Miami y el sur de Florida: la transformación impulsada por Trump en el nuevo epicentro político de EE.UU.

Trump y Netanyahu el pasado diciembre en Mar-a-Lago.

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    • Informa desde, Miami, Florida
  • 6 marzo 2026
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Donald Trump camina por los corredores revestidos en piedra blanca de Mar‑a‑Lago, saluda a su subsecretaria de prensa, Anna Kelly, lanza algunas preguntas casuales para crear ambiente y abre una lata de Diet Coke justo antes de iniciar la reunión.

Los visitantes frecuentes de esta lujosa vivienda en Palm Beach están familiarizados con estas costumbres. Desde que Trump retornó a la Casa Blanca en enero del año pasado, numerosos invitados, altos funcionarios y líderes mundiales suelen desplazarse con regularidad al sur de Florida.

Tres días antes de celebrar la gran fiesta de Año Nuevo, Trump recibió en Mar-a-Lago al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, en plena ronda de conversaciones con Rusia con el objetivo de terminar el conflicto bélico.

Durante la gala del 31 de diciembre, Trump dio la bienvenida en su club privado al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a su esposa Sara. La reunión tuvo lugar en el salón de baile, cuyas paredes blancas y molduras doradas llevan el nombre del presidente.

Donald Trump en Mar-a-Lago el 12 de abril de 2024, en Palm Beach, Florida.

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El pasado 3 de enero, desde una sala de crisis acondicionada con cortinas negras dentro de Mar-a-Lago, Trump supervisó la operación de las fuerzas estadounidenses en Caracas que culminó con la detención de Nicolás Maduro; un rol que retomó a finales de febrero en el inicio del ataque coordinado por EE.UU. e Israel contra Irán.

Pero no solo transformó Mar-a-Lago en su «Casa Blanca de invierno».

Distinguido miembros de su gabinete tienen origen o vínculos fuertes con Florida, junto con un tercio de los embajadores designados por el presidente.

Desde el Secretario de Estado, Marco Rubio, pasando por la jefa de gabinete, Susie Wiles, la Fiscal General Pam Bondi y asesores como James Blair y el enviado especial Steve Witkoff.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con el director de la CIA, John Ratcliffe, durante las operaciones militares en Irán.

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«Buena parte de los consejos que Trump recibe al tomar decisiones provienen de Florida, especialmente de Miami», explica a BBC Mundo Claire Heddles, corresponsal política del Miami Herald.

Para Trump, la «magnífica Florida», como la calificó en el American Business Forum de noviembre pasado, ha dejado de ser ese lugar periférico en la política nacional para convertirse en el epicentro de poder y diplomacia de Estados Unidos.

Como ejemplo, este sábado cerca de una decena de presidentes latinoamericanos se reunirán a pocos minutos del Aeropuerto Internacional de Miami, en el club de golf Trump National Doral, en la cumbre Shield of the Americas [“Escudo de las Américas»].

El evento, organizado por Trump con la intención de fortalecer lazos con sus aliados regionales, tendrá lugar en uno de sus tres clubes de golf en Florida, que además será la sede de la cumbre del G20 en diciembre.

Trump disfruta sus días jugando al golf en el sur de Florida.

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La Casa Blanca de invierno

La conexión profunda de Trump con Florida comenzó hace más de cuarenta años con Mar-a-Lago, situada en la exclusiva isla de Palm Beach, a una hora en coche de Miami.

«Florida siempre fue significativa para Trump, aunque inicialmente concentró su atención en Mar-a-Lago, residencia que desde su primer mandato ha tratado como su Casa Blanca de invierno», comenta la periodista Claire Heddles.

En 1985 compró la propiedad construida más de cincuenta años antes por Marjorie Merriweather Post, una de las mujeres más acaudaladas de EE.UU., y la convirtió en un refugio para huir del frío invernal en Nueva York.

A comienzos de los 90 intentó parcelar el terreno en varios lotes, pero las restricciones legales se lo impidieron, por lo que optó por transformar el lugar en un club privado con sistema de membresía.

Durante esa época, siendo ya un empresario exitoso del sector inmobiliario, tuvo relación con el fallecido Jeffrey Epstein, un visitante frecuente de Mar-a-Lago que poseía una mansión en Palm Beach donde cometió múltiples abusos.

