El Banco Central Europeo indica que la IA aún no reduce el empleo en Europa, aunque las empresas que la aplican para ahorrar costes disminuyen sus contrataciones

El BCE no detecta “ninguna diferencia significativa entre las empresas que reportan usar la IA y las que no la emplean” en términos de “generación y pérdida de empleo”

Un grupo diverso de líderes

La incorporación de la Inteligencia Artificial ocupa un lugar destacado en la agenda política internacional actual. La inquietud sobre el posible efecto de estas tecnologías en el empleo ha sido recurrente en foros empresariales y políticos, pero los datos más recientes apuntan hacia una perspectiva menos preocupante. Según una encuesta realizada en 2025 a 3.500 empresas europeas, la implementación de la inteligencia artificial no está provocando, por ahora, una reducción significativa de empleos.

Esta observación se encuentra en una publicación del blog del Banco Central Europeo, firmada por dos de sus economistas. El documento resalta que, según los resultados del estudio, “en conjunto, en cuanto a generación y pérdida de empleo, no se identifica ninguna diferencia significativa entre las empresas que reportan usar IA y las que no la emplean”. Además, el análisis indica que, en muchos casos, el uso de inteligencia artificial podría estar vinculado con una mayor actividad en la contratación, especialmente en compañías que la utilizan de manera intensiva.

Las empresas que emplean IA para reducir gastos contratan menos y realizan más despidos

El informe señala que las empresas que hacen un uso habitual de la inteligencia artificial tienen un 4% más de probabilidad de incorporar nuevo personal en comparación con aquellas que utilizan esta tecnología en menor medida. Este fenómeno también se observa en organizaciones que apuestan por la innovación, donde la probabilidad de contratación crece en un 2%. La tendencia es particularmente evidente en empresas que aplican la inteligencia artificial en tareas de investigación, desarrollo e innovación. En tales casos, la incorporación de nuevas tecnologías suele requerir la contratación de profesionales altamente capacitados, tanto en áreas técnicas como en gestión de proyectos.

Pep Martorell, físico y doctor en informática, experto en IA y supercomputación, explica cómo están adaptando la inteligencia artificial las empresas españolas y los desafíos que esto representa para los trabajadores.

El documento añade que las empresas que planean invertir en inteligencia artificial dentro del próximo año anticipan, en promedio, una mayor creación de empleo. Así, el horizonte de la inversión tecnológica no implica necesariamente recortes en la plantilla, sino que puede favorecer la demanda de perfiles profesionales adaptados a los desafíos de la transformación digital. No obstante, existen diferencias significativas según la estrategia adoptada por cada organización. Las empresas que emplean la inteligencia artificial principalmente para recortar costos laborales tienden a contratar menos y a despedir con mayor frecuencia, advierten los autores del análisis.

Estas conclusiones se inscriben en un debate aún vigente sobre el impacto real de la inteligencia artificial en el mercado laboral a largo plazo. La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, abordó este tema en una sesión ante el Parlamento Europeo a finales de febrero. Lagarde destacó que las inversiones masivas en inteligencia artificial están impulsando una “mejora en la productividad”, aunque aclaró que las “repercusiones en el mercado laboral” todavía no son evidentes. “Mantendremos una vigilancia estricta sobre este asunto en el futuro”, añadió la presidenta del BCE, dejando claro que la institución continuará monitoreando los efectos de esta tecnología en el empleo.

El panorama, en todo caso, continúa siendo objeto de análisis y previsiones. Una encuesta del instituto alemán Ifo Institute señala que más de una cuarta parte de las empresas espera reducciones en las plantillas debido a la inteligencia artificial durante los próximos cinco años. Por ahora, sin embargo, los datos recopilados por el Banco Central Europeo evidencian que la presencia de la inteligencia artificial no se traduce automáticamente en una destrucción masiva de empleos, sino que su efecto depende del modo en que cada empresa decide integrar esta tecnología en sus operaciones diarias.

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