Disminución del deseo sexual y el papel de la testosterona en su recuperación: análisis detallado

Parejas en una cama, cada uno con los brazos cruzados

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    • Autor, Ruth Clegg
    • Título del autor, BBC News
  • 26 febrero 2026
  • Tiempo de lectura: 9 min

En los años noventa, Alan Reeves era integrante de un conocido grupo de strippers, Dreamboys, con quienes se presentaba y realizaba exhibiciones públicas de desnudez. Llegó a alcanzar tanta popularidad que incluso participó en el filme de las Spice Girls, titulado Spice World.

Por aquel entonces, con 24 años, se describía a sí mismo como un “hombre cartel para colgar en la pared”.

No obstante, al llegar a los 30, Reeves enfrentaba una etapa personal muy distinta: se mostraba irritable y con ausencia de deseo sexual.

“No me sentía bien”, comenta.

Ahora, con 52 años, el ex stripper revela que la falta de libido comenzó a afectar sus relaciones más comprometidas.

“Pasaba tres o cuatro meses sin tener relaciones sexuales. Simplemente no tenía interés”, señala.

“Esas son las circunstancias que pueden llevar a una ruptura de pareja”, añade.

Actualmente, como entrenador personal en Londres, Reeves ha iniciado lo que se conoce como terapia de reemplazo de testosterona (TRT) y afirma que su deseo sexual ha regresado, transformándolo de un “viejo gruñón” a alguien que se siente como a los 20 años. “Me siento increíble”, cuenta.

Además, no es el único: cada vez más mujeres recurren a la testosterona.

Rachel Mason, de 37 años y coordinadora de un blog sobre la menopausia, dice que esta hormona ha sido “esencial” para mejorar su energía, concentración y libido.

Mujer que se agarra el cabello.

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Las recetas de testosterona han experimentado un aumento en diversas regiones del mundo.

Por ejemplo, en el Reino Unido las prescripciones crecieron un 135% entre 2021 y 2024.

Este aumento se da en paralelo a datos que reflejan una disminución del deseo sexual en ese país.

Según la Encuesta Nacional de Actitudes Sexuales y Estilo de Vida (Natsal), que cada década recopila opiniones de cerca de 10.000 personas, la frecuencia de encuentros sexuales ha ido decreciendo sucesivamente.

En 1990, los entrevistados entre 16 y 44 años reportaron mantener cinco relaciones mensuales. Para el 2000 esta cifra bajó a cuatro y en 2010 a tres.

Los nuevos datos se publicarán este año y los especialistas prevén que la tendencia seguirá a la baja, aunque no hay una causa única que lo explique.

En este contexto, crece el debate sobre si las inyecciones de testosterona realmente elevan la libido o si gran parte de su popularidad responde más a la publicidad, los beneficios económicos y el efecto placebo.

Disminución del deseo sexual

La vivencia de Alan Reeves y la caída de su libido ilustran una tendencia que los investigadores consideran cada vez más habitual.

“En años recientes, hemos observado un descenso en el deseo entre todos los grupos de edad”, comenta Soazig Clifton, directora de Natsal.

Clifton señala la dificultad para determinar la causa exacta de la reducción del deseo sexual.

“No contamos con datos que puedan explicar claramente por qué la población está teniendo menos sexo que antes”, comenta.

Diversas investigaciones intentan aclarar el fenómeno, destacando que el entorno digital puede ser un factor importante, pues dificulta desconectarse y ofrece múltiples opciones para ocupar el tiempo.

Asimismo, los niveles de estrés actuales son más altos que hace 30 años, “lo que representa un factor relevante”, dice Ben Davis, médico especialista en terapia sexual.

“La gente está sobrecargada mentalmente. Aparte de la tecnología, existe estrés, depresión y soledad, y todo ello disminuye la libido”, expresa.

Además, existe otra posible causa que genera interés en internet y se ha convertido en un negocio significativo: la baja testosterona podría afectar directamente la vida sexual.