El club de Mar-a-Lago del presidente estadounidense Donald Trump.

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Trump ha afirmado en varias ocasiones que terminó sus vínculos con Epstein a mediados de los 2000 porque éste le «robó» empleados de Mar‑a‑Lago, incluidas algunas jóvenes que trabajaban en el spa del club privado.

Luego de adquirir Mar-a-Lago, en 1999 la Organización Trump compró el Club Internacional de Golf Trump en West Palm Beach, ubicado a siete minutos en coche, marcando así su primer campo de golf en Florida.

El abogado de Trump en Miami, Felix Lasarte, apunta que aunque en Nueva York Trump “empezó todo”, Florida es el lugar que “eligió como su hogar”.

«Mar-a-Lago es la otra Casa Blanca y el presidente la emplea como una residencia diplomática, donde convoca a jefes de Estado y reúne a importantes recaudadores de fondos», comenta el abogado a BBC Mundo.

El presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump llegan a la Nochevieja en su casa de Mar-a-Lago, el 31 de diciembre de 2025 en Palm Beach, Florida.

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Más allá de ser lugar de encuentro para miembros de su gobierno y líderes internacionales, la residencia de Trump en Palm Beach se ha convertido en una plataforma para sus aliados.

Organizaciones como la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) o Latino Wall Street, esta última dirigida por Gabriela Berrospi, organizan con frecuencia eventos en el club privado para acercar a sus asistentes a la órbita del presidente.

Berrospi, que lleva tres años coordinando encuentros en Mar-a-Lago, describe el complejo como “el espacio donde se toman las decisiones más importantes que impactan al mundo”.

«Aunque no veas directamente a Trump, sientes su influjo. De alguna manera, vienes ya condicionado por él. Por eso eliges la residencia de Trump», señala la organizadora de la primera Gala de la Prosperidad Hispana en Mar-a-Lago.

Además, Mar-a-Lago facilita a Trump mantener parte de la vida social que tenía cuando conducía su reality show en televisión, antes de llegar a la Casa Blanca.

«Trump necesita estar rodeado de gente», afirman quienes conocen al presidente.

La Organización Trump, que opera desde Palm Beach bajo el liderazgo de Donald Jr. y Eric Trump, posee al menos siete desarrollos inmobiliarios en Florida según su página oficial.

Además de Mar‑a‑Lago y los campos de golf en West Palm Beach y Jupiter, la compañía también cuenta con torres residenciales en Sunny Isles y Hollywood, y el club Trump National Doral que cobra protagonismo durante la segunda presidencia de Trump.

«La hermosa Miami»

Mapa de Miami-Dade y Palm Beach, Florida.

Frente a una columna de palmeras verdosas, con una gorra de Make America Great Again y el rostro cubierto por la humedad típica del verano en Miami, Donald Trump expresó públicamente su cariño por el sur de Florida en julio de 2024.

«Me encanta Doral. Saludos, Miami. Saludos, Florida», declaró el mandatario durante un acto de su última campaña presidencial desde un podio instalado en su club Trump National Doral, que dispone de más de 600 habitaciones, varios lagos artificiales y cuatro campos de golf.

Además de recibir este fin de semana a varios presidentes latinoamericanos, Doral será el escenario de la próxima cumbre del G20, que en diciembre congregará a los líderes de las principales economías mundiales.

«El G20 se llevará a cabo en una de las mejores ciudades del país, la hermosa Miami, Florida», anunció Trump en septiembre desde la Oficina Oval, acompañado entonces por el alcalde de Miami, Francis Suárez.

La alcaldesa de Doral, Christi Fraga, fue informada semanas antes del anuncio oficial que su ciudad sería reconocida mundialmente como sede del evento.

«Es un privilegio que Doral esté en el centro del escenario global para discutir temas de relevancia internacional», expresó Fraga a BBC Mundo.

Donald Trump y su hijo Eric Trump en un carrito de golf en el Trump National Doral Miami, el 3 de abril de 2025 en Doral, Florida.

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Las críticas

La realización de actos oficiales del gobierno de Trump en lugares privados ha generado numerosas críticas hacia el presidente.

Frank Mora, exembajador estadounidense ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) y docente en la Universidad Internacional de Florida (FIU), sostiene que se trata de una «preferencia personal del presidente».

