Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia están colaborando para establecer instalaciones fuera de Europa destinadas a acoger a migrantes irregulares que llegan a su territorio, reflejando un avance significativo en este controvertido proyecto.
Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia se han unido para construir centros de deportación fuera de Europa, marcando la primera vez que un grupo de estados miembros de la UE se organiza para concretar este polémico plan en el terreno.
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Estos campamentos extraterritoriales, denominados también centros de retorno, están diseñados para alojar a solicitantes de asilo rechazados mientras esperan ser repatriados a sus países de origen.
Los representantes de estos cinco países se reunieron el jueves en el marco de una cumbre ministerial en Bruselas. El delegado danés participó en calidad de observador debido a las próximas elecciones. Magnus Brunner, Comisario Europeo de Asuntos Internos y Migración, asistió a las charlas como invitado.
«Las devoluciones son un componente fundamental de un sistema de gestión migratoria eficaz […] y estamos comprometidos a colaborar con los Estados miembros para identificar soluciones innovadoras», declaró Brunner en una rueda de prensa tras la reunión.
Según Eurostat, menos de un tercio de las personas con orden de salida de la UE son realmente repatriadas a sus países de origen.
El grupo pretende «avanzar hacia la implementación concreta» de los centros de deportación, afirmó el ministro austriaco Gerhard Karner a su llegada a Bruselas.
Este esfuerzo conjunto de Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia se basa en un nuevo reglamento que permitirá a los estados miembros externalizar su política migratoria mediante la creación de centros fuera del bloque. Estos lugares acogerán a solicitantes de asilo que hayan recibido una decisión negativa en Europa.
El reglamento fue aprobado por los países de la UE en diciembre pasado y actualmente está siendo debatido en el Parlamento Europeo.
Una vez ratificado, facultará a los gobiernos para deportar a migrantes irregulares a países terceros, sin relación directa con ellos, siempre que existan acuerdos bilaterales previos. Los centros podrán ser puntos de tránsito o lugares donde se espera que la persona permanezca.
Mientras tanto, los países buscan cerrar pactos con terceros interesados en alojar a los migrantes rechazados.
Destino incierto
Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Grecia consideran que avanzar en grupos reducidos es la forma más eficaz de lograr resultados tangibles y demostrar la viabilidad práctica de este modelo polémico, según diplomáticos familiarizados con su estrategia.
La coalición cuenta ya con planes específicos para avanzar, aunque prefiere no revelar posibles destinos para no comprometer sus posibilidades. A cualquier país que acceda a albergar estos centros de retorno se le ofrecerán incentivos a cambio.
Para Grecia, destaca ser el único país del sur de Europa que participa en esta iniciativa, informaron fuentes gubernamentales a Efsyn, ya que esta acción también transmite un mensaje disuasorio sobre los flujos migratorios.
Asimismo, otros Estados están explorando iniciativas similares.
Finlandia ha discutido un proyecto análogo con otras naciones nórdicas y ya mantiene conversaciones con gobiernos no pertenecientes a la UE, según declaró a Euronews la Ministra del Interior Mari Rantanen.
Italia gestiona de hecho un centro de retorno en Albania, con dos instalaciones en Shengjin y Gjader que alojan a decenas de migrantes en espera de deportación.
No obstante, la propuesta sigue siendo sumamente polémica. Organizaciones humanitarias han alertado repetidamente sobre el riesgo de que estas instalaciones mantengan a los migrantes en condiciones semejantes a prisiones y han enfatizado la alta probabilidad de violaciones graves de derechos humanos.
ONGs han instado al Parlamento Europeo a rechazar el reglamento, cuyo voto está previsto en la Comisión de Libertades Civiles este lunes. En caso de ser aprobado, deberá contar con el aval del pleno parlamentario antes de iniciar las negociaciones con los estados miembros.
Este artículo ha sido actualizado para aclarar que Dinamarca participó como observador.

