Impacto económico en Irán derivado de la guerra más allá del alza en los precios del petróleo

Un avión Boeing 777 de Emirates Airlines descarga un envío de vacunas en el Aeropuerto Internacional de Dubái.

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    • Autor, Ángel Bermúdez
    • Título del autor, BBC News Mundo
  • 11 marzo 2026
  • Tiempo de lectura: 8 min

Tan solo poco más de una semana tras el comienzo de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el impacto de este conflicto ya se manifiesta en la economía mundial.

El 9 de marzo, el precio del barril de petróleo Brent y del WTI, principales referencias internacionales, superó los US$100 por primera vez desde 2022, aunque ese mismo día descendió a niveles inferiores a US$95. No obstante, la reciente serie de ataques iraníes contra petroleros ha vuelto a situar el precio del crudo en torno a los US$100.

Para ponerlo en perspectiva, el 27 de febrero, justo antes de iniciarse las hostilidades, el barril de Brent y WTI cotizaba cercano a los US$70.

Este aumento en los precios de los combustibles se debe principalmente al cierre práctico del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, tras la amenaza del gobierno iraní a los barcos que intenten atravesar este paso crucial, por donde circula cerca del 20% del petróleo y gas a nivel global.

Mientras que la subida del precio del petróleo y la gasolina resultaba previsible dada la implicación de Irán y la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, los expertos anticipan que las consecuencias del conflicto se extenderán a otras áreas económicas y en diferentes regiones del planeta.

BBC Mundo detalla a continuación tres efectos concretos de esta situación.

1. Riesgos en la producción alimentaria

Un saco plástico está abierto y en su interior se ve una especia de arena gruesa de color marrón. Una persona cuyo rostro no se ve tiene sus manos juntas y con ellas sostiene esa especie de arena que es, en realidad, fertilizante.

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El conflicto actual afecta a destacados exportadores de fertilizantes.

Omán, Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos figuran entre los principales exportadores mundiales de fertilizantes nitrogenados, según el Observatorio de Complejidad Económica.

Estos fertilizantes, elaborados a partir del gas natural, se emplean en cultivos que representan alrededor del 50% de los alimentos globales.

Aunque varias empresas del sector en la región han mantenido sus operaciones pese a la guerra, Qatar Energy, uno de los principales productores de urea, tuvo que paralizar su producción luego de que ataques iraníes con drones y misiles afectaran el suministro de gas la semana pasada.

Además, la continuidad de las operaciones de estas compañías no garantiza exportaciones, puesto que el cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa un tercio del comercio mundial de fertilizantes, impide la salida de mercancías, según Bloomberg.

Se suma también que Irán es exportador de fertilizantes, al igual que China, que a finales de 2025 suspendió las exportaciones de fertilizantes fosfatados y restringió fuertemente las de urea hasta agosto de 2026, para asegurar el abastecimiento interno a sus agricultores.

El Observatorio de Complejidad Económica apunta que China es el mayor exportador global de fertilizantes nitrogenados.

Como resultado, el precio de los fertilizantes ha comenzado a mostrar un incremento significativo. En el Puerto de Nueva Orleans, principal punto de ingreso de estos productos a EE.UU., el coste pasó de US$516 a US$683 por tonelada métrica durante la primera semana de guerra.

Todo esto ocurre justo en el período en que los agricultores del hemisferio norte preparan sus siembras, complicando aún más las perspectivas.

Datos de la Federación de la Oficina Agrícola Estadounidense muestran que cerca del 25% de las importaciones de fertilizantes se concentran en marzo y abril.

“Esto no podría darse en un momento más difícil”, afirmó a la BBC el agricultor Harry Ott, que cultiva algodón, maíz y soja en Carolina del Sur.

Los analistas prevén que, de prolongarse el conflicto, en un plazo de 1 a 3 meses los consumidores podrían notar efectos en los alimentos, tanto en incrementos de precios como en escasez, ya que la reducción en la disponibilidad de fertilizantes impediría cosechas abundantes.

Este fenómeno podría desencadenar hambrunas en las regiones y entre las poblaciones más vulnerables.

“La subida súbita de precios en alimentos y combustibles, provocada por la escalada en Medio Oriente, podría crear un efecto dominó que deteriorará la seguridad alimentaria de las poblaciones frágiles en la región y otras partes del mundo”, advirtió el Programa de Alimentos de la ONU en un comunicado.

2. Limitaciones en la distribución mundial de medicamentos

Tractores de carga en el puerto Jebel Ali de Dubái.

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El conflicto en Medio Oriente también está afectando la cadena global de suministro de medicamentos y productos farmacéuticos.

