Desde la Asociación MIR subrayan la necesidad de fortalecer la estrategia respecto a los dispositivos tecnológicos, que fueron usados por un aspirante MIR sorprendido ‘in fraganti’
En los últimos días, el examen MIR (Médico Interno Residente) ha copado portadas de numerosos medios. La razón principal, más allá del desempeño académico de algunos candidatos, son los rumores y sospechas de plagio. Por ejemplo, se acusó a la número uno, Elena Bianca Ciobanu, quien negó enérgicamente todas las acusaciones y mencionó a dos compañeros que, según alega, la acosaron durante la etapa universitaria. «No consta ninguna incidencia en el acta del aula de la aspirante que, a falta de las notas definitivas, ha obtenido el número 1 en el MIR», informan fuentes del ministerio dirigido por Mónica García a este medio.
Estas acusaciones se han quedado solamente en suposiciones. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Sanidad confirmaron el martes a El Confidencial que en Santiago de Compostela detectaron a un futuro MIR usando dispositivos tecnológicos con intención de copiar. En concreto, portaba gafas y un reloj inteligentes que le fueron retirados por los vigilantes en el aula durante la prueba. Desde la Asociación MIR y el Ministerio de Sanidad señalan que este es el único caso confirmado.
Ante esto, surge la pregunta: ¿es sencillo copiar en el examen MIR, perteneciente a uno de los sistemas de especialización sanitaria más reconocidos a nivel mundial? El vicepresidente de la mencionada asociación, David Montes Cánovas, afirma a este diario que es “bastante complicado”, debido a la existencia de “numerosos mecanismos de control”.
Además, no es solo eso, sino que cada candidato dispone de versiones diferentes del examen: “Entre los aspirantes, tanto el que está detrás, como tú, o el que está a tu lado derecho o izquierdo, tenéis versiones distintas. Esto dificulta que se pueda plagiar, porque las respuestas no coinciden entre quienes te rodean”.
No obstante, existen formas en las que puede ocurrir fraude. El médico expone que, con “la concatenación de fallos que se han dado”, han observado que en muchas sedes donde se realizaba este examen, el personal encargado de la vigilancia “aparentemente carecía de formación” y en varias sedes incluso se notificó a familiares o amigos para que asistieran en el control.
Por tanto, eran personas con “bastante desconocimiento”. En este sentido, rememora que en una de las pruebas para acceder a la Formación Sanitaria Especializada (FSE) en Málaga, una aspirante “alteró el orden y tardaron tres horas en expulsarla; fue necesaria la intervención de la Policía Nacional”. “Consideramos que todo esto se debe a que quienes deberían encargarse de la vigilancia y custodia probablemente faltaban de formación adecuada”, denuncia.
“Algunos aspirantes nos comentaron que cuando acudían al baño, no había suficiente personal para supervisar la prueba e iban sin acompañamiento. Lo habitual es que un vocal de la mesa te acompañe para prevenir cualquier intento de fraude o el uso del teléfono móvil. Hemos recibido testimonios de que varias personas solían ir al aseo con frecuencia y a veces salían sin supervisión”, explica Montes sobre lo sucedido este año.
Qué se permite tener sobre la mesa en el examen MIR
En lo que respecta a los teléfonos móviles, la normativa indica que se permiten ingresar al examen, pero deben permanecer guardados en mochilas o bolsos, no está permitido siquiera dejarlos en los bolsillos. Así era en la convocatoria en la que él participó, aunque desconoce si en esta edición se ha cumplido rigurosamente. Desde Sanidad aclaran que aunque los aspirantes llevan sus objetos personales, está prohibido usarlos o tenerlos sobre la mesa, donde solo se permiten agua, bolígrafo y DNI.
Además, Montes alerta sobre otros dispositivos tecnológicos, como los que tenía el aspirante gallego sorprendido, quien pudo finalizar el examen pero fue posteriormente calificado con un 0. Desde Sanidad insisten en que la detección de este caso demuestra que existe una vigilancia efectiva.
Incluso, el ministerio señala que en la orden ministerial de esta convocatoria se ha ampliado la definición de dispositivos prohibidos, incluyendo los inteligentes, como gafas o relojes. “Se está fortaleciendo esta normativa con el fin de ser más estrictos en futuras convocatorias, adoptando medidas que ayuden a prevenir o, al menos, minimizar al máximo la posibilidad de fraude”, explican.
¿Qué acciones pueden aplicarse para evitar que un MIR copie?
Montes coincide en la necesidad de actualizar los protocolos, especialmente considerando la tecnología actual, con el objetivo de definir cómo enfrentarse a estas situaciones.
Desde la Asociación MIR sostienen que el sistema “es robusto por sí mismo, pero siempre hay espacio para reforzar la seguridad y, sobre todo, la transparencia del examen”. Para mejorar, una de las líneas principales sería actualizar los protocolos para afrontar las nuevas herramientas tecnológicas.
Asimismo, Montes destaca como esencial que exista una vigilancia adecuada en todas las sedes, para evitar repeticiones de situaciones como las ocurridas este año en ciertos lugares donde el personal “no contaba con la formación ni la autoridad suficiente para expulsar a quienes alteraban la prueba”.
Sanidad recuerda que el personal es seleccionado mediante una convocatoria oficial, en conjunto con las delegaciones del Gobierno, siguiendo instrucciones específicas. Se cuenta con coordinadores, y diferentes roles con funciones claras: vocales de mesa (encargados de supervisar que no se utilicen auriculares, relojes o gafas inteligentes), interventores de mesa y delegados de centro. Todos ellos reciben «formación específica para sus responsabilidades».
Otro aspecto que se subraya es la necesidad de “transparencia institucional” para generar confianza entre los aspirantes en el sistema.
La Asociación MIR tiene previsto reunirse en los próximos días con el Ministerio de Sanidad. Originalmente, el encuentro estaba planeado para finales de este mes, pero finalmente se ha fijado para el próximo día 10.
“Vamos a presentar todos los testimonios y evidencias que poseemos en relación con el examen. Ya hemos declarado en varias ocasiones que solicitaremos una auditoría técnica del proceso, precisamente para fortalecer la confianza en el sistema, pues actualmente muchos aspirantes muestran dudas sobre su seguridad. No se trata de cuestionar ni los resultados ni el esfuerzo de los aspirantes, sino de analizar si existen aspectos organizativos y de seguridad que se puedan mejorar para futuros exámenes”, concluye el vicepresidente de la Asociación MIR.