«Trump personaliza la política exterior, como es habitual en los populistas, al recibir en reuniones oficiales en su residencia y clubes privados a jefes de Estado», explica Mora, quien fue director del Centro de América Latina y el Caribe de la FIU.

«No creo que envíe un mensaje de que Florida tendrá un papel decisivo en la política hacia América Latina», opina Mora, aunque reconoce la influencia del secretario de Estado Marco Rubio y el asesor de Seguridad Nacional en las decisiones exteriores del mandatario.

Las negociaciones diplomáticas en espacios privados no se limitan a Mar-a-Lago o Doral.

A finales del año pasado, el enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, y Jared Kushner, esposo de Ivanka Trump, sostuvieron encuentros con representantes ucranianos en el Shell Bay.

Este exclusivo club de golf privado, propiedad de Witkoff y localizado a una hora en coche al sur de Mar-a-Lago, fue también la sede de reuniones con el primer ministro de Qatar, el jefe de inteligencia de Egipto y el canciller turco para debatir la crisis en Gaza.

«Trump, ejerciendo su función presidencial, borra la frontera esencial entre el interés público y sus intereses personales», advierte Mora.

El estacionamiento donde se construirá la biblioteca presidencial del presidente Donald Trump, el 30 de septiembre de 2025, en Miami, Florida.

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En este contexto, el plan para construir la biblioteca presidencial de Donald Trump en Miami también ha generado controversia.

La senadora Elizabeth Warren calificó el proyecto, que podría comenzar en diciembre en el ubicado centro de Miami, como un instrumento de soborno mientras Trump aún está en el cargo.

Después de una disputa legal prolongada, la fundación de la biblioteca presidencial de Trump se hizo recientemente con un terreno cerca de la icónica Torre de la Libertad, donado por Miami Dade College.

Felix Lasarte, abogado de Trump que ayudó a impulsar el proyecto, asegura que esta práctica es común en Estados Unidos.

«En general, los terrenos para las bibliotecas presidenciales son donados por universidades», explica Lasarte.

«En este caso, Trump eligió el sur de Florida como residencia y desea que forme parte de su legado», añade el abogado en referencia a la elección de Miami para la biblioteca.

Bajos impuestos e influencia

Vista área de Indian Creek Island, Miami, Florida.

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Al igual que en Palm Beach, los puentes que unen las exclusivas islas de Miami, hogar de reconocidos millonarios, operan como sistemas de seguridad doble que garantizan privacidad.

Así es Indian Creek Village, una isla pequeña frente a Miami Beach apodada el «búnker de los multimillonarios», donde residen Ivanka Trump y Jared Kushner.

Aunque su tamaño no supera al Central Park de Nueva York, la isla tiene su propio alcalde, muelles privados y hasta una policía local. Para acceder, se cruza un discreto puente blanco resguardado por dos casetas de vigilancia.

Entre los cerca de treinta propietarios, además de la hija del presidente, están Jeff Bezos, propietario de Amazon; el exjugador de NFL Tom Brady; el DJ francés David Guetta y recientemente, Mark Zuckerberg, fundador de Meta.

«Es probable que muchos multimillonarios que llegan a Miami busquen estar cerca de donde actúan los asesores de Trump», subraya Heddles.

Trump

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Los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, fueron noticia recientemente tras comprar propiedades en Coconut Grove y Allison Island, una isla residencial privada en la bahía de Biscayne, ambas en Miami.

Aunque el traslado de multimillonarios a Miami se asocia al debate en California sobre un proyecto polémico que incluye un impuesto sobre grandes fortunas, expertos creen que hay más motivos.

«No es descabellado pensar que la proximidad al poder político en Miami también atrae a empresas con contratos federales», opina Heddles.

El reciente anuncio de Palantir, la firma de análisis de datos vinculada a Peter Thiel, sobre trasladar su sede de Denver a Florida, avala esta afirmación.

Thiel, conocido por sus polémicas declaraciones sobre la democracia, es un firme partidario de Trump y su vicepresidente, y su empresa mantiene contratos millonarios con el gobierno federal.

Así, apartada de Washington y Nueva York, la segunda presidencia de Trump ha convertido al sur de Florida en un centro de poder al que solo acceden quienes cuentan con la confianza presidencial.

Mapa por Caroline Souza, del Equipo de Periodismo visual de BBC News Mundo

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