Real Madrid y el Manchester City de Guardiola se enfrentan nuevamente en Europa: Arbeloa ante el reto táctico sin Mbappé

Álvaro Arbeloa, en el banquillo del Real Madrid Desde 2022, merengues y citizens se han enfrentado anualmente en eliminatorias de la Champions League, y este miércoles comienza su enfrentamiento en los octavos de final.

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Existen rivalidades que surgen de la historia y otras que la Champions League construye con su continuidad.

La disputa entre Real Madrid y Manchester City pertenece al segundo grupo: un enfrentamiento que no existía hace quince años pero que ahora, por quinto año consecutivo, paraliza el fútbol europeo con una eliminatoria de gran intensidad.

Este miércoles a las 21:00 en el Bernabéu, dará inicio la primera parte de unos octavos que prometen extender una serie que ya ha dejado remontadas inesperadas, goleadas contundentes y tandas de penales de infarto.

Cuatro temporadas, cuatro relatos

Recordar los encuentros previos es volver a vivir una montaña rusa emocional. En 2022, el Madrid protagonizó una de las noches más memorables del Bernabéu: dos goles de Rodrygo en los minutos finales de la vuelta de semifinales para remontar un 4-3 adverso de la ida y forzar la prórroga que resolvió Benzema.

Al año siguiente, la réplica de Guardiola fue demoledora: un 4-0 en el Etihad que arrasó al Madrid en semifinales, allanando el camino del City hacia su primer título de la Copa de Europa.

En 2024, en cuartos de final: 3-3 en la ida en Madrid, 1-1 en la vuelta en Manchester y penales que favorecieron al conjunto blanco en una noche de enorme tensión.

Álvaro Arbeloa, en un entrenamiento del Real Madrid

Álvaro Arbeloa, en un entrenamiento del Real Madrid EFE

Y en la pasada temporada, en la ronda de play-offs, el Madrid superó con claridad el desafío, logrando un balance de tres eliminatorias ganadas frente a una victoria del City en los cuatro enfrentamientos consecutivos previos.

Ahora, el quinto episodio llega con novedades. Ni el Madrid es el de Ancelotti, ni el City atraviesa su mejor momento histórico, ni el escenario es de semifinales o cuartos, sino octavos. Sin embargo, la percepción general es que continúa siendo una final anticipada.

El debutante frente al experimentado

La principal novedad en el banquillo madridista tiene nombre propio. Álvaro Arbeloa, de 43 años, encara el mayor reto de su incipiente carrera como entrenador: enfrentarse al técnico que redefinió el fútbol contemporáneo.

El exlateral conoce bien la exigencia del Bernabéu —la vivió como jugador bajo la dirección de Pellegrini y Mourinho— pero nunca se había sentado frente a Guardiola con la responsabilidad de diseñar un plan para frenarlo.

Su estrategia, elaborada durante las semanas al frente del primer equipo, se basa en un 4-3-3 que puede transformarse en un 4-2-3-1 dependiendo del contexto del partido.

Pep Guardiola, abandonando la sala de prensa del Santiago Bernabéu

Pep Guardiola, abandonando la sala de prensa del Santiago Bernabéu EFE

En defensa, Arbeloa apuesta por proteger el carril central, mantener líneas compactas y un repliegue ordenado que obliga al adversario a circular por las bandas antes de encontrar huecos interiores. «Lo esencial es controlar el espacio y forzar al rival a jugar por donde menos daño causa», explicaba en su etapa en Coaches’ Voice.

En ataque, la propuesta es de verticalidad, con extremos que buscan el uno contra uno y laterales que se incorporan al ataque para crear superioridades numéricas.

Por su parte, Guardiola ha evolucionado hacia un sistema 4-1-3-2 más compacto y directo, con Rodri como ancla, tres mediapuntas dinámicos y una dupla ofensiva que intenta romper líneas con mayor velocidad que en campañas anteriores.

El City llega en un estado notable: segundo en la Premier a siete puntos del Arsenal pero con un partido pendiente, encadenando once partidos sin derrota y con un Haaland en plena forma que suma 29 goles esta temporada y un récord impresionante de 56 tantos en 56 partidos en Champions League a lo largo de su carrera.

Erling Haaland mirando el balón de la Champions League en un entrenamiento

Erling Haaland mirando el balón de la Champions League en un entrenamiento Reuters

El Madrid, tocado pero no vencido

El parte médico influye de forma considerable en el planteamiento blanco. Kylian Mbappé, baja confirmada por un esguince de rodilla izquierda, no estará en el partido de ida y su participación en la vuelta del 17 de marzo en el Etihad es incierta.

A esta ausencia se suman las de Jude Bellingham, Rodrygo —fuera larga temporada por rotura de ligamento cruzado—, Dani Ceballos, Éder Militão, David Alaba y Álvaro Carreras, lesionado en el gemelo tras el partido frente al Getafe.

Siete bajas que obligan a Arbeloa a improvisar alternativas y a confiar en jugadores como Arda Güler, Gonzalo García o en un Eduardo Camavinga —o en el canterano Thiago Pitarch— destinado a tomar responsabilidades en el centro del campo.

Tchouaméni, César Palacios y Thiago Pitarch, en el entrenamiento del Real Madrid

Tchouaméni, César Palacios y Thiago Pitarch, en el entrenamiento del Real Madrid EFE

La buena noticia es el regreso de Antonio Rüdiger al grupo tras unos días de precaución, lo que permite a Arbeloa contar con su central más fiable para un duelo donde la superioridad aérea y la rapidez en las coberturas serán claves contra Haaland.

Además, Vinicius, que ha anotado en tres de los últimos cuatro partidos de Champions y cuyos últimos siete goles en la competición llegaron en la segunda parte, se perfila como el principal activo ofensivo de un Madrid que necesitará su mejor versión en transición para castigar las subidas de los laterales de Guardiola.

La táctica: entre líneas y a la espalda

El enfrentamiento se decidirá probablemente en dos zonas del campo. La primera, el espacio entre la línea de mediocampistas y la defensa del Madrid: ahí intentarán recibir y girarse los interiores del City —Bernardo Silva, Cherki, O’Reilly— para conectar con Haaland.

Si Arbeloa logra que su pivote y sus interiores tapen ese espacio, Guardiola tendrá que dirigir el juego por las bandas, un terreno menos favorable para su planteamiento.

La segunda zona clave es la espalda de la defensa del City. Sin Mbappé, el Madrid pierde profundidad, pero Vinicius y Valverde podrían aprovechar transiciones rápidas si el equipo roba en campo propio y ataca con velocidad.

Un partido que, como los cuatro anteriores, probablemente no se resolverá en los primeros 70 minutos, sino en un tramo final donde el Bernabéu aprieta y la historia de esta rivalidad demuestra que todo puede suceder.

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