última parte por una treintena de vecinos que le pidieron fotografías. Otros 200 esperan en la plaza céntrica y rodearon al dirigente mientras atendía a los medios. Las polémicas internas de su partido volvieron, momentáneamente, al centro de la campaña. «Estos ataques a Vox no son internos, sino externos por parte de quienes no están dentro del partido», afirmó al ser consultado sobre las críticas de Ortega Smith acerca de la supuesta falta de democracia en Vox. Los vecinos presentes no ahondaron demasiado en el tema: «Lo vi ayer en la televisión y no sabía que ya no estaba en el partido [Ortega Smith]», comentó una mujer. Una madre y su hija evitaron pronunciarse, al igual que otra joven que suspiró al mencionarle este asunto.

En cambio, sobre la relación con el PP, los simpatizantes reunidos en Astorga fueron más críticos. «Deberían alcanzar un acuerdo», coincidieron varios. «Sería un paso importante que llegasen a un acuerdo para las elecciones generales [en las comunidades]», opinó una mujer. «Varias señoras mayores me han dicho en Astorga que hay que entenderse con el PP», declaró Abascal por la tarde —aclaró que eran votantes populares—. Sin embargo, en el cónclave de su cúpula del lunes, Vox mantuvo su postura. Si el PP acusa a Vox de «bloquear» Extremadura por su negativa —o veto— a investir a María Guardiola, Vox responde manteniendo un nivel alto de exigencia.

Abascal se tomó algo más de 40 minutos para fotografiarse con los vecinos después de atender a los medios. Algunos ya habían estado en La Bañeza (León, 10.195 habitantes) en un acto anterior y repetían. Muchos de quienes hicieron fila para saludarle eran jóvenes en edad escolar, quienes contaron que les habían firmado justificantes para faltar un rato a clase. Ninguno se quedó sin su foto. «Hemos recibido un gran apoyo y ánimo en las plazas y en las calles», agradeció Abascal al concluir su intervención.

La Plaza Mayor de Benavente (Zamora), ayer durante el mitin de Santiago Abascal

Al líder de Vox le quedaba una parada más, que le permitiría pisar la cuarta provincia en dos días —530 kilómetros en total—. A las 19.30 horas, en Benavente (Zamora, 17.309 habitantes), le esperaba la concentración más numerosa de esas 48 horas. Cerca de 800 personas esperaban a Abascal —el candidato, Carlos Pollán, no participó en los actos del martes al coincidir con el debate electoral—, que llenó la Plaza Mayor. Había algunos curiosos, pero la mayoría aplaudía las intervenciones del dirigente. «Presidente, presidente», corearon. La historia se repetía, un día más. Quedan solo tres jornadas.

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