Las familias de los guardias civiles fallecidos en Barbate exigen 119 años de prisión para Karim El Baqqali, conductor de la narcolancha.
Karim enfrenta cargos por dos asesinatos consumados, cuatro intentos de homicidio, atentado agravado a la autoridad y daños materiales.
Según las acusaciones, Karim embistió intencionadamente la embarcación policial, provocando la muerte de dos agentes y lesiones a otros presentes.
Karim ha reconocido haber conducido la nave, aunque sostiene que el choque fue fortuito y que trató de evitar la colisión.
Las familias de los dos guardias civiles asesinados en el puerto de Barbate han solicitado penas que totalizan 119 años de prisión para Karim El Baqqali.
El ciudadano marroquí pilotaba la narcolancha que embistió a la zódiac oficial y acabó con la vida de los agentes David Pérez Carracedo y Miguel Ángel González Gómez el 9 de febrero de 2024 en el puerto de Barbate (Cádiz).
Las acusaciones que representan a los guardias civiles supervivientes y a los fallecidos piden para Karim 25 años de prisión por cada uno de los dos asesinatos consumados y casi 60 años adicionales por cuatro intentos de asesinato, correspondientes a los otros cuatro agentes que se encontraban en la embarcación.
También reclaman 6 años por un atentado agravado contra la autoridad y 4 años por daños, valorando la zódiac destruida en 22.942 euros.
La acusación popular está ejercida por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la Asociación Profesional de la Guardia Civil (JUCIL), la Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UOGC), la Asociación Defensa Integral de Víctimas de Delito Especializada (ADIVE), la Asociación de la Escala de Suboficiales de la Guardia Civil (ASESGC) y la Asociación Profesional de Cabos de la Guardia Civil (APCGC).
Asimismo, participa el abogado Juan Gonzalo Ospina, en representación de las viudas de los agentes.
Los documentos de acusación describen un ataque intencionado. Detallan que Karim, al mando de una semirrígida de aproximadamente 14 metros de eslora y cuatro motores de 300 caballos, apuntó la proa de su lancha hacia la de los agentes «para pasarles por encima».
Karim realizó varias maniobras circulares en torno a la lancha de la Guardia Civil «con un claro tono intimidatorio, llegando incluso en una ocasión a rozarla, sin intención alguna de salir de las instalaciones portuarias».
«Finalmente, y con plena consciencia de sus actos, se distanció de la embarcación policial para ejecutar una maniobra rectilínea con gran velocidad», indica el escrito.
De este modo, el narcotraficante condujo su embarcación hacia la de los guardias civiles «con la intención clara de causar el máximo daño,
provocando la muerte de dos agentes, heridas graves a un tercero y lesiones a dos más».
«Embiste a sabiendas»
«El acusado no cesó en su conducta, pues dirigió la embarcación directamente hacia su objetivo, sin cambiar su trayectoria en ningún momento, plenamente consciente de la diferencia de tamaño», continúa el escrito.
Las acusaciones enfatizan que los agentes carecieron de cualquier posibilidad de defensa debido a la diferencia de dimensiones entre las embarcaciones y la «manifiesta superioridad» de la narcolancha, usada comúnmente en el tráfico ilícito de drogas.
«Los guardias civiles no tuvieron opción de defensa alguna; la iluminación activa de la embarcación policial facilitaba que la narcolancha fuera un blanco más fácil. En ningún momento se intentó evitar la colisión, sino que se aseguró el resultado mortal para los tripulantes de la zódiac», expone el escrito.
«Existe una clara intención de menoscabar el principio de autoridad que representan los agentes, así como de atentar contra sus vidas, objetivo que se logró; los agentes quedaron a merced de la EAV pilotada por el acusado, quien embistió violentamente consciente de que no podían defenderse», concluye la narrativa de los hechos.
Tras su detención en septiembre de 2024, Karim El Baqqali reconoció en sus declaraciones ante la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que era el piloto de la narcolancha que embistió y causó la muerte de los agentes.
El Baqqali afirmó que «nunca, nunca» quiso matar a los guardias civiles y que fue un accidente que los arrollara.
Además, declaró que intentó evitar la colisión y el impacto, aunque las imágenes de esa noche muestran cómo embistió en varias ocasiones la frágil zódiac que le perseguían los agentes.

