El proyecto que incluía dicha estructura contó con un presupuesto cercano a un millón de euros. En 2015 se eliminó el vallado de los denominados «puntos conflictivos». Desde 2017, la ‘naturalización’ del proyecto permanece paralizada y las administraciones involucradas aún no han alcanzado un acuerdo.

«Sería apresurado especular ahora mismo sobre las causas que provocaron el colapso de la estructura. Existen evaluaciones iniciales, pero únicamente son conjeturas. Resultaría imprudente comunicarlas hasta que puedan confirmarse a la luz del día». Con estas declaraciones, el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, respondió ayer a las preguntas de los periodistas acerca del posible motivo del derrumbe de una pasarela de madera en la costa de Santander, que causó cinco muertes y una persona desaparecida. Esta infraestructura, como relataba El Diario Montañés en junio de 2024, posee una extensa trayectoria administrativa, en la que tanto el Ayuntamiento de Santander como los vecinos manifestaron su oposición al proyecto promovido por la Demarcación de Costas (organismo adscrito a la Dirección General de la Costa y el Mar y a la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del Ministerio para la Transición Ecológica).
La estructura por la que caminaban los jóvenes Elena, Celia, Yurena, Lucía y Xabi —con edades comprendidas entre los 19 y 22 años y destacados estudiantes del ciclo de Técnico Superior en Ganadería y Asistencia Animal en el Centro Integrado de Formación Profesional La Granja— formaba parte de un controvertido circuito peatonal que bordea la costa desde el Faro de Cabo Mayor hasta la ermita de la Virgen del Mar. Según informó Cadena Ser, un día antes del accidente, un ciudadano alertó al 112 sobre el estado deteriorado de la pasarela.
Hace dos años, el propio Diario Montañés advertía que uno de los elementos más llamativos del sendero eran los daños en las pasarelas, con tablas faltantes, clavos oxidados sobresaliendo y grandes agujeros, uno de ellos con varios metros de largo. En zonas como La Cantera, El Bocal o Rosamunda se denunciaba que el paso de vehículos pesados hasta el borde del acantilado había embarrado y debilitado el terreno, dificultando aún más el tránsito.
En 2014, se inició el proyecto de acondicionamiento de la zona impulsado por la Demarcación de Costas, con un presupuesto cercano a un millón de euros. Las protestas de los vecinos surgieron tras observar la magnitud de las intervenciones que alteraban el paisaje —como el hormigonado de muros de piedra que modificaba la tradición paisajística— y que calificaban de «excesivas».
Ante el respaldo ciudadano que logró la Asamblea en Defensa de la Senda Costera, la Demarcación de Costas y el Ayuntamiento de Santander accedieron a suspender las obras. Costas modificó el proyecto para hacerlo más ‘natural’. En 2015, con las elecciones acercándose, Costas anunció la retirada de casi todo el vallado, dejando exclusivamente lo que consideraban «puntos conflictivos» por razones de seguridad.
Para adaptar el proyecto, contaron con la participación de los vecinos y el Consistorio, sometiéndolo a información pública en 2017. Hasta junio de 2024 no se registraron avances adicionales y desde Costas afirmaban que era el Gobierno de Cantabria quien debía confirmar que el proyecto cumplía con su Plan Especial de Sendas y Caminos Litorales de Cantabria.
Como indica El Diario Montañés, uno de los requisitos para su aprobación consistía en presentar una copia certificada del expediente municipal, que supuestamente se entregó aunque desde el Ayuntamiento no lo confirman. Paralelamente, la Consejería de Fomento, responsable de este Plan de Sendas, aseguró que allí «no existe ningún registro».
El proyecto nunca fue reactivado y las tres administraciones implicadas en la mejora de esa ruta natural —Demarcación de Costas, Ayuntamiento de Santander y Gobierno de Cantabria—, a día de hoy, no han conseguido ponerse de acuerdo sobre quién debía liderar el desbloqueo de la situación.
LA ÚNICA SUPERVIVIENTE «ESTABLE» EN LA UCI
Esta mañana se confirmó que la única superviviente hasta el momento (se continúa buscando a una desaparecida) permanece hospitalizada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de la ciudad.
Se encuentra «estable dentro de la gravedad» tras el traumatismo de alta energía sufrido al caer por los acantilados bajo la pasarela que se desplomó cuando atravesaba el lugar junto a otras seis personas que realizaban una ruta. Su pronóstico es reservado y dependerá de la evolución durante los próximos días, según informaron fuentes de la Consejería de Salud del Gobierno de Cantabria.
Esta joven —Ainara, de 19 años y originaria de Elvillar (Álava)— fue la persona que alertó a los primeros en llegar (unos ciclistas) de que el grupo estaba integrado por más individuos. Se trataba de seis mujeres y un hombre de entre 19 y 22 años. Habían aprovechado la entrega de las calificaciones del ciclo de Técnico Superior en Ganadería y Asistencia Animal, cursado en el Centro Integrado de Formación Profesional La Granja en Heras (Medio Cudeyo), para realizar esta ruta. Solo una de ellas era natural de Cantabria (Igollo de Camargo). El resto son estudiantes procedentes de fuera, concretamente de Vizcaya (dos víctimas de Barakaldo y una de Balmaseda) y Almería, mientras que la joven desaparecida, de 20 años, es vecina de Guadalajara.
Los hechos sucedieron alrededor de las 16:30 horas de ayer. Tras la llamada inicial de los ciclistas al Centro de Atención a Emergencias 112, se activó un operativo que movilizó a
«Una tragedia enorme, ya que un grupo de siete jóvenes que venían a disfrutar de la naturaleza se encontraron con este accidente», expresó la alcaldesa, quien agradeció la labor de los servicios de emergencia y aseguró que permanecerían «hasta donde sea necesario». Además, la edil ha decretado dos días de luto en la ciudad, a los que también se sumó el Gobierno de Cantabria.
Los datos de los afectados fueron proporcionados por la Delegación del Gobierno en Cantabria tras la autorización judicial correspondiente. La titular del juzgado de Instrucción número 1 de Santander, que estaba de guardia cuando ocurrieron los hechos, abrió diligencias de investigación y la Policía Nacional continúa con las pesquisas.
DOLOR EN EL CENTRO FORMATIVO
Este mediodía se llevó a cabo un emotivo minuto de silencio. Carlos Micó, director del centro, con la voz entrecortada y entre lágrimas, recordó cómo despidieron a tres de esas alumnas —lamentablemente fallecidas ahora— quienes tenían previsto realizar una beca Erasmus en el extranjero.
Al acto asistieron el consejero de Educación, Formación Profesional y Universidades, Sergio Silva; la directora general de Formación Profesional y Educación Permanente, Cristina Montes; y los alcaldes de Medio Cudeyo, María Higuera, y Marina de Cudeyo, Pedro Pérez, entre otras autoridades, quienes al llegar se fundieron en un abrazo con el director del CIFP La Granja.
«La envergadura de lo ocurrido golpea e impacta profundamente en Cantabria, en su sistema educativo y, por supuesto, en un centro como este y en una comunidad educativa relativamente pequeña, con alrededor de 600 alumnos», señaló Silva, quien añadió que «superar esta situación requerirá mucho tiempo».
Por su parte, el lehendakari, Imanol Pradales, expresó su apoyo y solidaridad a las familias y allegados de los cinco jóvenes fallecidos. Mediante un mensaje en redes sociales, Pradales afirmó que «cuando la tragedia golpea con tanta crudeza, sólo queda acompañar en el dolor». «La vida puede presentarse de forma terriblemente cruel», lamentó.