“Es innegable que los niveles de testosterona en hombres están disminuyendo”, afirma Geoffrey Hackett, académico y miembro de la Sociedad Británica de Medicina Sexual.

“El aumento de obesidad, la diabetes tipo 2 y el sedentarismo contribuyen a esa disminución. Todos estos factores influyen en el deseo sexual”, añade.

Varias investigaciones llevadas a cabo en las últimas dos décadas miden la testosterona masculina y alertan de su declive, pero Hackett aclara que tener niveles bajos puede reducir la libido, aunque no significa que todos los hombres con niveles bajos se vean afectados.

Pese a esta complejidad, la publicidad se multiplica en estaciones de metro, paradas de autobús, calles y redes sociales, con mensajes como: “¿Poca libido? ¿Mente difusa? ¿Cansancio? Es momento de hacer un test de testosterona”, o “¿Tu pareja ha perdido la chispa? Su problema podrían ser las hormonas”.

Entonces surge la pregunta: ¿es la TRT una opción viable para superar la falta de deseo sexual?

“Me devolvió la vida”

Melissa Green lleva casi un año en terapia con testosterona. No solo asegura que le ha “regresado el entusiasmo por la vida”, sino que también salvó su matrimonio.

Melissa acompañada de su esposo, Marcus. Ambos sonríen a la cámara

Fuente de la imagen, Melissa Green

Green, con 43 años, relata que su baja libido afectaba su relación de pareja.

Al encontrarse en perimenopausia, su médico le recetó estrógeno y progesterona mediante terapia hormonal, pero no analizó sus niveles de testosterona pues consideró que “no necesitaba una hormona extra”.

El Servicio de Salud del Reino Unido (NHS) se basa en las guías del Instituto Nacional de Excelencia en el Cuidado, que establece que la testosterona debe ser valorada solo después de un intento de terapia hormonal completa y tras descartar otros factores que expliquen la baja libido.

El NHS recomienda que quienes tengan dudas consulten a un médico.

Finalmente, Green acudió a una clínica privada, realizó análisis de sangre y le indicaron que sus niveles eran bajos.

Con ese informe, volvió a su médico y comenzó a recibir testosterona tanto a través del NHS como una prescripción privada.

“Me ha devuelto la vida. A veces siento que tengo 20 años. Tengo más energía y mi deseo sexual ha vuelto”, afirma.

Mientras algunos celebran el impacto positivo de la testosterona en su deseo sexual, otros narran experiencias menos favorables.

Cheryl O’Malley estuvo en TRT durante un año y comenta que, aunque la ayudó a recuperar energía tras la menopausia, también intensificó su libido a un punto que le generó frustración.

“Estaba muy excitada. Quería tener sexo con mi esposo, pero al mismo tiempo sentía odio hacia él”, relata.

“En ese momento entendí que esto no era para mí. Sentí que perdía el control”, añade.

Mujer con una bufanda rosa camina por las calles de Londres

Fuente de la imagen, Rachel Mason

Rachel Mason comenta que al publicar sobre TRT notó que “muchas mujeres temen usar testosterona por pensar que se transformarán en hombres, con barba y todo eso”.

Mason añade que en su muñeca, donde se aplica a diario la testosterona, tiene una zona “particularmente peluda”, pero considera que los beneficios valen la pena.

Además del aumento del vello corporal, la TRT puede provocar varios efectos secundarios.

En mujeres, los más habituales son crecimiento excesivo de pelo, acné y ganancia de peso, que pueden retroceder al disminuir la dosis.

La alopecia y el cambio en la voz son efectos poco frecuentes con el reemplazo de testosterona.

En hombres, puede provocar aumento de peso, erecciones prolongadas, calvicie y alteraciones del estado anímico.

También puede causar reducción en la producción de esperma, lo que puede conducir a infertilidad.

