Iglesias rechaza manipulación en el ‘caso Dina’ y explica su decisión sobre la tarjeta robada a su asesora: «Actué de forma paternalista»

El creador de Podemos ha declarado durante el juicio en el que acusa al comisario Villarejo de filtrar a la prensa información contenida en la memoria digital sustraída a Bousselham

Pablo Iglesias, este miércoles en la Audiencia Nacional.

Pablo Iglesias ha comparecido este miércoles en el juicio del caso Dina, que examina los hechos relacionados con la tarjeta de memoria del móvil robado a su exasesora Dina Bousselham. El fundador de Podemos ejerce la acusación contra José Manuel Villarejo y hoy ha tenido que responder al abogado del excomisario, a quien Anticorrupción solicita cinco años de prisión por revelación de secretos.

Villarejo es señalado por haber enviado a dos medios digitales una copia de esa tarjeta, que contenía información interna del partido, con la intención de dañarlo. Las cuestiones planteadas por el abogado defensor han propuesto una versión alternativa: que Iglesias aprovechó la publicación en medios de los chats de la dirección de Podemos para presentarse como víctima de las «cloacas policiales», a pesar de saber que provenían de filtraciones internas.

«¿Ordenó al equipo jurídico de Podemos reabrir la causa del robo incorporando la pata mediática? ¿Instruyó políticamente que la reapertura se centrara en ese aspecto?», preguntó el letrado Antonio José García Cabrera. «En ningún momento», respondió Iglesias justo antes de que la presidenta del tribunal, Teresa Palacios, interrumpiera esa línea de interrogatorio por no ajustarse al objeto del juicio.

El juez encargado de la investigación del caso Dina, Manuel García-Castellón, quiso examinar el papel de Iglesias, pero el Supremo —entonces vicepresidente del Gobierno y aforado— no encontró razones suficientes. Esa parte de la causa, que no prosperó, atribuía a Iglesias la destrucción de la tarjeta de memoria para impedir la difusión de su contenido.

En enero de 2016, varios meses después del robo del móvil, la tarjeta llegó a la revista Interviú, que contactó con Iglesias para entregársela. Él tardó seis meses en devolvérsela a su propietaria, cuestión sobre la que la defensa ha solicitado aclaraciones. «Comprendí que era muy duro para Dina Bousselham saber que ese material personal pudo haber estado en manos de periodistas o personas externas. Eso resulta muy desagradable para cualquiera», explicó.

«Quizá adopté una actitud paternalista», añadió, «pero entendí que realmente era la única copia y quise ahorrar a Dina Bousselham la preocupación de saber que sus fotos personales podían haber sido vistas por otros».

Iglesias añadió que, al ver publicados esos chats, se percató de que su copia no era única y por ello devolvió la tarjeta a su exasesora, sin que quede claro si estaba en buen estado o ya inaccesible.

Poco más se ha avanzado sobre la actuación de Iglesias y una posible estrategia para sacar provecho político del robo y las filtraciones. La presidenta del tribunal ha rechazado la mayoría de las preguntas de la defensa en este sentido. Palacios ha intervenido de manera constante, bloqueando preguntas y llamando la atención a testigos: a Iglesias por sentarse cruzando las piernas de forma inapropiada; a Antonio Asensio Mosbah, presidente del Grupo Z, por lo mismo; a la ex pareja de Bousselham por falta de memoria; al director de okdiario por limitarse a ofrecer su primer apellido («soy muy conocido»); y a otro periodista por testificar con las manos en los bolsillos y responder con altanería al fiscal.

La sesión terminó con la presidenta expresando su escepticismo respecto a la versión del presidente del Grupo Z, que afirmó que la tarjeta llegó a Interviú desde un hotel donde alguien la había olvidado. «En fin», fue su última intervención antes de clausurar la sesión.

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