Esto sucede principalmente a raíz de los ataques en Dubái, un nodo logístico crucial para la industria farmacéutica a nivel mundial.

Como la ciudad más poblada de Emiratos Árabes Unidos, Dubái cuenta con el aeropuerto internacional más activo del mundo, que en 2025 manejó alrededor de 95 millones de pasajeros.

Este aeropuerto funciona también como un centro importante para la distribución de carga farmacéutica, especialmente para productos que necesitan mantenerse a temperaturas controladas.

Es fundamental para la industria farmacéutica de India, el principal productor mundial de medicamentos genéricos, que fabrica aproximadamente el 60% de las vacunas globales, según el Departamento de Comercio de India.

La aerolínea Emirates dispone de una infraestructura dedicada llamada Emirates SkyPharma, diseñada específicamente para gestionar envíos farmacéuticos sensibles a la temperatura.

Dubái también alberga el Puerto Jebel Alí, considerado el noveno puerto de carga más activo mundialmente y el principal del Medio Oriente.

La Autoridad del Puerto Libre de Jebel Alí (Jafza) informa que unas 400 compañías ligadas al sector farmacéutico y de la salud, procedentes de 60 países, operan allí. En 2020, el puerto movilizó el 50% de los productos farmacéuticos y sanitarios de Dubái, por un valor de US$21.800 millones.

Las exportaciones farmacéuticas de India también transitan por este puerto, desde donde se distribuyen hacia el Golfo Pérsico, África, Europa y otros mercados.

Los ataques iraníes han generado daños tanto en el puerto como en el aeropuerto de Dubái, interrumpiendo sus actividades normales a causa del conflicto.

El transporte aéreo de carga resulta crucial para la industria farmacéutica, especialmente para productos de alto valor o aquellos que requieren envío urgente o cadena de frío.

Si bien existen alternativas al aeropuerto de Dubái, muchas tienen menor capacidad para manejar estos volúmenes, demandan más tiempo de tránsito y suponen costos más elevados, lo que podría traducirse en un aumento de precios y una menor disponibilidad de productos farmacéuticos.

El Departamento de Comercio de India indica que la industria farmacéutica del país exporta a 200 naciones, entre ellas EE.UU., Reino Unido, Brasil, Francia y Sudáfrica.

Las instalaciones del aeropuerto y el puerto de Dubái también funcionan como centros de almacenamiento y reexportación, lo que les otorga un papel central en la cadena global farmacéutica.

3. Impactos en la producción de metales, productos químicos y dispositivos electrónicos

Una mano sostiene un teléfono inteligente.

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La distribución de elementos químicos como el azufre y de materias primas como el aluminio, esenciales para la producción industrial, también resulta afectada por el conflicto.

Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait e Irán son destacados entre los principales exportadores de azufre, un subproducto derivado de la refinación de petróleo y gas.

Según el Servicio Geológico de EE.UU., la región de Medio Oriente genera aproximadamente el 24% de la producción mundial de azufre.

Este químico se emplea principalmente en fertilizantes, pero también es importante para la extracción de minerales y metales como cobre y níquel, esenciales para fabricar dispositivos, vehículos, redes eléctricas, semiconductores, baterías y materiales como el acero inoxidable, entre otros usos.

Los efectos del conflicto ya se perciben. Durante la primera semana de guerra, las empresas indonesias productoras de níquel —país que aporta más de la mitad del níquel global— anunciaron recortes en su producción debido a la interrupción en el suministro proveniente de los países del Golfo, que abastecen el 75% del azufre usado por estas compañías.

Reuters advirtió que algunos productores de cobre en África podrían estar enfrentando problemas similares.

“Se anticipa una competencia por el suministro que enfrentaría a las refinerías de níquel en Indonesia contra las mineras de cobre en África, y a ambos frente a los fabricantes de fertilizantes globales que también buscan sustitutos para el azufre procedente de Medio Oriente”, señaló Reuters.

Dado que el ácido sulfúrico, fabricado a partir de azufre, es un componente esencial en la producción de semiconductores y chips, la interrupción en su abastecimiento podría afectar la fabricación de numerosos productos fundamentales en la vida moderna, como teléfonos inteligentes, computadoras, tarjetas de memoria, vehículos y muchos otros dispositivos electrónicos de uso doméstico, empresarial e industrial.

Esta no es la primera crisis de este tipo. Durante la pandemia de covid-19, la escasez de chips impactó tanto en los volúmenes de producción como en los precios que pagaron los consumidores.

En esta ocasión, se suma un factor adicional: la creciente demanda de chips por parte de las empresas que desarrollan e implementan modelos de inteligencia artificial.

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