Estos tratamientos requieren supervisión médica cuidadosa.

Dinero fácil

Varios médicos generales han señalado a la BBC que las clínicas privadas están lucrando vendiendo TRT como una solución sencilla ante un problema complejo.

Paula Briggs, experta del NHS en salud sexual, califica la situación como una forma de “ganar dinero fácil” con pacientes que pagan elevadas sumas por tratamientos que podrían no requerir.

Metro de Londres sobre un aviso para el tratamiento con Testosterona.

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“Está descontrolado. El sector del bienestar ha creado un nicho que algunos explotan en su propio beneficio”, señala Briggs.

“Hay abuso de esta situación”, agrega.

Por su parte, las clínicas privadas en Reino Unido sostienen que están mejorando la calidad de vida de sus pacientes al ofrecer servicios que la salud pública no proporciona.

Jeff Foster, médico general del NHS y director de Voy, una clínica especializada en salud masculina con gran volumen de negocio, sostiene que el sector privado está cubriendo una carencia en la atención médica.

“Actualmente, el NHS no cuenta con capacidad para diagnosticar ni tratar a los miles de hombres con posibles niveles bajos de testosterona”, argumenta Foster.

La TRT se ofrece en el NHS, principalmente a través de endocrinología y urología.

Michael Kocsis ofrece TRT por medio de su empresa, Balance My Hormones, desde 2016. Declara que ha visto un aumento “exponencial” de la demanda en años recientes.

Kocsis comenta que algunos pacientes acudieron primero al NHS para pruebas, pero al recibir diagnósticos negativos decidieron buscar atención privada.

El hecho de que sus niveles estén ligeramente por encima del límite que establece el NHS no implica que la TRT no pueda beneficiarles, explica.

“No es una cuestión de blanco o negro; existen matices”, dice.

En hombres, la testosterona comienza a descender alrededor de un 1% anual entre los 30 y 40 años. El NHS considera esto un efecto normal del envejecimiento y poco probable que afecte el deseo sexual.

Alan Reeves con su físico descubierto

Fuente de la imagen, Alan Reeves

Alan Reeves recibió inicialmente terapia de reemplazo de testosterona a través del NHS.

Dos análisis revelaron que sus niveles eran 10 nmol/L y 12 nmol/L (nanomoles por litro) y le proporcionaron un ciclo de cuatro inyecciones durante tres semanas.

Sin embargo, tras la cuarta aplicación, le informaron que no podía continuar con el tratamiento “sin demasiadas explicaciones”.

“Regresé al punto inicial y fue entonces cuando opté por el sector privado”, relata.

¿Pero cuál es considerado un nivel saludable de testosterona en hombres? Este valor varía según la organización consultada y el estudio revisado.

Las guías de la Sociedad Británica de Salud Sexual, basadas en estudios internacionales relevantes, indican que hombres con niveles menores a 12 nmol/L deberían considerarse candidatos para TRT y probablemente presenten síntomas de hipogonadismo, condición en la que los testículos no generan suficiente testosterona.

Las directrices del NHS varían entre distintas fundaciones, aunque señalan que niveles por debajo de 6 a 8 nmol/L pueden indicar deficiencia de testosterona.

Mujer con una cuchara en la boca. Se llama Cheryl O'Malley

Fuente de la imagen, Cheryl O'Malley

En mujeres, la testosterona comienza a bajar entre los 20 y 40 años, para luego estabilizarse en la menopausia.

Una disminución en sus niveles es esperada, pero la cuestión radica en cuánto afecta esta caída al deseo sexual y al bienestar general.

Existen pruebas específicas, aunque medir con exactitud es complejo, pues aunque la testosterona es vital también para las mujeres, la cantidad requerida es mucho menor.

En caso de prescripción, debe realizarse fuera del ámbito público en Reino Unido, ya que actualmente no hay tratamientos aprobados para mujeres disponibles en el NHS.

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