Uno de los sitios medievales más notables de Ciudad Real. Una fortaleza marcada por conflictos bélicos, órdenes militares y rutas históricas que actualmente recupera interés a nivel internacional
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En el corazón de la llanura volcánica del Campo de Calatrava, donde el río Guadiana traza meandros caprichosos entre tablas y zonas inundadas, se encuentran los vestigios de una ciudad medieval que National Geographic destaca como uno de los enclaves históricos más cautivadores de España. Denominada “sepultada por el Serengueti de Castilla-La Mancha”, esta antigua fortificación controló por siglos un cruce vital de caminos entre Toledo y Córdoba, consolidándose como una pieza fundamental en la historia peninsular.
Se trata de Calatrava la Vieja, ubicada en la actual provincia de Ciudad Real, un yacimiento arqueológico localizado en el término municipal de Carrión de Calatrava. Aunque conocida popularmente como castillo, en realidad fue una verdadera ciudad fortificada de al-Ándalus. Su nombre proviene del árabe Qalʿat Rabāḥ, que significa “la fortaleza de Rabah”, y su primera referencia documental se remonta al año 785. Gracias a su posición estratégica, dominó rutas comerciales esenciales y se convirtió en el centro más poblado entre Córdoba y Toledo hasta principios del siglo XIII.
De enclave islámico a baluarte de la Orden de Calatrava
Durante los siglos XII y XIII, Calatrava cambió de manos varias veces en el marco de la Reconquista. Conquistada por Alfonso VII en 1147, pasó brevemente a los templarios antes de que, en 1158, se fundara aquí la Orden de Calatrava, la primera orden militar originaria de la península ibérica. Tras la derrota de Castilla en Alarcos (1195), los almohades retomaron el control y reforzaron sus defensas. Finalmente, en 1212, poco antes de la batalla de Las Navas de Tolosa, regresó definitivamente al dominio cristiano.
Las excavaciones arqueológicas desarrolladas durante décadas han registrado más de 20.000 piezas metálicas —puntas, virotes y dardos— que confirman su función como importante arsenal medieval. El conjunto, rodeado por una muralla de 1,5 kilómetros con 44 torreones y accesos en ángulo, albergó un alcázar, una medina y un inusual ábside dodecagonal inacabado atribuido al periodo templario. Desde 2024, el entorno volcánico que lo rodea forma parte del Geoparque Mundial de la Unesco, lo que realza el valor patrimonial de este sitio que actualmente se puede visitar mediante rutas guiadas, permitiendo comprender cómo era una fortificación fronteriza en la Castilla medieval.
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